Nos quieren vender la moto

Uno de los ejercicios más interesantes que se pueden hacer delante de la televisión es comprobar como una y otra vez nos quieren ver la moto con la publicidad. Nos ofrecen de todo, por casi nada. Sólo es necesario no leer la letra pequeña y ser más inocente que un niño pequeño. Por querernos vender, han intentado hasta que creamos que el chiki-chiki era el no va más, la mejor muestra del humor español. Pero lo que más me llama la atención en la actualidad es como han bajado las expectativas en lo que a deportes se refiere. ¿Que a qué me refiero? A que antes, en tiempos de Eurocopas y mundiales, las cadenas de tiendas de electrodomésticos te regalaban tu compra (por sorteo por supuesto) si la selección española ganaba ese acontecimiento deportivo. Este año se conforman con que pasen de cuartos. Las expectativas son tan bajas en lo que se refiere a ganar, que prefieren bajar el listón. Es tremendo. Y como parece que los hombres ya han perdido la esperanza, pues la publicidad ahora intenta que sean las mujeres quienes compren. Parece que los creativos intentan atacar el «mercado femenino» pero siempre con los mismos esquemas anticuados: Nos quieren vender un coche, pues tienen que poner que en vez de mechero lleva «pintalabios» de serie. La consola de videojuegos, el portátil, el móvil o el mp3… por supuesto en color rosa chicle de fresa ácida. ¡¿Y a mí que se me quitan las ganas de comprar esas cosas cuando las ponen en rosa?! Supongo que es porque no me gusta el rosa. Pero lo que es llamativo de este fenómeno es cómo nos quieren vender la moto.

Los anuncios intentan una y otra vez que nos olvidemos de la crisis, de todo lo que supone estar con el bolsillo bajo mínimos. Los operadores de telefonía, por ejemplo, parece como si nos dejaran muy claro que los demás te engañan. Lo que sea por captar clientes. Hay anuncios de manos que te dejan pasmado de lo bien que lo hace el actor. Y terminas intentando hacerlo en casa, y claro, como que no sale. Otros te dicen en plan guasa lo que hacen otros operadores, como diciéndote tonto en tu propia cara por estar con ellos. Eso sí, pasan la letra pequeña a gran velocidad, en la cual se nos cuenta que su estupenda y maravillosa oferta no es tan diferente de las otras. Y todo para conseguir un nuevo cliente. ¿Qué pasa con las empresas que ya te tienen como cliente? Pues que curiosamente no te dan nada. Porque, en la actualidad, eso de fidelizar a un cliente siempre se entiende que es hacer lo que sea para que no se dé de baja. Por las buenas o por las malas. Es decir, que te ofrecen meses de mitad de cuota para que te quedes… o te dicen claramente que la duración del contrato no te permite darte de baja. Se premia así al cliente quejica, mientras que el que paga religiosamente, no es tenido en cuenta. ¿Eso es fidelizar? Para mi, no. ¿Conocéis una empresa que te bajen la cuota? Una lástima que eso no lo hicieran los bancos con la hipoteca. ¿Os imagináis? Tenga con nosotros la hipoteca y si paga con prontitud, a partir del 6 año sus cuotas serán menores. Sería una gozada; pero me temo que el Euribor y su carrera meteórica y ascendente no lo permite.

Nos intentan vender la moto constantemente. Nos cuentan que los precios de las materias primas suben porque las empresas las empiezan a utilizar para biodiésel. Y por ello, suben los cereales. Como suben los cereales, suben los precios de la ganadería y de las aves: leche, huevos, carne… y por supuesto de los propios cereales y sus sucedáneos (arroz, harina…) y como hay biodiésel también suben los carburantes. Vamos, que sube todo menos los sueldos. ¿Es rentable tener un coche diésel actualmente? Pues diría que no, porque como se venden más, ahora lo que sube es el gasoil no la super. El caso es recaudar impuestos de donde sea. Como ya se venden menos cigarros, ahora hay que atacar a lo bestia a los carburantes. ¿Y todo para qué? Pues sinceramente, no lo tengo muy claro. Porque no creo que vivamos mejor que hace 10 años…

Vuelvo a la publicidad, que es menos sangrante. Cada día se nota más que nos acercamos al verano. Vuelve a haber anuncios de pistolas de agua, cada vez más complejas. De juegos donde mojarte es la principal atracción. Un anuncio que me ha dejado perpleja es el del chihuahua de juguete, que se parece al que tiene Paris Hilton. Lo llaman «Chi chi Love» ¿a ningún creativo le han dicho que eso en España suena muy pero que muy mal? Más que un perrito de juguete parece otra cosa. Los que ponen los nombres deberían enterarse antes de comercializar un producto de las connotaciones del mismo. Hace años Mitsubishi tuvo que cambiar el nombre a un modelo, después de gastarse una pasta en publicidad, porque nadie les dijo que «Pajero» tenía unas connotaciones muy negativas para el mercado español.

Que nadie nos venda la moto. Hagamos lo que hagamos, seguramente, será lo que hemos pensado que es lo mejor para nosotros y eso se merece todos los respetos. Y hay detalles que hacen perder clientes, precisamente porque toman por tontos.

Feliz lunes.