Martes, 28 de mayo de 2024. Quien más o quien menos tiene a estas alturas del año decididos sus planes vacacionales de verano. La época de los exámenes estudiantiles está llegando a su fin. Al menos en el hemisferio norte. Abres las redes sociales o el email y aparecen numerosas ofertas de cruceros, de viajes a los destinos más exóticos, retiros, cursos de una semana en la naturaleza y campamentos. Más que no hacer nada, las vacaciones son un cambio en la actividad. Puede que no madrugues para ir a la oficina, pero lo harás para coger un buen sitio en la playa, para no pillar mucho atasco en las carreteras costeras, ir al aeropuerto, para hacer una visita a una ciudad en el tramo de horas con menos calor o realizar algun deporte, si pueden estar relacionados con el agua, mejor que mejor. Las bodas, bautizos y comuniones dejan paso a las chanclas de piscina y a los pantalones cortos, a las terracitas y a los helados. Y si tienes hijos, las extraescolares se multiplican. Cuadrar las agendas se complica y no te quitas la gorra de chófer por mucho que quieras.
¿Por qué deseamos tanto las vacaciones?
Es por una característica propia de los humanos: El aburrimiento. Mantener la misma actividad por tiempo indefinido nos aburre, nos cansa. Hasta cuando es tu pasión. Los capítulos se tienen que cerrar y pasar a otra cosa. La atención lo requiere, porque no somos máquinas sino que necesitamos estímulos. Una vez más, la metáfora del juego es muy apropiada en este caso. Nuestras capacidades necesitan retos, algo que nos indique que nos superamos, que seguimos adelante. Pasamos pantallas, probamos y a veces nos equivocamos, a veces pasamos al siguiente nivel. Nos gusta explorar lo desconocido, alejarnos de la rutina, hasta a la hora de crear hábitos buscamos que sean productivos que nos llenen. Todo está montado en nuestro mundo para tener esas alternativas, el día da paso a la noche, las estaciones, lo aprendemos desde pequeños, curso escolar y vacaciones, entre medias de los trimestres, tiempo de descanso.
Las vacaciones de los creativos
Hay días en que las mentes creativas canturrean aquella canción de Fito y Fitipaldis «Nada que decir«. En el calentamiento de la escritura, puedes pasarte líneas y líneas repitiendo lo mismo, jugando con el lenguaje, cambiado los signos de puntuación, hasta la ortografía. ¿La escritura tiene calentamiento? ¡Claro! Es la forma de coger ritmo. Haces algo así como escritura automática, sin pensar demasiado. Es el impulso inicial, como la patada del nadador antes de las brazadas. La mente no quiere trabajar y cuesta fluir, seguir el hilo de las ideas que otras veces se agolpan por salir. Porque sí, parece que nuestra caprichosa imaginación, cuanto más la requieres a veces es cuando se muestra más esquiva. A ella le da igual que quieras acabar un párrafo más o menos coherente. Y seguro que no le pasa solo a los creativos. ¿Rindes lo mismo en las primeras horas de oficina que en las últimas? Sea lo que sea a lo que te dediques, produces mejor cuanto más estés en ritmo. Pasa con cualquier actividad, el pico de concentración no está ni al principio ni al final.
¿Qué hacer si la mente se va?
Puedes pelearte con ella, intentar que vuelva a lo que tienes que hacer. Gastas muchas energía para obtener muy poco resultado. Por mucha disciplina que tengas, por mucho que te empeñes, es como luchar contra un tsunami. Y lo peor es que te frustrarás. Porque cuando leas lo que has escrito, lo que has realizado, te darás cuenta de que la calidad es cuestionable y la cantidad no es suficiente. Para esos momentos, es bueno tener otras opciones. Para eso valen las vacaciones. Cambias la actividad para que la mente no se aburra. En mi caso, cuando la mente no coopera con los manuscritos de novela, paso a hacer relatos cortos. No lucho, sino que lo utilizo a mi favor. Paso de escribir a leer alguno de los numerosos libros pendientes. O salgo a caminar, como dice la canción de «la primavera» de Hombres G. Todos tenemos nuestros trucos para inspirarnos y seguir adelante. Rompemos el pensamiento recurrente, el bucle y pasamos a otro bucle, lo que produce una sensación de libertad, de elección, de recuperar el aliento, sales de tu rutina. Creo que a veces viajamos solo para poder decir que como en casa en ningún lado. Todo cansa y al mismo tiempo todo es importante.
¿Te resuena? Ya sabes, si te atreves, te leo. Que pases una gran semana y si empiezas las vacaciones, disfruta.
