Hay un burro cerca

Lo que digo es literal. Cerca de mi casa hay un burro. No se trata de un humano haciendo el bestia, porque son muchos más, sino que es un animalito encantador que se pone a berrear o a rebuznar cuando le viene en gana. Al principio pensaba que era el típico gamberro con una trompeta de esas de fútbol; pero no lo es, porque no veo a nadie soplando la trompeta a las tres de la tarde, a las diez o a las 5 de la mañana. Llega un momento en que te acostumbras al sonido.Son peor los gamberros con las motos o los coches con el bakalao que se paran a llamar a gritos a los que hay en el bar de la esquina. Lo que estoy notando últimamente es que mi calle parece un circuito de carreras. Vamos, ya querría Fernando Alonso que su «Arre 28» corriera como corren algunos por aquí. Algo poco cívico y de personas que no tienen mucho cerebro ¿Por qué? Porque por mi calle pasan muchos niños de camino al cole. De verdad, quien quiera correr, que se vaya al Jarama o se coja la consola, que seguro que es más barato. Dejando a un lado a estos borricos con tantos caballos, vuelvo al burro que hay por aquí. No sé dónde estará. Delante de mi casa hay ovejas pero no he visto ningún burro. Habrá que seguir buscando porque el sonido le hace mucha gracia a Dani. Seguiría; pero el peque me está reclamando para que le dé de desayunar.

Buen jueves, hoy sin imagen porque no me acepta ninguna. La cocte sigue dando problemillas.