Pinceles japoneses

Pinceles japoneses

Martes, 11 de febrero de 2025. Estamos en la semana de san Valentín. Al menos es lo que se percibe al pasear por las calles y ver los escaparates repletos de corazoncitos y rosas rojas. Los emparejados andan a la busca y captura de ese detalle que haga sentir especial a la persona que aman. No voy a entrar si es una fecha patrocinada por los comercios para vender más. Cada uno le da el significado que le quiera dar y no cabe duda que hacer sentir especial a una persona, más si es nuestra pareja, es algo bonito. No digo que no sea importante hacerlo cada día, pero no está de más hacerlo en una fecha concreta. Para ello no es necesario poner la billetera sino el corazón. Un gesto de cariño, preparar un café, un paseo o una conversación más allá de las habituales, una película de sofá y mantita, vale. Es más la intención, el dedicar un instante a pensar en lo que le puede gustar a la otra persona, que el regalo material. Lo importante es la presencia, la compañía. Porque, lo que recordamos las personas no es lo que nos dijeron o nos dieron sino cómo nos hicieron sentir.

Plumas y pinceles, símbolos de un recorrido

Es bien sabido que me encantan las plumas, de hecho me gusta utilizarlas para escribir, cargar el cartucho de émbolo con mi tinta preferida. Escribir a mano tiene ese encanto especial, de reflexión al tiempo que dejas salir los sentimientos sin plantearte si son correctos o no. Las emociones se sienten de forma diferente a través del papel, no hay juicio, se aligera la mochila. De hecho, en más de una terapia se recomienda escribir para cerrar capítulos. No se hacen por los otros sino por ti mismo, dejar ir lo que pesa en el corazón, lo que duele, lo que nos mantiene incapaces de abrir las alas y volar. Si lo pensamos un poco escribir es aceptar ese vuelo, ser capaces de saltar al vacío y dejarse llevar por las corrientes. ¿Será por eso que se empezó a escribir con pluma? Ya, ya sé que es una imagen muy idílica y supongo que poco realista. Sin embargo, a la mente le encanta ese tipo de metáforas, de paralelismo entre lo ideal y lo real, una representación personal. En Oriente, para escribir se usaban pinceles. Se pintaba, aun se pinta, la realidad, se materializaban las ideas a través de tinta y papel, con trazos suaves, elegantes, sin forzar la muñeca. No hay palabras, sino imágenes que, dependiendo de la posición, pueden evocar una idea, un concepto, u otro. No se trata de hacerlo rápido, no es cuestión de tomar apuntes como en la facultad. Con seguridad, la escritura habitual de Japón será con bolígrafo, rápida, efectiva. Sin embargo, los pinceles japoneses (Fude 筆) para hacer caligrafía (Shodō 書道) nos llevan a una forma de entender la vida diferente. Es un fluir con las circunstancias, con el recorrido de la tinta (Sumi 墨) por el papel (Washi 和紙 ). Tanto es así, que Shodō (書道) se traduce como el camino de la escritura. Un camino que no puede hacerse pensando en otra cosa, de forma dispersa, o con prisas, si te precipitas, más que un trazo será un borrón. Lleva su tiempo, su concentración. Las plumas y los pinceles son símbolos, dos objetos que representan formas diferentes, ni mejores ni peores, de entender la vida. ¿Cuál es tu recorrido? ¿Tu manera de recorrerlo? No hay mejor ni peor, no hay competencia. Depende de tu decisión. Es lo principal de todo, que descubras tu recorrido y elijas la forma de realizarlo, algo que solo puedes hacer tú. Aunque intenten obligarte, es algo personal, ser coherente con él es lo que te dará un motivo, una razón de ser, te realizará, te llenará de felicidad.

Ir más allá de la apariencia

No voy a hacer ningún tratado de caligrafía japonesa porque no soy experta, aunque me encanta. Me gusta tanto que este año por san Valentín, me ha regalado un juego de 3 Fude, de pinceles japoneses. Son muy parecidos a los que ilustran este artículo, por si no los has visto antes. Al principio cuando vi la caja, sí, ya nos hemos dado los regalos, no somos de los de aguantar la sorpresa. Cuando vi la caja pensaba que era una pluma, pero al fijarme más en ella, ví los kanji (漢字), los ideogramas y tuve claro cuál era su contenido. Para utilizarlos, primero hay que hacer una serie de pautas para quitar la cera que los mantiene espigados. ¿Me atreveré a utilizarlos? Es muy posible. De hecho ya he estado buscando por Youtube cursos de caligrafía tradicional japonesa. Al menos para conocer los primeros pasos. Para eso fueron realizados por un artesano, para darles uso. Son bonitos para decorar. Los míos son de madera negra, con ideogramas en dorado. Tendré que revisar el diccionario japonés-español para saber lo que dicen. Estoy segura que al tenerlos en la mano, al realizar su camino, se abrirán nuevas opciones. Lo sé porque los objetos nos pueden conducir a otras perspectivas si nos permitimos ir más allá de su apariencia. Me explico. Ahí donde estás, observa a tu alrededor y quédate un instante contemplando el objeto que más te llama la atención. Lo que sea. Y ahora deja que salgan las preguntas. ¿Quién lo hizo? ¿En qué circunstancias? ¿Qué representa? ¿Qué historia cuenta? ¿Por qué llama tu atención? ¿Qué es lo que te dice de tu momento? Si no lo has hecho antes, este ejercicio forma parte de la mirada de escritor, el camino de la escritura. Es el hilo del que tirar y que puede hacer que la imaginación te de una respuesta para entender una situación o encontrar una salida. Es sencillo y arriesgado, atrevido, para valientes. Esa forma de divagar te hace que tengas un pensamiento alternativo, abre cauces, posibilidades. Muchas grandes novelas parten de mirar más allá de un objeto, de querer contar la historia desde otro ángulo. Usamos la imaginación para un montón de cosas ¿por qué no hacerlo en este caso? No sabes dónde te llevará. A lo mejor es justo lo que requieres para encontrar la solución a esa disyuntiva en la que te encuentras, recorrer el ocho tumbado que representa el infinito, para elegir la opción que te conviene más. ¿Cómo sabes cuál es si no la miras, si no observas sus pros y sus contras?

Si te resuena y te atreves, te leo en comentarios. Que pases una estupenda semana.

Comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *