El Efecto Batman

Martes, 16 de diciembre de 2025. ¿Habéis oído hablar del “Efecto Batman”? Os pongo en situación:

Este año, 2025, se ha realizado una investigación en Milán (Italia). Concretamente, en el metro. Sí, existe La Metropolitana di Milano, aunque yo no lo sabía, no tengo recuerdo de haber visto imágenes suyas.

Bien, no me desvío de la investigación. ¿En qué consistía el experimento? Se hacía subir a una embarazada al tren. Algo muy habitual en una gran ciudad. Pasa todos los días en diversas partes del planeta. Se hacía en un vagón completo de ocupación, con todos los asientos ocupados. Ya no llama la atención. Para poder observar y obtener datos lo hicieron en 138 viajes, si no recuerdo mal.

¿Qué ocurrió? Un 37,66 % de los hombres que vieron subir a la embarazada se levantaron para dejar que se sentara. Hombres muy bien educados y no he leído rangos de edad, así que pongamos que son hombres de todas las edades. Es un gesto de educación. Lo siento por las feministas, no hay datos de si las mujeres también lo hicieron.

Así que, me voy a centrar en los hombres. Porque el experimento no termina aquí. Cuando uno de los investigadores, disfrazado de Batman acompañaba a la mujer, el porcentaje de hombres que se levantaba para cederle el asiento era de un 67,21%. Casi el doble de los hombres, al ser conscientes de algo que rompe la rutina, lo habitual, modificó su conducta. Y sí, eran muy conscientes de que no era Batman en realidad (si es que existe más allá del cómic de DC) sino alguien disfrazado.

Por eso se llama el Efecto Batman

¿Dónde quiero llegar? El experimento buscaba una conclusión, pero yo voy a decantarme por dos lecturas. La primera es que, al introducir algo novedoso, nuestra percepción cambia. Podemos hacer un trayecto rutinario un año entero y es posible que dejemos de percibir los detalles. Entramos, por así decirlo en piloto automático. Más todavía si vamos con los ojos puestos en el móvil, como muestra la imagen destacada. Vamos tan en nuestro mundo, en nuestra realidad, que nos perdemos lo que hay alrededor. Sólo cuando aparece algo que rompe lo cotidiano, reaccionamos. En el experimento, ese algo es Batman, en el cine hay otro gran ejemplo, la mujer de rojo de Matrix. Es un impacto a nuestro cerebro acostumbrado que, por decirlo de algun modo, nos despierta. Los hombres del experimento, el 67%, no eran consciente de la mujer embarazada hasta que en su retina apareció Batman.

La segunda lectura va en otra dirección: Nos comportamos de forma distinta cuando nos observan. Si eso es así, ¿qué ocurre cuando el que nos observa es una autoridad moral, alguien como Batman? Un superhéroe que observa y castiga a quién se comporta mal. Si en la primera, el reclamo es la novedad, en este caso, en la segunda lectura es el miedo al juicio. Más si es una autoridad moral. Claro que los sujetos del experimento saben que el superhéroe no existe, pero es un símbolo, representa algo. En la cultura judeocristiana, que es la que conozco, Dios lo ve todo, y si lo ve todo, debes portarte bien, conforme a lo correcto, porque si no, te castigará. No es un vigilante pasivo, sino que es juez y verdugo al mismo tiempo. El Dios del Antiguo Testamento, siempre dispuesto a mandar plagas, un diluvio o lo que sea para cambiar el duro corazón de su pueblo.

Llevado al extremo, el miedo al juicio de los demás, nos lleva a la película El círculo de Emma Watson y Tom Hanks. No voy a hacer spoiler. Está en las plataformas de televisión, por si alguno no la ha visto. Está basada en una novela de Dave Eggers. No es de una calidad excepcional todo sea dicho, pero muestra muy bien a lo que me refiero. Sí, nos comportamos de forma distinta cuando nos observan. ¿Os imagináis lo que pasaría si desde que abres los ojos, tienes una cámara que está grabando todo lo que haces? Solo se permite apagarla tres minutos cuando vas al baño. Todo lo demás, trabajo, tiempo libre, comida, conversaciones con otras personas, aplicaciones que usas, todo se muestra. La privacidad deja de existir y eres en todo momento consciente de ello. Recibes en tiempo real comentarios sobre ello, a favor y en contra. ¿Por qué alguien se sometería a algo así?

¿Deberíamos saberlo todo de todos? Según los planteamientos «buenistas» de la película, se presupone que todos debemos ser transparentes, exponernos y si te niegas, es que hay algo turbio que ocultar, escondes algo que puede ser perjudicial. Comienza una senadora a hacer públicos sus emails y sus reuniones de trabajo y acaba una persona corriente mostrando toda su realidad. Un Gran hermano llevado al extremo. Y con una audiencia de millones de personas viéndolo y comentándolo. Para desembocar en una serie de utilidades que, en teoría, son para el bien común, encontrar a delincuentes, pero que terminan con resultados bastante demoledores para el entorno de la protagonista.

Repito la pregunta: ¿Deberíamos saberlo todo de todos? Mi opinión es clara: No, no requiero saberlo todo de todos. Entiendo el efecto mirón, aunque no me gusta encontrármelo en carretera. La ventana indiscreta ha derivado en las redes sociales. Porque, en la actualidad, cualquiera que tenga una cámara puede hacer un directo de lo que está pasando o cree que está pasando. Y cualquiera que lo vea, puede dar su opinión. ¿A qué se debe ese afán de mostrarse y opinar? Personalmente creo que es por la soledad, aunque de eso hablaré en otro artículo.

Cuando eres consciente de que ha entrado Batman en el vagón, ¿te levantas para ceder el asiento a la embarazada porque es lo correcto o por el miedo al juicio? Tú ¿Qué harías? Cambia mucho actuar porque es lo correcto a por miedo al castigo. Puede que en tu día a día no veas a Batman, pero te encontrarás con circunstancias más o menos parecidas. ¿Qué decides? ¿Qué es lo que hay detrás de tu decisión? Piénsalo. En el experimento, el 37% que cedieron el asiento, dijeron que no habían visto a Batman, actuaron conforme a su criterio. Quizá, en el fondo de su mente, se activó el imperativo categórico de Kant, aunque no lo supieran. Levantaron la cabeza, vieron a una embarazada y le cedieron el asiento, sin pensar si lo era de verdad o un disfraz.

Termino con esa pregunta: ¿Actúas porque crees que es lo correcto o por miedo al qué dirán, al castigo…? Si te resuena y te atreves, te leo en comentarios. Que pases una fantástica semana y te espero el viernes con un nuevo relato. No te adelanto cual, porque aun no lo he decidido.

Cris

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