¡El tiempo vuela!

Martes, 5 de mayo de 2026. ¡Ya estamos en mayo! El tiempo vuela. Sí, antes de entrar en materia, he de decir que el viernes 1 no publiqué el relato. Como dice el refranero, el hombre propone (en este caso la mujer) y Dios dispone. Por una serie de circunstancias que no vienen al caso, no me conecté al ordenador y así resulta muy complicado publicar. Imposible, no, complicado un rato. No pasa nada, es posible que este viernes haya doble. O no. Quien sabe, porque, a pesar de la ilusión del control sobre nuestras vidas, en realidad tenemos muy poco.

El tiempo vuela

Lo repito. El tiempo vuela. De hecho, si te fijas, en la url aparece un 2. ¿Qué significa? Que ya hablé de que el tiempo vuela en otro artículo, en 2008 nada menos. Comparto ideas pero como tengo más años, voy a centrarme y profundizar un poco más.

El tiempo en sí es el mismo. En realidad, lo que cambia es nuestra percepción de él. Parece que fue ayer cuando estrenamos este 2026 y ya vamos por el 5º mes. Cuando nos queramos dar cuenta estamos inmersos, si no lo estamos ya, en la operación bañador (el bikini ha quedado atrás hace tiempo). Nuestra vida es como una gran rueda de hámster y nosotros, me temo, que los simpáticos animalitos que corren en ella. Llevamos así desde tiempos inmemoriales. Algunos son conscientes, otros se dejan llevar. ¿Somos conscientes del paso del tiempo? Es una buena pregunta. Sobre todo porque nos pasamos la vida corriendo contra el reloj. Parecemos el conejo blanco de Alicia en el país de las maravillas. ¿Un ejemplo de que el tiempo vuela? Prepara algo, lo que sea, una comida, un viaje, un examen, un trabajo. Al principio lo vemos todo con calma «hay tiempo». Siempre hay tiempo, no pasa nada. Además hay muchas ganas, estamos muy motivados. Con el paso de los días, la carga aumenta y puede que tengas un proceso de desánimo. Como en los atascos. Parece que todos son impedimentos. Como cuando vas a montarte en una atracción, en una montaña rusa, y ves la cola que tienes que esperar. Se produce un ¡chof! Y el tiempo vuela, no como un colibrí sino como una ballena. El reloj no acelera ni se recrea en la lentitud, es tu percepción. ¿Entonces? Llega el momento esperado, sientes el vértigo y lo que has esperado una hora, tarda en pasar 2 minutos.

La percepción del tiempo según la neurociencia

En la actualidad, si quieres profundizar en esa percepción, no hay nadie mejor que David Eagleman. En su libro The brain, nos explica que cuando nos enfrentamos a situaciones novedosas o intensas, el cerebro registra la información de manera mucho más detallada, lo que genera la ilusión retrospectiva de que el tiempo ha durado más de lo normal. Nuestra percepción es diferente por la novedad, por lo desconocido. Aunque te hayas enfrentado muchas veces a la montaña rusa, en el presente es nuevo. Y el cuerpo reacciona. Sí, una vez más, nos encontramos con la química de nuestras decisiones 😉 ¿A qué se debe nuestra percepción del tiempo? A algo con lo que quiero que te quedes: El tiempo no se mide en segundos como te han hecho creer, sino en recuerdos.

¿El tiempo vuela o son los recuerdos?

¿Te ha pasado alguna vez que los días son iguales? Lo llamamos rutina, parece que vamos en piloto automático. Siempre las mismas caras, los mismos trayectos, nuestra atención se desconecta. ¿Y qué ocurre? Que esos recuerdos repetitivos el cerebro los borra. Los días se convierten en nueces, que si las abres, no tienen fruto. Normal. Mientras estás enfrascado en ellos son lentos, parecen eternos. Sin embargo, al echar la vista atrás, parece que los has desperdiciado. Y sí, vivimos inmersos en la trampa de la productividad. Si no producimos algo, parece que no tenemos valor. ¿Necesitas que lo repita? El tiempo vuela porque estamos activos o porque no hay nada que recordar.

El tiempo basura y la atención fragmentada

Si no producimos, se genera cero calorías. Gastamos tiempo pero no generamos experiencia. ¿Qué ocurre cuando gastamos nuestro tiempo en nada? Que no hay recuerdos. A las claras, el tiempo vuela con las redes sociales, cuando estamos subiendo en la pantalla sin prestar atención en realidad, no produce recuerdos. Por eso es tiempo basura, no genera ningún poso en la memoria. Consumimos tiempo que no genera ¿Por qué? El cerebro es limitado, aunque tiene muchísimo más espacio que cualquier ordenador. Nuestra memoria es limitada, a veces hay que mandar a largo plazo recuerdos y quizá se pierdan en el tiempo. No sé si me estoy explicando. Nos quedamos con el producto final, con el viaje, con el artículo, con la experiencia. Todos los preparativos se quedan atrás. Por ejemplo, nos quedamos con la bombilla, no con todos los intentos de crearla. Porque nuestros esfuerzos han producido un resultado. ¿Dónde quiero llegar? Solo te acordarás del resultado, no de los momentos de preparación. ¿Por qué? Porque el tiempo vuela y solo los datos relevantes quedan. En unos años, no recordarás los exámenes de quinto curso, salvo que juegues al trivial. Es una etapa pasada y ya no interesa en tu producción de recuerdos.

La lucha eterna: Cronos vs Kairós

Tranquilidad, no se trata de mitología ni de una guerra de editoriales. Y no, no me voy a poner a tirar triples de etimología. Eso se lo dejo a otros. Sin embargo, en esta percepción que hace que sintamos que el tiempo vuela es importante diferenciar el tiempo del reloj (Cronos) con el sentido del tiempo (Kairós). Sí, los griegos ya hablaban de estas cosas. ¿A qué te recuerda Cronos? A un cronómetro. Los días son iguales, 24 horas para todos, ya seas el hombre más poderoso de la tierra o el bebé recién nacido. El tiempo vuela por Kairós, no por Cronos. Para la física, el tiempo es igual para los dos. Para nuestro cerebro, la física miente. Son palabras mayores, pero nuestra experiencia vital es esa. No es lo mismo una hora de sueño que una hora cavando un túnel en granito. Para la física es lo mismo, es una hora. La física solo mira el Cronos. Para los músculos de quien lo hace, el Kairós es completamente diferente. Por eso el tiempo vuela cuando disfrutamos y se hace eterno cuando esperamos.

¿Cómo evitar la percepción de que el tiempo vuela?

Lo siento, en esto no hay atajos. Puedes hacer cosas para vivir con más intensidad, pero no puedes cambiar tu percepción. Por eso la lucha entre Cronos y Kairós es eterna. ¿Qué puedes hacer entonces para llenar de sentido tus días y generar más recuerdos? Lo primero es romper con la rutina. Haz algo nuevo. No es necesario algo enorme. Cambia el recorrido para comprar el pan. Lee un libro de un autor que no sea tu favorito. Aprende el significado de dos palabras que no suelas utilizar. Se trata de pequeños gestos que modifiquen la rutina. Si tu percepción es que el tiempo vuela, no lo pierdas, no lo conviertas en tiempo basura. Sí, has entendido perfectamente lo que quiero decir. Por mucho que te guste ver vídeos de gatitos, estar hasta las dos de la mañana no compensa. Por último, recuerda que Cronos es lo mismo para todos. Tu oportunidad para mejorar la experiencia está en Kairós. No la desaproveches, si quieres vivir con plenitud, no como una patata que ni siente ni padece.

¿Qué es lo que quiero que te lleves?

Si el tiempo vuela, lo que quiero aportarte es que generes recuerdos que valgan la vida. Sobre todo para tí. Si lo vas entrenando, cuando llegue la noche sentirás satisfacción y gratitud. Unas puertas muy diferentes a la frustración y el aburrimiento. Tus días sumarán sin importar que los demás lo sepan.

No dejes que tu tiempo vuele sin dejar poso: suscríbete para recibir cada semana reflexiones que transforman el Cronos en recuerdos con sentido.


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