Martes, 27 de enero de 2026. Cerrar ciclos para abrir nuevas ventanas. Lo resalto porque, antes de nada, quiero que sea la idea que te lleves del artículo. Al menos una de ellas. Si no has visitado mi web desde el martes pasado, es probable que las novedades visuales te sorprendan. No, no le pasa nada a tu ordenador, tableta o móvil: el logotipo ha cambiado; los colores de la cabecera y los enlaces, también. Hasta he incluido la opción de suscribirse, para lo cual he añadido las páginas legales pertinentes. Por eso te salta una ventana nueva nada más entrar. Y te diré que los perfiles de las redes sociales también han cambiado. Vamos, que llevo un par de semanas trasteando con el ordenador todos los días más horas de lo habitual.
Cerrar ciclos para renovarse: El porqué de este cambio visual
Te lo reconozco: en mi plan mensual de contenido —lo tengo, aunque es muy flexible— hoy me tocaba hablar sobre el ruido digital. Pero, como estamos ante el último artículo de enero, el mes de los propósitos por excelencia, y estoy inmersa en esta transformación digital, he preferido hablar de cerrar ciclos. En mi cabeza, al menos, tiene lógica.
¿Has oído la frase «renovarse o morir»? Conecta muy bien con lo que compartí la semana anterior en La importancia de desaprender, sobre todo con la parte de hacer espacio para crear algo nuevo, porque lo que te ha traído hasta aqui, es posible que no te lleve hasta donde quieres ir. Ocurre como con el agua, si se estanca y no se mueve, se pudre y todo lo bueno que tiene, muere.
La importancia de cerrar ciclos en la transformación de carrillocris.com.
Y sí, no te lo voy a negar: cambiar, transformarse, da vértigo. Mucho. La evolución a la nueva carrillocris.com 26.0 —he perdido la cuenta de las versiones que llevo— sigue asustándome como desde la 0, me provoca ese nudo que salta entre la garganta y el ombligo. A todos nos pasa. Ante algo nuevo, desde un nuevo hogar a un nuevo trabajo o una nueva mascota, sentimos el vértigo. Y no tiene por qué ser malo. Te explico mi por qué:
Lo primero ha sido preguntarme quién soy ahora. Hay que ser valiente para hacerse preguntas potentes, más aún cuando, en apariencia, no hay nada externo que las provoque. ¿Por qué he cambiado la web? Porque ya no me representaba. Respondía a la persona que se creía pequeña, sin valor para ser algo más que una ayudante, una auxiliar. Era una máscara de impostor que me ocultaba. Creía que podía protegerme de decepciones y caídas. En realidad me encerraba y anulaba. Ese ciclo de invisibilidad se ha cerrado. Aun siento el vértigo, pero no me detiene.
De la transformación interior al cambio exterior: Abrir nuevas ventanas.
Al cerrar ciclos se han abierto nuevas ventanas y, sí, asomarse a ellas asusta. Porque no sabes lo que te espera en el exterior. Me aterraba cargarme la estructura interna por completo por no tener los conocimientos suficientes para poder levantarla y dejarla como me gustaría. Pero me he atrevido a trastear y no ha salido mal. ¿Un ejemplo? Las direcciones (URLs) de los artículos y relatos ahora son más cortas y limpias. Al menos eso espero 😉
Era una optimización de mi WordPress que llevaba tiempo rondándome. Son detalles que quizá no se notan a simple vista, pero que evitan los temidos «Error 404» y mejoran la lectura. La semana pasada dije: «¡Hasta aquí!» al ver una dirección que parecía una rueda de porras. Ahora la navegación es mucho mejor. Puedes comprobarlo si quieres 😉
También he aligerado el peso de las imágenes. Ahora, espero, tardan menos en cargarse. Hasta estoy cambiando la forma de escribir. No solo porque reviso los textos un poco más que antes de publicar, sino porque tengo un «cuadradito de SEO» al que he decidido prestar un poco más de atención. Eso no significa que modifique mi estilo. Leo el texto y sigo escuchando con mucha claridad mi voz. Me representa. Creo que acortar párrafos y concretar ideas será bueno también para los que me leen y los que vendrán. Por si te lo preguntas, tengo en cuenta el SEO y el GEO, que es algo de lo que hablaré en un próximo artículo.
El cambio exterior, visible en la web, responde a una transformación interior. Ya estaba bien de hacer tantos cursos de desarrollo personal y crecimiento consciente, dedicarle tantas horas al estudio y la lectura, para quedarme solo en la teoría por miedo a atreverse a hacer otras cosas. Las mariposas no están para seguir arrastrándose.
Todo cambio implica un pequeño duelo, no lo niego. Dejar atrás la web antigua, o la persona que era, me ha costado. Cuando pasas del instituto a la universidad, dejas atrás compañeros que puede que no vuelvas a ver. O cuando te cambias de casa, de país o de trabajo. Para renacer, el fénix primero debe arder hasta las cenizas. El duelo es el periodo de adaptación: lo que antes era habitual, ya no está, y esa ausencia duele.
En palabras de Elisabeth Kübler-Ross en su libro La muerte: un amanecer:
«Las personas son como las ventanas con vidrieras. Brillan cuando sale el sol, pero cuando se hace la oscuridad, su verdadera belleza se aprecia solo si hay una luz que sale del interior».
Cerrar ciclos supone las oportunidades de abrir ventanas. Es importante liberarse de viejas creencias que ya no corresponden con la realidad. Da miedo, pero cuando das el paso en esa nueva dirección, hay una mezcla entre entusiasmo, fortaleza, alegría y paz. Las palabras se quedan cortas para expresarlo. Quien lo ha vivido, quien ha experimentado esa valentía, lo sabe y no hace falta que diga nada más. No hacen falta grandes impactos, magia o juegos malabares. Es algo más profundo, más esencial, más vital.
Puede que haya más cambios. Porque, una vez que empiezas, ves cosas que se pueden mejorar y se crea una nueva dinámica. Ahora me paso más tiempo entre borradores de artículos, relatos, capítulos de novelas y programas informáticos. Sigo haciendo cursos, sobre todo si me aportan más valor, no porque crea que tengo que hacer mucho más para ser suficiente. No tengo nada que demostrar; la opinión con más autoridad sobre mi vida es la mía. Lo que me gusta, se queda. Lo que no, lo agradezco y ¡adiós! Eso es dejar de sobrevivir para vivir en realidad.
Eso es lo que quiero que te lleves del artículo: Cerrar ciclos da miedo, pero que no te impida descubrir las oportunidades que te ofrece abrir las ventanas.
Si te atreves y te resuena, te leo en comentarios. Espero que tengas una semana espectacular. Recuerda que el viernes tenemos una nueva cita literaria.
Cris.
