¿No existen los accidentes?

A pesar de las veces que he visto «Kung fu Panda» me llama mucho la atención la frase que he puesto en el título. No existen los accidentes. Quizá en nuestro mundo racional sí, pero ¿y en el mundo de los peces? Este fin de semana tuvimos un «accidente» con uno de los peces que he puesto en la foto del acuario. El amarillo, negro y blanco, para nosotros Gill, desapareció. Lo buscamos debajo de las piedras, por fuera del acuario por si había saltado… no aparecía. Era una idea absurda; pero llegamos a pensar que los otros se lo habían comido. No fue así.

El skimmer no iba demasiado bien y resulta que ahí dentro estaba nuestro Gill, bueno, lo que quedaba de él. El skimmer, es lo que succiona el agua para limpiarla. Le succionó y lo atrapó. Aunque hubiésemos estado pendientes, no habríamos podido evitarlo. De siete, nos quedamos con seis peces, cuando incluímos a los tres payasos y a Gill el viernes. Pudimos disfrutar muy poco de él. Fue el lunes cuando le encontramos allí. Pensamos que fue por una cuestión de la forma del pez pero que con los demás no podría pasar.

Nos equivocamos. Ayer, cuando volví del médico, uno de los payasos, no aparecía. No se meten en las piedras y viendo los antecedentes, se puede decir que fui directamente al skimmer. Le había succionado por la cola. Pude sacarle y movía la mitad del cuerpo. Hasta la segunda raya. Intenté reanimarle. Pero al final no sobrevivió. En dos días, hemos perdido dos peces.

¿Existen los accidentes? ¿Lo pudimos haber evitado? No lo sé, somos novatos en esto de los acuarios. Evidentemente y hasta que encontremos una solución mejor, le he puesto una red (de los mini quesitos de bola) agarrada con gomas para que succione pero evite que puedan colarse. Y pensamos llamar al chaval de la tienda de los peces para encargar otros dos peces, con una extraña sensación.

Parecerá mentira, pero me encariñé de esos dos pececillos y comprar otros es como si no les diera la mas mínima importancia. Cuando los tiré a la basura, fue raro. Quizá es la baja la que hace que piense en demasiadas cosas, me plantee cosas que antes, con tantos temas laborales en la cabeza, no me daba tiempo. Sabía que iba a pasar. Que tarde o temprano alguno de los peces se moriría. Esperaba que no fuera tan pronto.

¿Existen los accidentes? Creo que en su más pura esencia no. Todo tiene un motivo. Aunque parezca que no tiene sentido, las cosas no suceden porque sí. Si sucedieran, habría que creer en el destino, en lo fortuito, en la suerte. La vida sería una serie de acontecimientos fortuitos hilados a la suerte. Y la vida es algo más que eso. Me niego a pensar que me he enamorado por suerte, o que Dani está bien por suerte.

Puede que haya cosas en la vida que tengan un punto de suerte; pero hay cosas que responden a un trabajo realizado, a horas y horas de esfuerzo. Hay metas en la vida que se consiguen casi sin quererlo y otras que responden a mucho esfuerzo, horas, días, semanas… Hay ideas que son buenas en un momento determinado, que surgen sin más y con como la chispa y otras que llegan a serlo a base de escribir y borrar, volver a escribir y volver a borrar.

El famoso sistema de «prueba y error» Y algunos errores cuestan vidas. Nuestro error con el skimmer le ha costado la vida a dos pececillos preciosos. ¿Se pudo preveer? No lo sé, lo sí puedo decir es que ahora hay una red que intenta que no vuelva a producirse ese tipo de accidentes. Seguramente, dentro de unos días, aparecerá otra cosa, ya que el acuario es un ecosistema vivo, por lo que en sí mismo es impredecible.