Llueve sobre mojado

Empezaba a preguntarme cuándo me tocaría a mi. Trabajar fomentando la competencia y saber que parte del sueldo es a comisión, es lo que tiene, a veces, algunos se olvidan de que los que están en la silla de al lado son compañeros para buscar sólo el propio beneficio y un aumento de las comisiones. Olvidando… dejando a un lado la ética más elemental para llegar casi a ser lobos solitarios, hambrientos aunque sea de carroña. Es duro decirlo así; pero a veces ocurre y lo peor de todo es que no se puede decir nada, porque actúan de forma sibilina, amparado en lo que supuestamente es legal y permitido por los superiores que parece que mientras se recupere dinero, el fin justifica los medios.

¿El fin justifica los medios? Para mí no, sinceramente. Si me duele lo ocurrido no es por el pago, porque realmente de ese importe un gestor se puede llevar si llega 20 céntimos, lo que me duele son las formas, es descubrir que hay personas que tienen esa forma de ser, aunque aparentemente sean de otra manera. Yo creo en el buen rollo entre compañeros. Nos pasamos en el trabajo mucho tiempo cada día y ya peleamos bastante con los clientes y con otros departamentos como para encima estar a la gresca con los que tenemos al lado. Creo en el compañerismo y en que juntos podemos conseguir muchas más cosas. Yo he visto, cierto que eran otros tiempos, cuando teníamos carteras y alguno no llegaba al objetivo, los demás se metían con su matrícula y le ayudaban a llegar. Éramos una piña, competitivos, pero con un ambiente distinto y no tan enrarecido como ahora.

Hasta esta semana nadie me había quitado un pago de esa forma, nadie se había comportado de esa manera conmigo, en todo el tiempo que llevo en el departamento, desde antes de la excedencia. En las últimas semanas he visto muchos enfados por el comportamiento de algunos gestores que por un pago hacen lo que sea. Pero no lo había vivido en carne propia. Y, reconozco que ayer me plantee si tenía que cambiar mi manera de ser. En cierta medida, ya he cambiado, porque no puedo ver a esa persona como antes la veía y sé que si me encuentro en una tesitura parecida con esa persona, tendré dudas de si comportarme como con los demás, o hacerlo como me han hecho a mi. ¿Puedo dejar que me influya un acto que no me gusta? Me siento como si estuviera traicionándome a mi misma por el mero hecho de que me afecte. No, si su actitud me parece reprobable, no puedo dejarme llevar por ello y debo actuar como yo creo que es la mejor manera. No va a ser fácil, seguro que no tardará mucho en aparecer la oportunidad de devolvérsela, si es que quiero hacerlo, claro

¿Por qué ha cambiado el ambiente del departamento? Es algo que ciertamente, no lo sé, so sé cuándo comenzó; pero lo seguro es que ha cambiado y que ahora más de uno anda con el parche en el ojo y con la espada entre los dientes. Una lástima. ¿Qué lo produce? Supongo que somos muchos, cada uno de su padre y de su madre, cada uno con sus circunstancias, con sus problemas, con su manera de entender la vida. Antes, si alguno «pisaba» el pago de otro, se le decía y seguramente era porque se había despistado. Ahora, el procedimiento explica que deben hablar entre los supervisores o los coordinadores de los gestores. Quizá es algo más burocrático, más frío, más «deshumano». No sé… pero yo no voy a cambiar. Me puede doler la bofetada; pero eso no va a impedir que siga trabajando lo mejor que pueda y sepa. Lo que me importa es que cuando acabe la jornada pueda estar satisfecha con mi labor y eso no se mide por todo el dinero haya podido recobrar sino conmigo misma.