De vuelta

Después de más de un mes sin publicar en el blog vuelvo a hacerlo, ilustrando el post con nuestro último vacacional: Eurodisney. Este año cumplíamos 5 años de casados, los tres años de Dani… y… decidimos ir los tres la pasada semana al mundo mágico de Disney. Algunos decían que Dani era muy pequeño y no se iba a enterar de nada. Pero, somos de la opinión que si le llevábamos ahora él vería a Mickey Mouse, no a un señor disfrazado. Y la verdad, ha merecido la pena el ir por ver su carita de ilusión al encontrarse con Mickey, con Minnie, con Pluto o con Goofye. Nos alojamos en el hotel Disneyland, el que he puesto en la foto. Sí, muy rosita, demasiado principesco quizá, pero tenía la gran ventaja de estar justo en la entrada del parque y que los personajes Disney estaban allí a todas horas. Mientras andábamos por el pasillo te podías encontrar a Geppeto, a Pinocho o al Conejo Blanco. Podíamos ver los fuegos artificiales desde el comedor, tener una tienda Disney abierta prácticamente todo el día y entrar directamente al parque sin tener que esperar largas colas… ah! y poder entrar en el parque dos horas antes que los que vienen de fuera, lo que permitía disfrutar de las atracciones sin casi esperar. ¡Una gozada!

¿Caro? Bueno, el año pasado no nos fuimos a ningun sitio y este año queríamos hacer algo especial. ¿Se puede poner precio a los sueños? ¿Se puede poner precio a la carita de Dani viendo y pudiendo abrazar a sus personajes favoritos? Es complicado y sé que no todo el mundo que le gustaría ir puede permitírselo… pero, para nosotros merecía la pena el esfuerzo y el ahorro para este capricho.

Nos gustó mas el Disneyland Park que los estudios Disney. Quizá porque no podíamos montarnos en demasiadas cosas con el peque y, quizá porque nos recordaba más al parque Warner. Por no hablar que la atracción que nos interesaba estaba cerrada por reformas. Lo que más le gustó a Dani, sin duda, fue la cena espectáculo ambientada en el Oeste Americano, viendo bisontes y vacas, vaqueros e indios…

Y por hoy… tengo que dejar de contaros el viaje… Dani me reclama.