¿Qué está ocurriendo?

Llevo varios días con este post en la cabeza; pero con cierto temor a escribirlo. Porque escribir sobre estas cosas siempre da cierto recelo. Una cosa es verlo de pasada y otra muy distinta es reflexionar sobre ello. ¿A qué me refiero? A la situación actual. No me refiero al mundo, sino a lo que nos rodea. Esta semana me han impactado tres noticias. Una de ellas completamente desconocida. No ha salido en los medios. La primera ha sido la muerte de un bebé porque una persona ha tenido un «descuido» en su trabajo.  La segunda es el «descuido» de una madre que le ha costado la vida a su propio hijo que ha muerto de un golpe de calor en un coche, solo tras el olvido de la madre que en vez de llevarlo a la guardería lo dejó en el coche y se marchó a trabajar.

La noticia que no ha salido en los medios ocurrió el martes. Un hombre estaba tumbado en el suelo, inconsciente. La gente pasaba a su lado y nadie hacía nada. Sólo dos personas se detuvieron antes que yo y con el móvil llamaron a emergencias. No estaba borracho. Era un hombre normal, al que nadie atendió, quizá demasiado ocupados en sus ajetreos, desconfiados, quizá no le vieron, demasiado metidos en sus propios problemas. ¿EL mundo está mal? ¿Está en crisis? Sí, pero en una crisis de humanidad mucho más seria que la económica y mira que esa nos está afectando. La crisis de valores, en la que los demás son simples objetos que se utilizan para conseguir los objetivos, la crisis de humanidad es profunda y, no sé si realmente somos conscientes de ella. A veces dan ganas de cerrar los ojos y de no ver nada. A diario lo compruebo en el trabajo. Los problemas de los demás ya no nos afectan. Nos cuenten lo que nos cuenten, sabemos que no son nuestros problemas, que tenemos unas llamadas que hacer, unos objetivos a los que llegar y para ello, tenemos que emplear el menor tiempo posible en las llamadas y consiguiendo el mayor rendimiento. Las personas vacían de humanidad a los otros para convertirlas en un porcentaje. Suena duro, pero si esa persona que está al otro lado hace lo que yo quiero, yo cobraré a final de mes. Y el corazón se endurece.

¿Se nos está endureciendo el corazón? Vivimos en una época que fomenta la comunicación y sin embargo, cada vez hablamos menos.  Me pregunto si la crisis económica no es consecuencia de la profunda crisis humanitaria. Mucha tecnología para, supuestamente humanizar que realmente nos está deshumanizando. Los reyes de los hogares ahora se llaman con siglas: TV, DVD, PLAY, Wii… No soy tecnofóbica, para nada… pero a veces parece que le prestamos más atención a los «juguetes» llenos de chips que a nuestros semejantes. Le damos importancia al tener… en el primer mundo parece que estamos en comparación total con nuestros vecinos, siempre mirando, estando en listas, en ranking, en puestos… con las vidas marcadas por el precio de las cosas… Y el resto del mundo, sin embargo, sigue viviendo con más pobreza pero con más riqueza en lo que a humanidad se refiere. creo que cada uno tiene que pensar ¿qué está ocurriendo?