Martes 25 de Junio de 2024. Para todos aquellos que nos regimos por el curso escolar, estamos en pleno periodo vacacional, de adecuar nuestro horario laboral, quien pueda, con la presencia en casa de los estudiantes. Recuerdo la estampa de Verano Azul, cuando los niños y las mamás, en su mayoría eran amas de casa, se iban a pasar mínimo dos meses a la playa mientras que los padres se quedaban en las ciudades para trabajar. En la actualidad, el teletrabajo permite que no sea así, por no hablar que no conozco a muchos que se pasen dos meses en el mismo sitio. La situación vital ha cambiado. Ni mejor ni peor, diferente. Algunas familias parten sus vacaciones para tener cubiertos a los hijos, otros los apuntan a campamentos urbanos o en otros lugares para hacer otras actividades, campus de baloncesto, de fútbol, de idiomas, mar o montaña. Todas las opciones son válidas e interesantes. También hay casos en los que los jóvenes de la casa pasan los meses en el pueblo, en casa de los abuelos. Es un gran encaje de bolillos.
Conciliación, primero vivir después escribir
Las vacaciones escolares son el motivo por el cual estos martes es posible que publique menos y más tarde. Si van a ser días calurosos, mi turno de trabajo es por la tarde. Por ejemplo, es mejor ir al zoo por la mañana y volver a casa a comer para tener toda la tarde para dedicarla al trabajo. Habrá otros días en que sea mañana de trabajo y tarde de actividades. Habrá semanas de viajes de estudios y de campamentos deportivos en los que pueda adelantar más mis proyectos, otras en las que casi no pueda acercarme al teclado. Lo importante es adaptarse y hacer una conciliación diaria y flexible. Antes que la escritura está la vida. Sé que no todo el mundo puede hacerlo. Mis circunstancias sí que lo permiten. Mi prioridad y mi responsabilidad es mi hijo. Es mi opción actual. Lo elegí y no me arrepiento. Me parece fenomenal que haya personas que prioricen su carrera profesional. Puede que vuelva a hacerlo cuando él sea mayor de edad y emprenda su propio recorrido vital. Él también tiene sus propias obligaciones veraniegas, trabajos para el próximo curso. No todo va a ser descanso y relax.
Atesoro momentos juntos
Es la temporada de nuestros clásicos del verano. Creo que no he ido tantas veces al zoo como desde que soy madre. Ocurre lo mismo con las piscinas de las Berceas, museos o las numerosas exposiciones que marcan la agenda cultural veraniega de Madrid. No sé si pisaré mucho la playa que ilustra el artículo, me gustaría, pero me adaptaré como todos los veranos. Es posible que estos meses escriba más de planes para hacer en familia en Madrid que de crecimiento personal, ya lo aviso. En cierto modo es un tipo de crecimiento vital. Cambio la actividad, la adapto a mis circunstancias. Además, es obvio, también tendré mis vacaciones en las que desconectaré para recargar mis «pilas» energéticas, aunque solo sea por un fin de semana.
Hoy el texto es breve, aun así, si te resuena y te atreves, te leo, que pases una fantástica semana.
