Vaya semanita

Me la quería perder. Entre que Dani ha estado malito y una cartera de clientes complicada, la semana ha sido dura. Supongo que ha hecho mucho el cansancio acumulado por las Navidades y que el pasado sábado trabajé, con lo que he currado 6 días, he descansado 1 y he currado 5 días. Puedo asegurar que ayer hubo un momento en que pensé en levantarme, ir a personal y pedir la baja voluntaria. Ha sido la primera vez en mucho tiempo que he recordado la excedencia con verdadera añoranza. También que no hemos dormido demasiado bien y la preocupación de que Dani ha estado con fiebre intermitente. Así que se juntó todo. Hasta deseé ser otra persona, la que se ha llevado el premio del Euromillón, por ejemplo 😉 Se me pasó pronto porque si no soy quien soy, no sería la mamá de Dani… así que no, no quiero ser otra persona.

Mi trabajo quema. Hay días que te hartan y que les dirías cuatro cosas a los clientes. Otras en que parece que trabajas para la NASA porque te piden la luna y más. Acabamos agotados, psíquicamente, hasta te llega a doler el cuerpo, de recibir marrones, marrones y broncas. Cuando pasan las visitas y van diciendo lo que hacen los departamentos, por el nuestro suelen pasar a toda prisa. Supongo que no somos tan guapos como los de marketing… aunque casualmente somos de los pocos departamentos que metemos dinero en la compañía, pero bueno, supongo que ser Morosos es lo que tiene, no tenemos la mejor imagen.

Pocos viernes he tenido tantas ganas de salir de la oficina, de coger el coche y recoger al pequeño trastillo de la casa. Puede que no hagamos nada este fin de semana; pero voy a disfrutarlo aunque estemos los tres viendo Pocoyo, o dando un paseo por el pueblo. Os aseguro que me han dado ganas de cantar a las 14.59 al estilo Zorori «rápido, rápido… vámonos rápido». He salido con tantas ganas de irme que mi marido me ha llamado y ni le he oído. Hablando de Jose, hoy el peque se ha llevado un chasco. Porque, como todos los viernes, han sido muchos los papis que han ido a buscar a sus peques y Dani les miraba… como se da cuenta de todo… me ha mirado y me ha dicho ¿pa-pa?, preguntando… supongo que esperaba ver al suyo. Ya veremos cuando llega a casa.

Os dejo que no sé lo que está haciendo el pequeñajo.