Juan Pablo II

Hoy se cumplen dos años de que el mundo se quedara sin Juan Pablo II. Una persona que no dejaba indiferente. Se le quería o se le odiaba. En mi caso, Juan Pablo II es, sin duda, uno de los padres de mi alma, un referente, un ejemplo y quien abrió el canal de lágrimas. La primera vez que le ví en persona fue en 1997, en París, y desde entonces, cada poco tiempo intentaba encontrarme con él, en medio de la multitud de jóvenes que le seguíamos por todas partes. ¿Qué atraía de él? Era algo que había que vivir, pero en medio de la multitud, cuando hablaba parecia que te hablaba a ti, que era un diálogo de dos personas, que te miraba y que sabía lo que llevabas dentro.

Hoy es un día extraño. Se le echa de menos, la verdad. Al menos, yo siento que falta alguien en este mundo. Sí, como creyente, estoy segura que está con Dios, intercediendo por todos los jóvenes. Y convencida de que hay más de un milagro que le debemos. Sí, creo que hoy en día hay muchos milagros, porque el poder de Dios sigue vivo, aunque el mundo no se dé cuenta.

No voy a escribir mucho más. Creo que hoy es un día para recordar a un ser humano excepcional.