Martes, 2 de julio de 2024. Llevo unas semanas pensando en que en mis artículos a veces me pongo demasiado seria. No sé si es porque escribo narrativa, y es posible que haya perdido el contacto con la parte del marketing, o porque no tengo el foco puesto en lo que la gente quiere leer, que es algo muy distinto a lo que necesitan. No, tranquilos, no me voy a poner en modo «supermegaguay» de la vida, con frases de 0,60€ como diría una canción, ni de autoayuda. Me parecen estupendas las terapias naturales y las charlas ultraemocionales, eso que vaya por delante. Las respeto y también a los que las requieren en su vida para tomar impulso. Es bueno que de vez en cuando te lo recuerden, te animen a seguir en lo que estás haciendo.

Esta mañana he estado familiarizándome con la herramienta de ChatGPT. La veo muy útil como eso, herramienta, para aportar ideas o crear una estructura para publicar en redes sociales. Dudo mucho que pueda hacer una novela completa como un escritor de carne y hueso, pero (y en esto a lo mejor más de un maestro de narrativa se echaría las manos a la cabeza) puede usarse para desbloquearse, para ver por dónde tirar en un argumento que se ha complicado o que ha perdido el hilo argumental. ¿Por qué digo esto? Porque hoy me costaba ordenar las ideas. He entrado y le he pedido que me escribiera un artículo para blog sobre el Entusiasmo, laGratitud y la Libertad. Y lo primero que ha puesto ha sido el título de este artículo. Los tres pilares. El Entusiasmo lo ha relacionado con la energía, el motor, la chispa que prende la pasión y que impulsa a perseguir los sueños. La Gratitud con la satisfacción, herramienta para transformar la perspectiva. Por último, la Libertad lo relaciona con ser auténtico, coherente con nuestros propios valores.

Un impulso a lo desconocido

Reconozco que me ha gustado lo que ha escrito. Porque son textos amenos, que enganchan por el valor que pueden aportar, generan confianza y autoridad por el tono utilizado, ofrecen lo que se conoce como llamadas a la acción y todo eso implica ventas, de ideas o de productos, en este caso da igual. Si queréis leerlo, ya sabéis, hacer una consulta en ChatGPT. No decía nada que yo no supiera, muchas de las cosas eran obvias, pero usaba palabras que a mi en este momento no me salían. El entusiasmo al ser una chispa, por usar la metáfora del coche, es lo que arranca el motor, pero sin gasolina, es difícil que el vehículo lleve a cualquier destino. La gratitud hace que veamos las cosas de forma distinta, que podamos distanciarnos de lo que nos duele por un destino mejor. El tema es que a veces el pasado está tan lleno de sufrimiento que no es fácil dar las gracias por todo. ¿Puedes dar las gracias por una enfermedad o una dificultad? Una vez que la has superado sí, pero en el momento de vivirla, en el instante mismo en que te duele, hay que estar hecho de otra pasta para dar gracias. Sí, nos sabemos la teoría, pero la práctica es más complicada. Y la libertad es una gran referencia, pero a veces implica una gran soledad. Pregúntale a un adolescente que en su grupo de amigos toman alcohol o fuman. ¿Quiere ser libre o quiere pertenecer al grupo? Hace falta mucha madurez para plantarse ante la manada y decir: Gracias pero no es lo mío.

La importancia de los «pero»

En la vida siempre llega un momento en que hay que decir ¡hasta aqui! en las relaciones personales, ya sea la familia, el trabajo o la pareja. Relaciones con los demás o contigo mismo. Todo tiene su «pero», el precio que estás dispuesto a pagar, lo que estás dispuesto a dejar de vivir por ellos. Porque todo valor implica un precio. Hay un pero. En mi escritura es un recurso que uso mucho. Tanto los pero como las preguntas están muy presentes en mis textos. Quien ha leído mis artículos o alguno de mis libros lo sabe. ¿Por qué lo hago? Mi capacidad analítica está detrás. Y, aunque corro el riesgo de lo que se llama parálisis por análisis, de terminar en una cefalea, una migraña importante, mi mente analiza y mucho cada situación. Alguno dirá que lo llevo implícito en mi signo zodiacal o en mi carta astral, en mi eneatipo o mi geniotipo. Sin embargo, llega un momento en que hay que lanzarse, aunque lleve aparejado sufrimiento. Hay un momento en que se requiere dar al botón de publicar. ¿Por qué lo hago? Lo importante es el ¿Para qué? Cuando escribimos o ponemos un pero, suele ser porque lo que pesa es lo que diremos a continuación. «Te quiero PERO como amigo». Es el primer ejemplo que me ha venido a la cabeza. Sienta como un mazazo al entusiasmo de esa persona que no quiere amistad precisamente. Lo que verdaderamente pensamos es lo que se dice después del pero. Lo primero es para quedar bien, decir lo que el interlocutor espera oír. «Me gusta, pero...» y ahí, échate a temblar. Es como poner un poco de azúcar al brócoli para enmascarar el sabor. No es el «Honestly» de los ingleses o el «con cariño» «por tu bien» que parece que nos da la libertad para decir lo que nos de la gana hasta hacer daño a quien nos escucha.

Los tres pilares implican madurez, ser uno mismo

Toda elección implica un pero, algo a lo que estás dispuesto a renunciar. Toda luz en un universo físico implica una sombra. Si en tu vida eliges los tres pilares de entusiasmo (motivación, energía… lo que quieras), gratitud y libertad, eso conlleva pagar un precio, un condicional. Si quieres publicar un libro, en el proceso tendrás que dar prioridad a la escritura, a sentarte en la silla para escribir, renunciando a otras cosas. Aunque seas multitarea, siempre hay que establecer prioridades, lo que implica dejar para después otras cosas. Si quieres ser deportista profesional olvídate de los atracones de calorías de la vida sedentaria. Quizá lo hagas cuando te jubiles, pero en tu carrera profesional te toca dieta. Por supuesto que cuando tomas la decisión, a lo que renuncias no tiene valor para ti. Cuando te casas con una persona, no le das importancia a que renuncias a todas las demás. Eliges a la persona con la que te casas, no estás dispuesto a renunciar a ella, quieres un proyecto de vida en común, construir algo diferente. Por lo que sea y aunque pueda ser una decisión equivocada. Mantener la chispa, la energía a tope implicará ser coherente, reafirmar una decisión, seguir eligiendo con el paso de los años. Sin ese pero, sin ver a lo que renuncias, no estarías anclado a tierra. Lo que eliges es el cielo que buscas, ser consciente de a lo que renuncias el anclaje. Como las columnas que ilustran este artículo, como un árbol donde sus raíces son igual de importantes que sus ramas. Ese anclaje se va forjando en las decisiones que tomas en los procesos vitales. ¿Se pueden cambiar? Algunas sí claro, la atracción por lo prohibido del alcohol (por seguir con el ejemplo del adolescente) puede cambiarse, ver que hay otros modos de divertirse, otra gente con la que conectas más. Implica transformación, esfuerzo, revisar creencias y elegir, ser capaz de dar gracias y seguir el camino en libertad. Forma parte de esa enseñanza no reglada, de la escuela de la vida. Hay elecciones que son temporales, como los ruedines de las bicicletas. Somos humanos, nuestro proceso vital implica crecimiento. ¿Una persona de 20 años cabe en la ropa de una de 2? Hay muchas probabilidades que no.

¿Cuáles son tus tres pilares vitales?

Las personas tenemos tres pilares que son irrenunciables, que nos hacen ser quienes somos, forman parte de nuestra esencia. ¿Los has descubierto ya? En la medida en que tu vida sea acorde a esos tres pilares, vivirás el sufrimiento de otro modo. ¿Qué es más importante para tí? ¿La libertad? ¿el amor? ¿La belleza? ¿La salud? ¿El honor? … Hay muchos más, la lista puede ser interminable. Te sorprendería ver lo que sale cuando hice ese ejercicio en los talleres de desarrollo personal que realicé hace unos meses. ¿Volveré a facilitar talleres? Hay posibilidades en un futuro no muy lejano, ya sabes que las nuevas actividades empiezan con el curso escolar y estoy dando forma a un nuevo proyecto personal. Ya iré contando más. Ya sabes, si te resuena y te atreves, te leo. Que pases una fantástica semana.