El sábado me ocurrió algo de lo más curioso. Uno de los requisitos de la formación en coaching que estoy realizando es facilitar una serie de talleres de crecimiento personal. Y el sábado por la tarde iba a hacer uno. Digo «iba a hacer» porque lo terminé anulando. De 7 participantes, cuatro me pidieron cambiarse a la sesión del lunes. Por distintas circunstancias que no vienen al caso, otras dos personas no aparecieron a la hora en que empezaba. Así que me encontré solo con una persona, con la extraña circunstancia que era quien me había avisado de que llegaría tarde.
Ante las circunstancias, tú decides tu actitud
En otra ocasión, me habría frustrado o dudado de mi valía personal por la falta de participantes. Yo había imaginado el taller de una forma, me lo había preparado con un esquema de los pasos a seguir durante las dos horas, los temas a tratar, las herramientas que iba a poner en disposición de las participantes, y la realidad fue otra. Me había reservado ese tiempo, dado prioridad frente a otras actividades, a otras personas, a mi familia, a mis hobbies. Dediqué tiempo y energía. Y no salió. ¿Cuántas veces nos pasa eso en el día a día, nuestros planes van por un lado y la realidad va por otro? Esta vez quise analizar desde mi interior lo que me estaba ocurriendo. Y elegí verlo como una oportunidad de mantener una conversación con la persona que asistió. Cambié el taller por una sesión de escucha activa, no puedo llamarlo coaching, que fue muy productiva para ambas.
A veces tenemos un cártel de neón delante y ni nos enteramos
Nos rodean las señales, no solo las de tráfico. Recibimos de forma constante pistas para nuestro camino. A veces son muy claras y otras muy sutiles. Podemos elegir aceptarlas o no. Es nuestra decisión, elegimos nuestra propia aventura. La diferencia está en seguir nuestra intuición, la vocecita del corazón, a pesar de las propias fuerzas, de las tormentas externas y de los «ladrones de energía». Si, por ejemplo, no estás bien en tu trabajo por el ambiente, el sueldo, la tarea… ¿no crees que es hora de mirar si ese es tu lugar o no? Ya, ya sé que asusta salir de esa mal llamada zona de confort, pero lo mismo no ves que eso es lo que la vida te pide a gritos que hagas. Y, por cierto, más que zona, es una prisión.
Siempre tendremos potenciadores y detractores. Tú eliges a quién escuchar
En todo lo que hagamos habrá pros y contras. La realidad en sí misma no es ni buena ni mala. Depende de quién la mira, la interpreta. Todo tiene al menos dos lecturas. Tú eliges lo que quieres crear en tu realidad, miedo, crispación, frustración, duda o por el contrario oportunidades. No se trata de elegir solo una opción. En los caminos hay curvas a la derecha y curvas a la izquierda. Si solo hubiera a la derecha, o solo a la izquierda, no avanzaríamos. Podemos elegir. Y de esas elecciones dependerá el lugar donde lleguemos. Parece obvio, lo sé. Tanto que lo obvio puede terminar obviado, olvidado, perdido en un cajón de la memoria.
Lo que crees es lo que creas
¿Qué pasó con el taller? En la siguiente sesión fuimos 15 participantes, que para ser «novata» no está nada mal. Dí lo mejor de mí, que no quiere decir que fuera perfecto. En la imperfección hay mucha belleza. Ya estoy pensando en el siguiente. Si quieres unirte, ya sabes, escríbeme y te leo.
