Volvemos a encontrarnos con el viernes. Para muchos, hoy empieza la operación salida de Semana Santa. Algunos han decidido ser coherentes con lo dicho y se van a África, a la India o donde les dé la gana. Creo que por una vez, en este país, alguien público como un presentador de televisión, se toma en serio la palabra dada y se marcha. Sanchez Dragó dijo que se iba si ganaba Zapatero y se va. Al menos es la versión oficial, no sé si la audiencia tendrá algo que ver. Pero hoy es viernes y hay que disfrutar. Como el resto de los días como poco. Porque si esperamos al fin de semana para pasarlo bien, me temo que estaremos tirando más de la mitad de nuestra vida. El trabajo puede ser divertido, incluso para aquellos que no les gusta lo que hacen. Depende de nosotros hacerlo interesante. No sólo por lo que se consigue con el sueldo, sino por el mero hecho de hacer algo bien. Cambian mucho las cosas cuando intentas hacerlo bien, a pesar de todo, a cuando estás mirando el reloj y quieres que llegue la hora de salir escopetado. Hablando de salir escopetados, cuidadin con la carretera, que hay cada loco al volante que dan ganas de no coger el coche. ¿A qué vienen tantas prisas? Puede que llegues antes pero no de mejor humor. Porque basta que tengas prisa para que te toque el típico lentorro. O la típica señora que le ha cogido el mercedes al marido y va mirando todo para no darle un golpecito. Vamos que va con más miedo que otra cosa. No soy machista; pero quien vive cerca de un cole seguro que se ha encontrado esa tesitura. Son personas que tienen miedo al coche y eso les hace un verdadero peligro. Conducir con miedo es lo peor que se puede hacer. Respeto al coche sí, miedo no. Otra cosa interesante de estos días es el palizón que se dan algunos para estar unas horas en la playa, en la montaña o en donde se quiera. 7 horas de ida, 7 horas de vuelta en dos días. ¿Merece la pena? Puede ser, lo que sea por cambiar de aires. Yo no lo haría; pero nunca me he visto en una situación así. Bueno, ahora que me acuerdo, el año que empecé a trabajar, me tocó ir a Tarragona el 24 de diciembre y volverme a Madrid el 25. No lo recomiendo. El 26 no rendí nada en el trabajo.

Mi vida actual no es muy diferente un lunes de un viernes. Las madres no tenemos días de no jornada laboral. Todos los dias cuido a Dani, le hago la comida, le cambio el pañalete, juego y hago feliz al peque. Y, voy cogiendo momentos para cuando vuelva a trabajar. Ya llevo la mochila bien llena para Octubre. Llena de sonrisas, de carcajadas, de avances, de miradas curiosas… de motivación cuando un cliente no quiera pagar o haya que hacer un esfuerzo grande por conseguir las metas. Son momentos de fuerza. Los voy guardando en la mochila de la memoria y cuando esté en mi puesto de trabajo podré pensar en ello para seguir con la sonrisa, echándole ganas a lo que tenga entre manos. Eso sí, en la actualidad, los fines de semana es cuando estamos los tres, cuando el peque juega más y cambia los horarios. A veces no come a sus horas, o decide dormir cuando antes jugaba, o juega cuando tiene que dormir. Es normal. Los adultos también cambiamos el ritmo. Eso es lo que hace interesante al fin de semana. Los peques lo hacen de forma natural. A nosotros nos cuesta un poco más, porque con el paso del tiempo, nos complicamos y nos creemos algo que no somos. De verdad puedo decir que este tiempo con Dani, estoy aprendiendo yo más que él. Él no tiene la necesidad de hacerlo todo él solito, ni se lo plantea. Ya llegará esa etapa. Ahora descubre el mundo pero siempre quiere estar con alguien. Se preocupa, si es que se puede decir así, de lo importante. No se fija si le he vestido con marcas o le he puesto un jersey hecho por su abuela. No le importa salir a la calle con lo más caro del armario, lo que quiere es ir cómodo y calentito o no tener calor. De verdad que tener un peque es toda una enseñanza vital.

Feliz viernes a todos.