Cónclave con clave

No sabía dónde estaba al abrir los ojos. Era una habitación de hotel, seguro. Ese techo no era su buhardilla de Lavapiés. En el tiempo que duró su primer bostezo mañanero descubrió tres cosas: estaba sola en la habitación, eran…
Relatos literarios para los viernes

No sabía dónde estaba al abrir los ojos. Era una habitación de hotel, seguro. Ese techo no era su buhardilla de Lavapiés. En el tiempo que duró su primer bostezo mañanero descubrió tres cosas: estaba sola en la habitación, eran…

En mitad de la noche escuchó, o al menos creyó escuchar, un timbrazo. Se sobresaltó con el silencio roto por la bocina. Se levantó de la cama, sin hacer ruido y, a tientas, buscó algo de abrigo en la silla…

Aparcó en uno de los sitios autorizados y se adentró por el sendero con una pequeña mochila a su espalda y la mente demasiado alborotada. ¿Qué se cuentan los pájaros al cantar? ¿Acaso hablan de la sombra del gavilán que…

Se levantó temprano. Su cuerpo seguía en modo trabajo. Aunque había desactivado la alarma de las siete, los ojos se abrieron de golpe cuando faltaban cinco minutos. El sueño se deslizó en silencio por la puerta antes que él se…

El balcón de doña Amparo, en el número 102, estaba vacío. Era un día gris de invierno en Madrid. El barrio de las Letras enmudecía ante el sonido constante de la lluvia en el cristal. El asesino recogió un papel:…

No, no había sido la mejor idea. Y eso que parecía estupenda cuando cerró el ordenador de la oficina y decidió que, por una vez, no bajaría en ascensor al garaje. El lugar le daban miedo. Sería por el descansillo…

Cuenta la leyenda urbana que, entre todos los habitantes de la ciudad, el más temido por los teleoperadores era, sin lugar a dudas, “Mente Maléfica”. No había argumentario capaz de venderle una nueva suscripción, un cambio de empresa de telefonía,…

No hay nada peor que desmontar la casa de los abuelos cuando fallecen. Lo que era un lugar de recuerdos, de buenos momentos, se convierte en un contenedor de trastos. Algunos familiares se lanzan como aves de rapiña en busca…

Llevaba meses con un estilo cambiante, dejando que los dedos corrieran por el teclado sin orden ni concierto. La intuición le decía que ese era el camino a seguir, que debía confiar en el proceso y lanzarse sin miedo. Sin…

Estaba contento. Tras echar tantos curriculums como horas tienen tres meses, por fin, ¡por fin!, le habían dado una oportunidad para trabajar en una pequeña editorial de barrio, en la parte Este de Salamanca. Hacia allí se dirigía en su…