El misterio del nº 6

Martes, 30 de diciembre de 2025. Aunque suene a título de relato, hoy es martes, así que esto es un artículo. Ayer, aprovechando este periodo vacacional, fuimos los tres a una tienda de comics: Tomos y Grapas. Pongo el enlace porque cada vez van quedando menos tiendas de esa temática y la verdad es que esta es muy grande.

No me desvío. Estábamos mirando colecciones, y estaban todas ordenadas por autores o por personajes principales. Era muy sencillo encontrar lo que buscabas, si lo tenías claro. No soy de cómics, pero mis acompañantes disfrutaron. Y me llamó la atención que en varias de esas colecciones, faltaba el tomo 6, el nº 6 del que hablo en el titular. Las causas pueden ser diversas y ocurre en la mayoría de las tiendas. Diría que hasta en las colecciones todos en nuestras estanterías.

Sin querer queriendo, me puse a hacer el trasto con mi hijo sobre ello. Me explico: Le dije que si no tenía el nº 6 de One Piece, pues que pillara el nº6 de Naruto. Total, son parecidos ¿no? Los dos buscan, los dos comen Ramen… Tranquilidad para los fans, sé de sobra que no se parecen en nada, pero resultaba una idea de lo más graciosa. Y derivó en que nos fuimos fijando en los nº 6 de otras colecciones. ¿Se podía sustituir por el nº 6 de Ironman? ¿o el de Captain Tsubasa? ¿o el de los ataques de los titanes?

No sé si os pasa, pero a mi me ha ocurrido que haces una colección, te despistas, y pierdes un tomo. ¿Qué haces entonces? Antes los kioskos de prensa se llenaban en septiembre y diría que en enero también, con coleccionables semanales: Las grandes obras del pensamiento, de la literatura mundial, nacional… No sé si seguirá. Hasta se anunciaba en televisión. Con el paso de los años y de las mudanzas, algún tomo desaparecía. Así me ha ocurrido con la Biblioteca de los Jóvenes Castores. En ese caso, el que se perdió fue el nº4 😉

¿No es más práctico sustituir uno por otro? De la misma temática. ¿Por qué no? Si son novelas, se puede sustituir al nº 6 de la literatura universal, por el nº 6 de la literatura española. Sí, cambia la portada, el formato, pero es lo mismo ¿no?

Si lo llevo a otro campo, ese tipo de sustitución es muy normal. En cocina por ejemplo. Estás con una receta ¿la sigues al pie de la letra? En la mayoría de los casos, la adaptas a tus gustos y a lo que tienes en la nevera. Y está bien, sale rica, casi siempre 😉 . No hay lechuga, pues usas escarola. No te gusta la ternera, pues usas buey. ¿Intolerante a la lactosa? Para eso existen las bebidas vegetales.

En las colecciones no pasa eso. Si no tienes el nº 6, o dejas el hueco, como un recuerdo de lo que no tienes, o lo buscas por otro lado: ferias de libros, en otras librerías o por internet. Porque el hueco del tomo ausente nos crea una necesidad. Aunque esté perdido en una multitud de libros, sabemos que falta y nuestra mente se recrea en ello.

Nos fijamos en lo que no tenemos, en lo que nos hace imperfectos según nuestro criterio. El nº 6 es un ejemplo muy sencillo. Pero en la vida nos ocurre con temas más importantes. En estas fechas, cuando hay reuniones familiares, si estás soltero te preguntarán cuándo tendrás pareja, si os acabáis de casar, cuándo vais a tener un bebé, si estás gordo, cuándo vas a adelgazar… y la lista puede ser interminable. No voy a entrar si las preguntas son con buena intención o por tocar las narices, por fastidiar, que ya se sabe la afición de algunos en cotillear. Contestes lo que contestes, te sentirás mal. Porque además, aparecerán las comparaciones o la nostalgia por personas que no están. Sí, también en las relaciones personales está el misterio del nº 6. En realidad, quien pregunta suele estar más preocupado por completar la colección perfecta de los demás que por leer el suyo propio. Quizás la respuesta sea sonreír y entender que preferimos un hueco libre a un libro que solo sirve de decoración. Al fin y al cabo, es mucho mejor ser una colección incompleta y auténtica que un estante lleno de tomos perfectos que nadie se molesta en abrir.

La vida no es perfecta como las colecciones. Algunas, una vez completas y colocadas en las estanterías no vuelven a tus manos, son decoración, nada más. Algo triste porque los libros pierden su utilidad, su esencia, para convertirse en objetos al peso. O te das cuenta que lo que falta no es para tanto, que no sé qué es peor. Consigues el nº 6, estás emocionado por leer las aventuras de Naruto, y cuando lo haces, te das cuenta que para nada es tu favorito. ¿Para eso tanta espera? ¿Tanto interés? ¿Tanto dinero gastado? Porque a veces encontrarlo te cuesta más que en principio. La ley de la oferta y la demanda.

¿Qué es lo que quiero que te lleves este martes tan cercano a fin de año? Dos opciones: aprender a mirar nuestra estantería vital con otros ojos. El misterio del nº 6 no es un fallo, una señal de fracaso; es el espacio donde cabe lo inesperado. La vida no es una edición de lujo cerrada y precintada, sino una obra en constante edición. Tal vez lo más sano sea dejar de obsesionarse con el ejemplar que falta y empezar a disfrutar de los que sí tenemos entre las manos. Recuerda también que la magia no estaba en el cómic, sino en la búsqueda. Disfrutemos de la imperfección, del misterio del nº 6 ausente, porque, una vez que lo consigues y el hueco desaparece, corres el riesgo de descubrir que lo que realmente te mantenía vivo no era el libro… sino el hambre de encontrarlo.

Si te resuena y te atreves, te leo en comentarios. Que pases una genial salida de año 2025 y una fantástica entrada a 2026. Si todo va bien, lo inauguraremos el viernes con un nuevo relato.

Disfruta de la magia 😉

Cris

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