Inspiración

Martes, 4 de junio de 2024. Hoy me está costando concentrarme. Estoy en la lucha interna de publicar o no. Parece que todo es más importante que esta cita semanal. ¿Por qué la mantengo? Porque me lo propuse y mi palabra es importante para mi. Aunque no tuviera lectores o nada interesante que decir, es algo importante, me propuse actualizar semanalmente y quiero cumplirlo. ¿A cualquier precio? No, eso es obvio. Llevo unos días pensando en lo que se requiere para inspirarse. Y las ideas en vez de unir el hilo argumental, parece que son tijeras que lo rompen una y otra vez. Por otro lado, los dedos parece que van a trompicones más que correr por el teclado. Y Las equivocaciones constantes, hasta el punto en que si no borrara y volviera escribir, la capacidad de comunicar del texto sería cero.

¿Qué nos inspira?

Lo primero que quiero comentar es una pregunta que subyace en la mente de todo escritor. ¿Qué es lo que quiero que se lleven quienes me leen? Da igual que escribas narrativa, ensayo, noticias o trabajos escolares. También es una pregunta válida para conferenciantes y todos los que están de cara al público. Que lo lleve a mi terreno solo es porque lo conozco mejor que la situación de los vendedores, por poner un ejemplo. Lo que mis palabras aportan a los demás es muy importante, puede marcar el día de mis lectores, oyentes, quien se cruce conmigo. Estos días en los que estoy revisando un manuscrito, no para de venirme a la mente. ¿Para qué van a leer esta novela? Sí es una pregunta que cada lector debe responder, pero me doy cuenta de que las historias tristes tienen que enganchar y aportar algo, si no, más que leerlas nos conducirían a la depresión. Todo debe tener una enseñanza, un propósito, algo que nos anime a seguir adelante. Si vemos las circunstancias actuales del mundo, frustración, crispación, guerras, muerte, dolor, desesperación… la literatura debería tener una función de aportar un rayo de esperanza, de denuncia por supuesto, pero no catastrofista. Y si no llega a eso, es mejor cambiar el argumento o directamente no hacerlo público. Se puede aprender lo que hay que hacer o bien lo que no hay que hacer. Me ocurre con mis lecturas, algunas hacen que tenga ganas de desarrollar ideas, me inspiran historias a contar. Y otras, me remarcan la idea de que el autor no es de mi gusto, o no es mi momento. Si me dan a elegir, la oportunidad de pasar tiempo con su trabajo se la daré a los primeros.

Si no te aporta, te aparta

Si el texto no aporta algo, aparta de otros que sí podrían hacerlo. Es importante ser selectivo con lo que le metemos al depósito de la mente. Por ello no tengo ningún tipo de remordimiento si dejo de leer un libro, apago una cadena de televisión o cambio de emisora de radio. Si te alimentas de comida basura, terminarás siendo basura andante. Y con esto no quiero decir que haya que ir al lado opuesto. Si hacemos caso a todas las ideas que nos lanzan, dormir 8 horas, comer 5 piezas de fruta, beber dos litros de agua, andar 10.000 pasos… y todo lo que se te ocurra ¿cuándo vives? Porque la vida es lo que ocurre mientras la planificas. Estoy de acuerdo con hacer listas de tareas, de hecho suele ser una propuesta habitual en mis sesiones de coaching, más para ver la respuesta de mis clientes que por el hecho de que sean importantes. Sin embargo tenerlo todo programado hasta el más mínimo detalle, para mí es agobiante. Las listas dan orden, estabilidad, marcan prioridades, te hacen ver lo que quieres y hacia dónde quieres dirigirte. No te olvides de incluir en ellas la flexibilidad. Para terminar y también para dejar algo que no te aporta, aunque en principio creyeras que si. Llevo unos meses si parar, nunca mejor dicho, de hacer cursos. En ellos he tenido compañeros que los han terminado como yo con la lengua fuera y otros que los han dejado a medias. Las dos opciones son legítimas. Porque somos seres cambiantes. Y serlo no es un fracaso, sino encontrar nuestro propio ritmo. En mi caso, me gusta acabar los cursos que hago para después, ya a mi aire, poner en practica las herramientas y quedarme con las que me hacen más respirar dentro de mi estilo. A veces solo me quedaré con un 10%, o dejaré de practicar porque el tiempo de esa enseñanza se ha terminado y requiero pasar a otra actividad.

¿Te apasiona tu idea?

Si tienes claro tu objetivo, nada te parará. ¿Alguien se pregunta antes de un acontecimiento importante cuánto durará? ¿Antes de la boda te planteas cuánto duraréis juntos? Si hacemos caso al cantante, el amor es eterno mientras dura. ¿Es una aspiración imposible para seres mortales que algo dure para toda la vida? Lo llevo a otro campo. ¿Eres consciente cuando eliges una mascota que es una vida no un juguete del que te puedes cansar? No quiero decir que no tengas mascota, sino que seas responsable de las decisiones que tomas. En mi caso, y puede que alguno me llame egoísta, no tengo mascotas. Me da igual que me llamen egoísta porque los primeros son los que te lo llaman ya que quieren que hagas las cosas como ellos quieren, quieren imponer su visión de la vida. Cuando algo desde fuera se te impone, te rebelas o lo dejas a un lado, como una carga que no quieres llevar. Si algo no te apasiona, es muy posible que el cansancio y la rutina te hagan mella. Los sueños de verdad no tienen botón de apagado. Si lo tienen, es que no son el motor para ir a por ellos. Seguro que has conocido a vendedores que te convencen rápido y otros que, aunque necesites el producto, no consiguen ni un segundo de tu atención. ¿La diferencia? Si ellos se creen o no las maravillas del producto.

¿Qué es lo que te llevas de este artículo?

Es bueno que te lo plantees, porque puede que coincida, o no, con lo que yo quería aportarte, inspirarte. En mi caso es habitual que tras la lectura de un libro, de una película, le dedique unas líneas a reflexionar, a quedarme con lo que más me ha tocado, llamado la atención o me ha chirriado. Mis libretas están llenas de esos resúmenes, lo que algunos llaman testimonio tras una experiencia potente, que me ayudarán a entretejer ideas que pueden ser argumentos de otros textos o facilitar aprendizajes vitales. Para mi pueden ser ideas, conceptos, importantes y quizá por eso lo marco con negrita o lo subrayo, para ti puede ser algo diferente porque tu momento es diferente al mío. Hay libertad para ello. Aprovéchalo.

¿Te resuena? Ya sabes que si te atreves, te leo. Que pases una gran semana y encuentres momentos que te aporten, inspiradores, para seguir a tu ritmo tu camino para llegar a tu sueño, a tu objetivo.