Hoy el madrugón está justificado. Tenía que hacer entrega de unos cuantos premios; pero eso no puede hacer que me olvide del cumpleaños de mi marido. No le conocéis en fotos porque es timidillo y siempre es el que está detrás del objetivo. Pero es un cielo y se merece este mini homenaje. Ahora estará liado, como siempre, en alguna reunión, o picando líneas en el ordenador, o hablando por teléfono… cualquiera sabe. No sé si alguien del trabajo sabrá que hoy tiene un año más. En mi departamento eso de cumplir años y no llevar el desayuno y el aperitivo es impensable. Y como somos muchos, todas las semanas toca alguno. En el suyo no son de eso. Puede que algun día me atreva a mandarle un regalo original, flores no porque tiene alergia. Pero no puedo dejar pasar el día de hoy sin felicitarle y dedicarle un post, esta vez con vídeo incluido, para lo que recomiendo parar la música habitual del blog y disfrutar de este clásico del cine 😉
Puede que alguno piense que no es muy propio; pero puedo asegurar que sí. No es que hayamos bailado nunca de esta forma; pero el «atontamiento» que luce Gene Kelly en esta escena, nosotros lo vivimos cada día. Nos da igual que llueva, granice, truene, o haga un sol de morirse. Siempre hay motivos para estar contentos, porque nos hemos encontrado en nuestra vida y caminamos juntos.
No puedo seguir, porque «la guinda de nuestro pastel» se acaba de despertar y quiere «ananar» (desayunar en su idioma).
Buen miércoles
