El Mercado de los Rostros de cera

Despertó en una cama que no era la suya. Tampoco la habitación. Al menos estaba sola. Con el dolor de cabeza que tenía, preludio de una resaca que podía entrar en el libro ese de los records, solo le faltaba…

Despertó en una cama que no era la suya. Tampoco la habitación. Al menos estaba sola. Con el dolor de cabeza que tenía, preludio de una resaca que podía entrar en el libro ese de los records, solo le faltaba…