Ser el mejor

En nuestra cultura nos educan para buscar siempre ser el mejor, el número uno. Lo que significa estar constantemente en tensión porque si es difícil ser el mejor, es más complicado mantenerse. En los deportes ser el mejor es algo que cuesta mucho. Hoy puedes ser un deportista impresionante y mañana ser olvidado. ¿No me crees? Bueno, el mundo está lleno de ejemplos. Michael Schumacher, por ejemplo ha sido heptacampeón de Fórmula 1, el mejor piloto… bien apareció Fernando Alonso y todo el mundo dijo que estaba acabado. Ahora es Fernando Alonso el que plantea dudas porque su coche no corre y está en un equipo que no es competitivo. Y los que antes se decían alonsistas, ahora se muestran mucho más cautos. ¿Futbol? Igual. Los equipos «grandes» tienen ciclos y eso hace que un entrenador estupendo una temporada, no «se coma el turrón» en la siguiente. ¿Son tan buenos o tan malos? No, lo que pasa es que para ganar tienen que darse una serie de circunstancias que no pueden darse en todos los equipos. El Getafe, por ejemplo, ha estado jugando UEFA, la final de la Copa del Rey y hace bien poquito estaba en la cuerda floja. Y el Depor, por ejemplo, se ha pasado toda la primera vuelta en descenso y ahora está jugando por la Intertoto. ¿Los demás deportes? Igual, siempre hay un número uno con un montón de aspirantes a derrocarlo. Siempre se tiene que dar la dialéctica.

En el mundo cotidiano pasa algo parecido. Siempre queremos los mejores sitios, aparcar al lado de la tienda a la que vamos, tener el mejor sueldo posible, disfrutar lo máximo de nuestro tiempo, tener el mejor coche… La verdad es que es un poco agobiante. Porque no se puede ser el mejor en todo y siempre. Hay que renovarse constantemente. Aún así, no sé si es posible. Cuando me compré el ordenador era el mejor del mercado. A los días, ya había quedado anticuado. ¿El mejor blog? Buuuffff, eso es tan cambiante como los gustos. Puedes ser el mejor para los que te leen, sean 3, 5 o 1000 personas. Si vives pendiente de eso, quítate la sonrisa de la boca porque no vas a vivir. Lo puedes intentar, pero es un premio temporal.

¿Por qué escribo hoy de esto? Bueno, los lunes son días extraños y me da por pensar en cosas de este estilo. Quizá porque los domingos son días de deporte, o porque tras pasarnos un par de dias los tres juntos, volvemos a la normalidad, a estar Dani y yo en casa. También es algo que me planteo con el libro. Soy bastante realista en ello. No me preocupa vender mucho o poco, porque mi objetivo era otro. Que me gustaría vender muchos para vivir de ello, es algo normal; pero sé que no a todo el mundo le puede gustar mi manera de escribir, o el tema en cuestión… o el precio, porque con la vida como está puede que gastar dinero en libros no sea una prioridad. Yo lo entiendo, aunque eso no quita que me ponga a escribir siempre que puedo. Si hay gente que lo ha conseguido ¿por qué no yo? No hablo de mantenerme pero sí de intentar cada día hacer lo que está en mi mano para conseguir mis sueños. Sin pisar a nadie, sin pensar que los demás no se merecen ser buenos en su trabajo.

Y hasta aquí puedo escribir, porque Dani ya está despierto y quiere jugar con su mamá.