GEO: El futuro/presente del SEO

Martes, 10 de febrero de 2026. Aunque el título: GEO: El futuro/presente del SEO es bastante explícito a mi entender, por si hay alguna duda, ya te digo que no voy a hablar del Grupo Especial de Operaciones de la policía, ni de nada de Geografía. Por si acaso.

Este artículo surge de una pregunta en una comida familiar. Ya, ya sé que otros, en sus familias, hablan alrededor de una mesa de deportes, política, películas, series de televisión o del tiempo; en nuestro caso los temas son más variopintos. La pregunta que surgió es: ¿Cómo afecta la inteligencia artificial al SEO? De ahí surgió en la conversación el concepto de GEO y es de lo que trata el artículo de hoy, sobre lo que quiero reflexionar y a lo que quiero responder.

¿Qué es el GEO?

Para los que leen el término SEO por primera vez, lo explico de forma muy breve. SEO es el acrónimo de Search Engine Optimization. Traducido al español, la optimización para motores de búsqueda. “¿Y eso qué es?”, podría preguntarse mi vecina del quinto. Lo explico: El SEO es lo que hace que cuando buscas algo en internet, uses Google o cualquier otro buscador, te salga un enlace en los primeros puestos de la lista. Su hermano rico es el SEM, que es el SEO pero pagando; esos que ponen en chiquitito “Patrocinado”. Es más complicado, pero con esa aclaración vale para los no entendidos.

GEO es el acrónimo de: Generative Engine Optimization. Lo podemos traducir como la optimización para motores generativos. Para mi vecina del quinto, el GEO es el SEO de la Inteligencia Artificial. Sí, tranquilos los más puristas, sé que es más que eso, pero para que mi vecina del quinto pueda leer el artículo sin perderse en tecnicismos, dejémoslo así.

El cambio de paradigma: De Google a la IA

La Inteligencia Artificial —a partir de ahora la llamaré IA—, querida por unos y odiada por otros, ha cambiado las reglas del juego. Ya hace unas semanas me preguntaba si la IA escribe mejor que yo, y hoy vemos que no solo escribe, sino que decide qué contenido es relevante. Porque ya no buscamos como hace un par de años atrás.

Antes, si no te acordabas de la receta de tu abuela para hacer el bollo de limón que se te antojaba para desayunar, tenías dos opciones: llamarla por teléfono (a las abuelas eso del WhatsApp a veces se les atraganta) o bien, la más habitual cuando tu abuela ya no está en este mundo, le dábamos a Google un puñado de palabras clave —»receta bizcocho limón»— y nos devolvía una lista de enlaces para que nosotros eligiéramos cuál pinchar. Teníamos que entrar uno a uno hasta que dábamos con el que más se parecía, lo que nos llevaba tiempo. A veces mucho más del que nos lleva cocinar el bizcocho. Porque entras en la receta, ves algo que te llama la atención, le das al enlace, de ese a otro, y terminas viendo un vídeo, producido por IA, sobre la historia de un perrito salvado de unos lobos.

Con la llegada de la IA generativa —te sonará más como Gemini, Perplexity o ChatGPT—, el proceso es diferente. Lo queremos todo hecho, nada de perder tiempo. La IA no te da diez webs de cocina; te redacta la receta directamente, hasta con los tiempos de horneado adaptado a tu propio horno, te sugiere trucos y hasta te ajusta las cantidades si le especificas los que sois en casa, porque ya que te vas a poner a hacer un bollo, al menos compártelo.

Si las marcas y los creadores de contenido quieren que la IA los mencione como fuente de autoridad o que use sus datos para generar esa receta del bizcocho de limón, ya no sirve con «caerle muy bien» a Google. En vez de gastar tres horas de tu valioso tiempo revisando enlaces, la IA te da la respuesta más fiable, al menos lo parece porque recuerda que la IA tiene sus cosas, estructurada y relevante en un minuto. Para eso es fundamental dominar el GEO.

Los Pilares del GEO: ¿Cómo lograr que la IA te mencione?

Estos son los pilares del GEO, los elementos que harán que los motores detecten señales de confianza y muestren tu contenido:

1. La autoridad y la citación en GEO

La IA se nutre de fuentes que gozan de buena reputación. Si otros sitios web relevantes te mencionan o enlazan, la IA entiende que eres una voz autorizada en la materia. Es como cuando tu vecina del quinto te dice que el pan de la tahona es el mejor del pueblo; te fías de ella porque tiene buen gusto y vas allí a comprarlo. Pues igual funciona en el mundo digital.

2. La relevancia semántica en GEO

Olvídate de las pruebas a ver cuándo daba el algoritmo el mejor resultado: que si comillas, que si mayúsculas… La IA no busca solo la palabra clave «bizcocho», sino un concepto completo. Es el salto cuántico entre el SEO de ayer y el GEO de hoy.

Para que mi vecina lo entienda: si el SEO tradicional era buscar «palabras sueltas», la relevancia semántica es entender de qué va la película. Si escribes sobre un bizcocho de limón, la IA buscará ingredientes (levadura, ralladura), procesos (tamizar, emulsionar) y contexto (merienda, molde de silicona). Usa ese universo de palabras para darte la receta completa, la mejor que ha encontrado.

3. El uso de datos estadísticos y fuentes primarias en GEO

La IA es un poco como Johnny 5, aquel robot de la película Cortocircuito: siempre está gritando aquello de «¡Datos, datos, datos!». Si dices que «mucha gente prefiere el limón», la IA pasará de largo porque no sabe qué es «mucha gente». Pero si dices que «según un estudio reciente de la Universidad de Princeton, el 65% de los reposteros prefiere el limón», le das cifras concretas que puede verificar. De hecho, el estudio del hipervículo demuestra que incluir estadísticas y citas de autoridad puede aumentar la visibilidad de tu contenido en las respuestas de la IA hasta en un 40%. Ahí la IA se vuelve loca de alegría y te elige como fuente; y si además vinculas el enlace al artículo de referencia original, ahí ya «hace palmas con las orejas digitales”. Puntualización: el enlace es un interesante artículo sobre GEO, que es lo que trato en el artículo de hoy, no sobre los gustos de los reposteros. Te dejo un enlace sobre informes de tendencias como los de Taste Tomorrow por si te interesa más la repostería 😉

¿Cómo saber si el GEO está funcionando?

En este momento, la hija de mi vecina del quinto que es creadora de contenidos digitales, me preguntaría: «Cristina, muy bien todo esto del robot Johnny 5, pero ¿cómo sé yo si la IA me está haciendo caso?».

Esa es la gran pregunta, Daniela. En el SEO de toda la vida, mirábamos los clics y las visitas en las herramientas específicas. Medías y analizabas las acciones después de realizarlas. Vamos, el prueba y error para obtener resultados. En el GEO, las reglas para medir el éxito han cambiado un poco:

  • Menciones de marca: Ya no solo importa que pinchen en tu enlace, sino que cuando alguien le pregunte a la IA por «el mejor bizcocho de limón», tu nombre aparezca en la respuesta. Ser la recomendación del «oráculo» es el nuevo primer puesto.
  • Aparición en las fuentes: Fíjate en los numeritos o enlaces a pie de página que ponen herramientas como Perplexity o el propio Google. Si estás ahí, el GEO está funcionando.
  • Calidad sobre cantidad: Quizás recibas menos visitas, pero el que llegue a tu web será alguien que ya viene «convencido» por la IA. Es un tráfico mucho más valioso. Un futuro comprador de tu producto o un nuevo seguidor, seguro, no alguien que pasaba por allí, una puerta fría.

¿Qué es lo que quiero que te lleves de este artículo?

Lo mejor es que no tienes que elegir entre el SEO o el GEO. Se complementan. Hay gente que sigue usando los buscadores. Otros prefieren preguntarle “al becario”. En el ejemplo de la receta: el SEO es tener la cocina limpia y los ingredientes a mano; el GEO es el sabor final que hace que el crítico gastronómico —tu abuela o cualquier otro familiar cuando vaya a visitarte a casa— le diga a sus amigas del parque que su nieta cocina como los ángeles.

Si te resuena y te apetece, te leo en comentarios. Espero que pases una gran semana y te espero el viernes con un nuevo relato.

Cris.

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