se acaba agosto

El sentimiento hoy es contradictorio. Por un lado es viernes, lo que anima bastante. Por otro lado es el último viernes de agosto. Para muchos es hora de ir haciendo maletas para regresar a sus hogares después de las vacaciones. La vuelta a casa, la vuelta al cole, la vuelta a la oficina… no es algo que apetezca demasiado… aunque llega un momento en que las vacaciones pueden convertirse en tediosas y que apetezca volver a la rutina. Todos tenemos casos de «vueltas a casa» deseadas, de repetir frases al estilo de «como en casa, en ningun lado». Además, a muchos todavía nos quedan «las ruidosas fiestas de los pueblos en los que vivimos». En nuestro caso se celebran la semana del 14 de septiembre, que es el dia grande. Una semana de conciertos y de dormir poco. Es lo que tiene estar cerca del «recinto ferial». Eso sí, llevo agosto mentalizándome con los ruidos gracias a mi vecino bateria. ¿No os lo había dicho? Han alquilado el piso de al lado a una pareja con un adolescente y una peque pizpireta. El hombre es bateria profesional en un grupo, por lo que tiene que ensayar y casi todos los dias tenemos sesión de «bum-bum-bum». Ya estuve hablando con ellos para que fuera a unas horas en que el peque está despierto o estamos de paseo para que moleste lo menos posible, porque tiene la batería justo al lado de la habitación de Dani. Ya tenemos casi un grupo completo en el segundo, porque mi otra vecina canta ópera, aunque esa siempre lo hace cuando cocina. Vamos que nuestra comunidad no se aburre tan fácilmente.

Dejemos mi situación vecinal a un lado. Ayer fuimos al médico con Dani para la revisión de los 18 meses y que le pusieran las vacunas recuerdo. El peque ya está en 90 cms y pesa casi 14 kilos. Vamos que en 3 meses ha crecido 4 cms y en peso ha cogido unos 300 grs. Es lo normal, ahora se mueve mucho por lo que no puede coger peso como cuando se pasaba el dia en la hamaquita. En nada va a empezar a tomar leche de vaca. Y yo… a veces me quedo mirando sus fotos de peque pensando que el tiempo pasa muy, pero que muy deprisa. Cuando veo sus fotos de recién nacido o cuando parecía un peloncete y le veo ahora… casi podría ponerme en plan Sabina con el «¿quién me ha robado el mes de abril?» ¡Qué rápido pasa el tiempo! ¡Cuántos momentos vividos! Si es que… cuando me quiera dar cuenta está en plan parlanchín aprendiendo matemáticas o el medio en el que se va a mover. Una parte de mi quisiera tener un «paralizador de tiempo». Otras, en cambio, creo que el tiempo va despacio. Finalmente descubro que lo importante del tiempo, de la vida es… simplemente… vivirla.

Parece que mi vida ultimamente se resume en: Dani, mentalizarme para su ausencia y mi vuelta al trabajo. En ese último punto, mi tranquilidad actual es muy grande. Tras dos visitas a la oficina, hablar con mi jefa y entregar la carta de reincorporación, ahora ya no me preocupa. Parecerá curioso pero agosto ha sido un mes de muchas ideas, de pensar, de ver opciones… Realmente no había muchas, era volver o seguir de excedencia. Y seguir de excedencia llevando al peque al cole era un poco chocante. Ayer, echando cálculos me di cuenta de que va a estar allí unas 7 horas, que no está mal. De 9.30 a 16.30 van siete horas, de las cuales 3 se las pasará intentando dormir. Lo sé, ya me he vuelto al monotema Dani-cole cuando estaba hablando de mi vuelta a la ofi. ¿Cómo será? Ni idea, no quiero hacerme planes mentales, porque la oficina es tan cambiante que cualquiera sabe lo que me puedo encontrar.

Creo que lo mejor es no adelantar acontecimientos. Hoy es viernes, es el último fin de semana en que está Dani sin cole y quiero disfrutarlo un poco más si cabe con el peque y con mi marido.