A pesar de que parece difícil y que puede que no sea, políticamente correcto, muchos en Madrid aspiramos a que esta vez se cumpla la corazonada. Difícil porque en el 2012 se celebran en Europa y la historia suele indicar que los Juegos Olímpicos saltan de continente cada cuatro años. Políticamente no es correcto, porque me temo que el papel internacional español de los últimos años ha sido más bien «lamentable». Pero, a pesar de todo, el espíritu olímpico de Madrid es innegable, el afán de superación y muchas de las instalaciones y de los requisitos están cumplidos.
Esta semana no puedo menos que unirme a la corazonada. No sólo porque Madrid es de las pocas capitales occidentales europeas (por no decir la única) que no ha sido sede de los Juegos, sino porque el deporte español está copando los primeros puestos en la élite. España empieza a ser buena y no sólo en waterpolo. Ahí está la selección de fútbol que aguanta tanto fichaje multimillonario, la de baloncesto con todo un campeón de NBA, la «armada española» en tenis, ciclismo… Las instalaciones en Madrid están muy avanzadas y las plazas hoteleras… bueno… Madrid está acostumbrada a reuniones, congresos y eventos de todo tipo. La ciudad ha cambiado y ha recibido muchos golpes. Este país se merece la oportunidad de enseñar al mundo la capacidad de superación, de ir más lejos, de competir de verdad, de demostrar el verdadero espíritu olímpico.
¿Podrá hacerlo España en medio de una crisis de valores como en la que estamos? Porque más que la crisis económica que tarde o temprano se irá, la crisis española es de valores. Valores en los que parece que es más importante cuidar que una niña salga en un medio de comunicación que el hecho que pueda abortar sin que ningun adulto de su familia se entere. ¿Es más peligroso salir en la prensa que abortar? Es un doble rasero. ¿Por qué importa tanto ahora cambiar la ley del aborto o la de la libertad religiosa? ¿Son los verdaderos problemas de la sociedad? Se suben los impuestos maquillándolos como maneras solidarias de superar la crisis. Nos quitan los 400 euros, con lo que el IRPF sube. ¿A quién le afecta más a alguien que cobra 1000 € o a alguien que cobra 4000 €? Yo tengo mi propia respuesta, aunque creo que la dejo entreveer.
Si eso es grave, me temo que los últimos acontecimientos, los que nos podemos encontrar en la calle de cualquier pueblo, de cualquier ciudad es mucho más preocupante. Nuestros jóvenes no tienen referencia en lo que se refiere a educación. En mi época, si llegabas con un suspenso a casa, la bronca era para ti, ahora si llegas con un suspenso, la bronca es para el profesor. Antes, llegabas y los padres te tomaban la lección, se ocupaban de controlar lo que veías en televisión, la hora a la que entrabas… ahora, muchos jóvenes tienen tele… (telefono, televisión) y hasta ordenador en el cuarto. Nosotros nos hartábamos a jugar en la calle… ahora la juventud juega a través de la red. Los jóvenes queman etapas de manera mucho más rápida. Bueno más que los jóvenes, diría que son las chicas… vas por la calle y algunas van vestidas que parece que tienen veintitantos cuando no tienen ni edad de llevar una moto. Quieren hacerse mayores demasiado pronto. Ya echaran en falta esos años y cuando tengan esos veintitantos corporalmente, puede que tengan 80 años en la mente, que sean viejos de mente.
¿Puede un país así vivir un espíritu olímpico? Sí, porque siempre hay esperanza en los jóvenes. Ellos mismos saben que las cosas no van y aunque en esta generación extraña parece que están demasiado «desatados» lo cierto es que hay mucha gente sana, estupenda, que sabe que esa diversión dura poco y deja como mucho una resaca y mobiliario urbano destrozado. Los primeros ejemplos son los deportistas y los errores que se han cometido siempre se pueden remediar. Sí, ya sé que el mundo no suele decir ésto pero es que es verdad: Los errores se pueden remediar si nos damos cuenta de que son errores y son sinceros y capaces de reconocerlos. Tarde o temprano la gente descubre sus propios errores y termina aprendiendo de ellos ¿por qué esta generación va a ser distinta? Las Olimpiadas puede ser una oportunidad estupenda, al igual que lo han sido para Pekin. Sí, cierto es que España no tiene el potencial de China.
¿Lo conseguiremos? Pues no lo sé. Esto es como lo de la lotería, puedes tener corazonadas… pero que se cumplan, ya es otra historia. Que no se diga que no tenemos ilusión, ni ganas… eso desde luego que no faltan.
