Casi sin querer queriendo, Enero del 2010 se ha marchado. Y hoy, lunes, 1 de Febrero la cruda realidad es la siguiente: Lunes, inicio de mes, inicio de una semana de 6 días de trabajo, con frío, saliendo a trabajar de noche, raspando el hielo del parabrisas, enciendes el coche y a los pocos kilómetros, se ilumina la lucecita del depósito. Hay que darle de comer, menos mal que son primeros de mes, porque el gasoil ha vuelto a subir y el atasco de la A-6 y coches por todos lados, adelantándote por derecha e izquierda para ir unos metros más adelante. ¿Tiene sentido? Y llegas a la oficina, con las mismas caras de sueño de siempre, café de máquina… empezando de cero en los objetivos… otra vez llevando 0 euros recobrados. Llamadas, clientes, facturas… buffff… Sueño, el gusanillo a las 12.30… ¿A que parece que ha sido un día de esos que desde el principio se tuerce? Pues no. Ha sido un día bueno. No sólo porque hay un maravilloso bote de 100.000.000 de euros que hace soñar… No, lo mejor de todo ha sido la sonrisa del pequeñajo, poder jugar con él y hacer «el tonto» con el cocodrilo, el tallarín y el Arca de Noé. Pero estamos en Febrero.
Enero se ha pasado volando… como una cuesta, pero hacia abajo. Acabamos de pasar la Navidad y ya asoma por el calendario el carnaval. En unos días hay que preparar el disfraz del peque y su comedura de cabeza. La Cuaresma también está ahí al acecho, con su austeridad y recordatorios de los propósitos, como todos los años. Febrero, cuatro semanas, ninguna fiesta… y la mente pensando en que hay que sacar tiempo para revisar el segundo libro. ¿Dónde quedó la idea de publicar en el 2010? No sé… pero creo que ni siquiera con días de 36 horas llegaría. Del dicho al hecho… ¿no? Ocurre a menudo en mi vida. Una cosa es lo que te dicen, o te dices tu mismo y otra cosa es la realidad. Pasan los días volando y al tiempo con la sensación de estar malgastándolos, dejando pasar oportunidades de cambio, de ir en pos de los sueños, como si el quedarse así, fuera paralizarse. Apropiada la canción de Queen «I want to break free», que es lo que está sonando en mi mp3. Me recuerda al cuento del cóndor que me pasó una compañera de trabajo que se decidió a dar el salto y se cambió. Ahora está mucho mejor. Tirar las seguridades y seguir los sueños… hay que ser valientes. Ver las cosas que hay que cambiar y ponerse manos a la obra… parece que para ello siempre hay que dejar pasar tiempo. Siempre sale el «mañana»- ¿No debería salir el «Ahora» al menos alguna vez, como debería tocarnos a todos la lotería?
Febrero y yo con estos pelos. Las canas empiezan a florecer… con lo que además de todo hay que sacar tiempo para ir a la pelu. ¿Me decidiré a teñirme? Me da pereza el mero hecho de pensarlo. Y hoy, uno de Febrero, mi cabeza anda en mil temas… tengo que poner orden en mis ideas… Poco a poco. No puedo detener el reloj, por lo que es mejor hacerle jugar a mi favor.
