Hoy no voy a ser políticamente correcta, si es que alguna vez lo he sido. De hecho estoy convencida que más de uno dejará de leerme por ello. No pasa nada. Gracias por el tiempo que me has dedicado y que disfrutes en tu camino ya sea por la naturaleza o en el Titanic. Tú eres responsable de tu proceso.
¿Eres libre?
Así, una pregunta de buen rollo. Llevo un tiempo en que en todos los cursos, talleres, encuentros personales y demás, tarde o temprano aparece una palabra que tiene que ver con lo que voy a denominar «Colectivo». En algunos sitios lo denominan equipo, en otros comunidad o tribu. Seguro que te lo has encontrado más de una vez si haces cursos de crecimiento personal, todos muy diferentes, pero en estructura y casi en esencia todos se cortan por los mismos patrones. Entiendo esa necesidad de pertenencia a un grupo, un equipo, una comunidad, una tribu. Lo que ya no veo tan claro es que por los principios del colectivo, el individuo se olvide de si mismo, lo priorice, abandone sus valores. A veces ocurre, por socializar, toleras cosas que no van del todo contigo. Y si tras un tiempo quieres comenzar con otras cosas o ves que la etapa se ha acabado, que se llegue a la presión y al extremo que serían más propios de una secta con frases estilo: si dejas el grupo, estás muerto para nosotros. Presionar tanto que puede llegar a destrozar la vida. Parece exagerado, lo sé, pero conozco algún caso que ha sido asi. Mejor sola que mal acompañada. Lo cierto es que aun no llego a comprenderlo, es como si te quitaras la cabeza y se la entregaras a otro para que piense o decida por ti. ¿Eres funcional o dependiente? Quizá en una sociedad infantilizada sea la opción más sencilla, pero asegúrate de que a quien le entregas tu cabeza, si quieres formar parte de ese colectivo, tiene intereses que muestra que ya no te digo altruistas o de crecimiento, porque lo mismo por sentirte parte de algo, terminas siendo un trofeo en la colección de alguien, si no te conviertes en una cuenta corriente que vaciar. A ese tipo de colectivo le interesas en la medida en que pueden beneficiarse de ti, después te tratarán como un pañuelo de papel, usar y tirar, como las amistades interesadas.
¿Puedes estar de acuerdo en todo con el colectivo?
Como idea, los colectivos, la asociación de los individuos con fines concretos, es correcta. Ya lo he dicho, es normal, somos seres sociales y en nuestro cerebro de supervivencia hay más posibilidades de seguir con vida o de alcanzar las metas si somos mas de dos, que si es un solo individuo. El tema es la forma de llevar a la práctica esa idea. Por muy perfecto que te lo pinten, habrá algo que te chirríe, que te incomode. Es normal, porque cada persona es diferente. En algunos colectivos existe lo que se llama «disciplina de partido», es decir, estés de acuerdo o no con una propuesta, la acatas porque perteneces a ese partido. Y no es solo en política, aunque es el ejemplo más claro. Te afilias, pagas, te pones el emblema y callas ante los que dirigen, los que toman las decisiones. Se cierra filas entorno al todopoderoso líder. ¿Sabe más que tú? En muchos casos, no. Lo que ocurre es que está más alto en el escalafón que tú y por formar parte del colectivo, debes ser buen soldado, obedecer y callar. Ya, ya sé que decir esto no es políticamente correcto. Da igual si es un partido político, una ONG, una comunidad religiosa, una asociación de vecinos o una corporación empresarial. Una vez más, el colectivo que debe prevalecer sin importar el sacrificio de los individuos que sea. En nombre del bien «superior» del colectivo se realizarán presiones que pueden terminar en regímenes dictatoriales y crímenes contra la humanidad. La historia está llena de ejemplos, en la derecha y en la izquierda. Lo podemos ver en las grandes esferas, la macropolítica, y también en lo micro, en lo más cercano. Lo podemos ver, si quieres mirar, claro.
Cuánto más alto vibras, más pequeña es tu tribu
Gran parte de lo que sabemos de la vibración y su escala en lo que respecta a las emociones, se lo debemos al Dr. Hawkins. No voy a meterme aqui con sus teorías, porque dan para muchos más post que estos breves párrafos. A mayor vibración, más pequeño es el número de personas que resuenan contigo. De hecho, si tú elevas tu vibración, no te faltaran las personas que intenten llevarte hacia abajo, por el bien del colectivo. ¿Quieres comprobarlo? Abre las redes sociales. Hay comunidades, grupos en aplicaciones de mensajería, donde seguro que conoces a más de uno que cuenta abiertamente sus desdichas, el «pobre de mi» de turno y que espera una mal entendida compasión del grupo. Y repite su historia hasta la saciedad. Y no lo veo mal si es una forma de recibir caricias positivas y eres consciente de ello. Requieres impulso de la comunidad para crear y lograr tus objetivos. Está bien. Todos lo requerimos. Pero, por favor, no te ancles en el modo víctima, el niño interior es otra cosa que no tiene nada que ver con ser infantil. No requieres experiencias dirigidas que, quien sabe dónde te llevarán. Si no puedes repetirlo por ti mismo, ponerlo en práctica en tu vida, puede que no sea tan cierto como te han hecho creer. Asegúrate de las cosas que te han dicho que son ciertas. Todos tenemos la capacidad de hacer grandes cosas. ¿Quieres vivir en un molde que otros te han asignado?
¿Conoces el triángulo dramático de Karpman? ¿Quieres hacer una prueba? En la próxima reunión que tengas, no importa si es en la empresa, con los amigos, o con la familia, localiza esos perfiles. Te sorprenderá la cantidad de gente que pasa de víctima a perseguidor, de salvador a víctima, y de falso salvador a perseguidor. Y no dudarán de usar el chantaje emocional y todo tipo de juegos psicológicos para conseguir que te quedes en ese triángulo, que no salgas de la «zona de confort grupal». ¿Quieres crecer sano? Salte de esos juegos. Al principio duele, como quitarse un apósito, pero luego es beneficioso para tu salud, en todos los aspectos.
Ante todo, siéntete muy libre
Claro que estoy de acuerdo con vivir en sociedad, pero no en un rebaño. Me gustan los grupos en los que hay libertad para entrar y para salir, para estar en otros grupos y que les importan las personas. Ya no renuncio por ningun grupo a ser quien soy, a mi adulto observador, a mi toma de decisiones y a la coherencia con mis valores personales. Grupos que acompañan en el crecimiento, a transformarnos por decisión personal, a tomar responsabilidades y decisiones vitales. Créeme, los hay. Tarde o temprano se corrompen y se burocratizan, te incomodan, pero es la oportunidad de crecimiento de cada uno. Sé que es complicado y que tarde o temprano, hay que dejarlos atrás para avanzar en nuestro solitario recorrido. Las personas llegan a nuestra vida con fecha de caducidad, en varios aspectos. Nos enseñan a dejar ir, a no apegarnos y seguir nuestro camino a pesar de las opiniones de los demás. En ese aspecto me encanta la anécdota de Jiddu Krishnamurti que fue educado desde pequeño para convertirse en líder de su comunidad y cuando ocupó ese liderazgo, lo primero que hizo fue disolver el grupo. La sociedad, para mí, no es una masa social sino 1+1+1+1+1… Elige lo que te parece mejor, puedes formar parte de un colectivo y darle importancia a tu ser como individuo, a tu esencia personal.
¿Te resuena? Si te atreves, te leo.
