Quién más quién menos a fecha de hoy, 9 de enero de 2024, ya ha hecho el primer intento de cumplir con sus propósitos. ¿Qué tal la primera visita al gimnasio? ¿Y la primera clase de inglés? ¿Qué tal la dieta?
En mi caso, uno de mis propósitos es actualizar todos los martes el blog. A la misma hora ya no creo que sea factible, pero si me habitúo a esta cita semanal, ya lo consideraré un logro. Primero porque me ayudará a ver lo que me rodea con diferente perspectiva y porque me brindará escribir con más soltura. ¿Lo conseguiré? Bueno, voy martes a martes.
Aquí estoy, en mi cita semanal, tras las vacaciones de Navidad. Uno que esta semana se cumple y que celebraré con un poco de buena música, cada uno se premia con lo que quiere, ¿no? ¡Ah! y sigo sin mirar si hay lecturas o solo son palabras lanzadas al mar de la red. Quien tenga que encontrarme, me encontrará. Tiempo al tiempo.
¿Qué es lo que puedo aportar hoy? Una reflexión. He pasado unos días en una ciudad que no conocía. Aun me quedan algunas sin salir de España. Una ciudad, Vitoria, que me ha encantado, tranquila, lluviosa, plana, acogedora y sobre todo con un olor especial. No sabría decir a qué huele, me trae recuerdos a los campos de azahar, pero es toda la ciudad. Los de allí no lo notan, pero es un olor agradable, que envuelve al caminar sus calles y recorrer sus plazas empedradas siguiendo los pasos de Ken Follet por su catedral antigua. En mi caso, además, en más de una ocasión esperaba encontrarme al inspector Unai López de Ayala, Kraken. Sí, que apareciera un personaje de ficción por san Miguel sería como poco sorprendente. Pero me llevé la satisfacción de pasear por lugares conocidos gracias a la gran narración Eva García Saenz de Urturi.
¿Cuál es la reflexión? Lo que cambia una ciudad cuando los ojos que la visitan por primera vez no lleva ideas preconcebidas, no hay influencias ajenas. Durante mucho tiempo me he perdido visitar ciudades por lo que otros dicen de ellas. Y para mi, ha sido una equivocación. A veces nos dejamos llevar, yo la primera, por las opiniones de los demás a la hora de decidir. Y nos perdemos la experiencia en primera persona sin filtros. Ver sin juicios, sin mente, dejando que las emociones se generen de forma personal, es un gran aprendizaje. Este 2023 que terminó pude recorrer con calma ciudades tan diferentes como Barcelona, Vancouver y Vitoria Gasteiz. Cada una con su encanto especial. También he visto mi ciudad, Madrid, con los ojos sorprendidos de un turista, o de un fotógrafo nocturno. Y ha sido un regalo. Porque las ciudades cuentan historias a quien no se deja influenciar por políticas o chanchullos que tienen lugar en sus edificios «importantes». Claro que las historias pueden ser de dolor, de lucha, de tristeza o de muerte. Pero también de ilusiones, vitalidad, risas y superación. No hay luz sin sombra, ni sombra sin luz.
Este año, uno de mis propósitos es eso, viajar más, ya sea de forma física o con la imaginación a través de los libros, y dejar el juicio preconcebido fuera de la maleta. Por ahora, me quedan pendientes viajes a las comunidades autónomas de las islas Baleares y Canarias. Espero que surja la oportunidad de conocerlas y descubrir lo que tienen que contarme.
¡Hasta la semana que viene!
