Se acaba el mes y el trimestre

No quiero acabar el mes con un post de queja, de cabreo como el anterior. No es lo mejor y tampoco responde a mi manera de ser. Sí, en el curro hay injusticias, pero comparado con todo lo que hay por los alrededores son nimiedades. No puedo verlo en plan catastrofista y tampoco me sale verlo en color cerveza, porque me pillaría una cogorza y un dolor de cabeza; pero los problemas seguirían. Por mucho que no quieras verlo, el iceberg está ahí, aunque tú no quieras verlo en tu titanic. Así que, ante la realidad que no elegimos tenemos dos opciones o nos rebelamos o la abrazamos.

Lo importante en no detenerse, seguir caminando y presentar la mejor cara, porque es nuestra opción, aceptarlo todo, cambiar aquello que podemos cambiar y seguir adelante. No estoy hecha para quejarme, estoy hecha para algo más. Estoy hecha. Yo no me hice a mi misma, sino que me hicieron, no elegí nacer en un momento determinado, ni ser de la manera que soy. Y estoy bien hecha… Creo que más de uno debería llevar en plan judío devoto esa frase en los antebrazos, en la frente… «ESTOY BIEN HECHA». A pesar de lo que nos dice el mundo actual, estamos bien hechos, hechos para bien y para el bien. Hechos para ser felices de verdad, no para unas gotas. Y no es utopía ni un sueño de niños, sino que es realidad, no sólo una frase.