Martes, 25 de noviembre de 2025. No, no voy a dar recomendaciones de libros que me he leído. En estos momentos en los que una parte de mi día es ocuparme de la organización de mi biblioteca podría recomendar muchos y muy buenos, pero este artículo de los martes no va por ahí.
El título, DOS LECTURAS, y la imagen que lo ilustra, creada una vez más por el becario, da bastantes pistas ¿no? Ante una situación, sea la que sea, tenemos dos opciones. Vivimos en un mundo dual, entre el sí y el no. Sí, a veces hay muchas más opciones en apariencia, sin embargo, en realidad nos movemos entre dos caminos, entre dos lecturas de la situación.
Un ejemplo: Puedes leer un libro o no hacerlo. En mi facebook esta mañana aparecía la portada de un nuevo libro de un autor conocido, de los que llenan estantes en mi biblioteca. En otro momento es muy posible que me lo hubiera comprado. Me gusta cómo escribe y el tema atrae. Hoy, sin embargo, no creo que lo haga. El anterior que sacó lo leí y no me gustó, no me enganchó, no conecté con su contenido. Por ello, hoy cuando he visto esa portada, le he deseado lo mejor, que seguro que pasará porque es un super ventas, y he continuado con mis cosas. Mi momento está en otras historias. Y está bien así.
Tengo una etapa de menos lectura. A veces ocurre. En parte estoy convencida de que es por la organización de la biblioteca. Tener tantos libros en las manos, satura. Y me está pasando otra cosa interesante: no recuerdo mis lecturas. Me explico: Relleno los datos de un libro, el que sea, y sé que lo he leído porque hay anotaciones. Sin embargo, no recuerdo el contenido, ni el momento en que lo leí. De otros, sí, hasta recuerdo la música que escuchaba al hacerlo. De otros, no, nada de nada. Puede que el contenido no me dejara poso. No son solo novelas, también me ocurre con ensayos. Hasta libros de texto. Puede que mi memoria los haya trasladado a la «memoria desechada. «papelera de reciclaje mental». ¿Bueno o malo? Dos lecturas de nuevo.
Ser consciente de ello me ha llevado a pensar en las dos posibilidades ante cualquier situación. Un ejemplo: haces un examen de 30 preguntas. 20 son correctas y 10 son fallos. ¿En qué fijas tu atención? Otro ejemplo: Ves una noticia de una persona, un famoso, un político ¿piensas bien o piensas mal, hablas bien de él o hablas mal? ¿Te enfocas en lo positivo o en lo negativo? No, no voy a ponerme en plan gurú con lo de «enfócate en lo positivo y atraerás cosas positivas«. No voy por ahí.
Las dos posibilidades existen. Puedes hacer algo mal, cometer fallos en un examen. Puedes hacer algo bien, acertar en las respuestas. La mayoría nos quedamos con esas dos lecturas. Sin embargo hay algo muy interesante en esas dos frases: la acción. HACER. Tienes la capacidad de hacer. Y eso es fantástico aunque no lo tengamos en cuenta a veces. Esa capacidad te permite las dos opciones. Si has hecho algo mal, también puedes hacerlo bien. Parece un juego de palabras y sin embargo cambia la perspectiva. Bien o mal son posibilidades. Hacer es una capacidad.
Es importante porque a veces en la vida parece que la tesitura no nos permite elegir entre posibilidades. Y no es así. De forma espontánea te sale pensar mal, ver lo malo de la sociedad. Una reacción normal porque llevan años entrenándonos para ello. Las noticias parece que se han especializado en sacar lo negativo. Hace un tiempo una persona que no vive en Madrid me decía que estaba muy mal, que estaba sucia, que los gobernantes no hacían nada bien, que la sanidad estaba fatal… Le pregunté de dónde había sacado eso y me dijo que de las noticias. Sonreí. Y creo que le chocó que lo hiciera. No, Madrid no es el paraíso perfecto, pero tampoco es el estercolero que a alguno le gustaría. La sanidad se puede mejorar, claro, a todos nos gustaría ir al médico y no esperar, que dieran con la tecla y dejáramos de tener tos. Nos gustarían las calles impolutas, un aire perfecto para respirar… y todo lo que se te ocurra. ¿Qué le respondí a mi amigo que es además periodista? Que Madrid es una ciudad viva y humana, llena de gente, mejorable pero que también tiene muchas cosas buenas, más de lo que creen los que quieren echar basura sobre ella. Para saber lo que es Madrid hay que vivir en ella, tener esa capacidad. Por cada cosa mala que digan, también hay una buena. Y eso no es vivir en los mundos de Yuppie. No le convencí. No era mi intención. Sus palabras dicen más de él que de Madrid.
Dos lecturas implican ser capaces. Dos caminos indican que puedes caminar por los dos. Cada uno te lleva a un sitio diferente, en sí el proceso de andarlos es igual. Es fantástico. Porque no siempre somos conscientes de ello. Ante un reto, puedes tener miedo de cómo va a salir. Si es la primera vez que haces un psicotécnico no sabes lo que es y es normal estar nervioso. ¿Lo haces o lo pospones? Porque tarde o temprano te tocará actuar. ¿Quieres hacer los 10.000 pasos? Abre la puerta de tu casa y sal. ¿Quieres escribir un bestseller? Siéntate y ponte a escribir. Que salga bien o mal será consecuencia, nada más. Puede que no sea el momento para ser un superventas.
Puedes hablar mal de una persona. Quedarte en todo lo malo que ha hecho. Sin embargo, se consciente de que tienes la capacidad de hablar bien de esa misma persona. Lo primero sale con más facilidad, pero la capacidad la tienes. Por ello, tú decides lo que quieres hacer. Recuerda, y los científicos no lo han nombrado así, pero somos la especie homo sapiens decidens. Tenemos la capacidad de decidir lo que hacemos.
Es con lo que quiero que te quedes de este artículo. Tienes la capacidad de decidir. Tienes la capacidad de hacerlo algo bien o algo mal. Tienes la capacidad de elegir cómo reaccionas ante lo que sucede. Al responder al telefonillo, al timbre de casa, tienes la capacidad de decidir cómo haces sentir al cartero, al mensajero, al repartidor de paquetes, al cajero del súper. Lo estoy repitiendo mucho, lo sé, es que es importante ser consciente de ello: tienes la capacidad de decidir lo que te afecta. Tienes la capacidad de elegir tu propia aventura en esta vida. Ya sé que con estas palabras me cargo la idea de que el destino está predeterminado, fijado, sin posibilidad de cambiarlo. Si tienes la capacidad, es que puedes cambiarlo y si puedes cambiarlo es que todo es posible. Aunque no lo veas con claridad, si tienes la capacidad, tienes la posibilidad.
¿Eso significa que consigas todo lo que te propones? No, para nada. Hay cosas que no dependen de tu capacidad. Suerte y esfuerzo también hay que incluirlos en la ecuación además de tiempo. Yo tengo la capacidad de estudiar una carrera, pero ser premio Nobel de Físicas, por ejemplo, conlleva muchas cosas más que solo mi capacidad.
Mientras escribo me sale otra imagen en la pantalla. Un jugador de baloncesto que muchos críticos consideran como malo. Tiene buenas características físicas pero su técnica no es la mejor. Ok. Puedo quedarme en «lo malo» que es. Sin embargo, también hay otra lectura. Ese jugador de baloncesto está en un equipo ACB. ¿Cuántas personas lo han intentado? ¿Cuántos lo han conseguido? Ese jugador tiene una carrera deportiva, jugando en equipos de Euroliga. ¿Dónde han jugado los comentaristas que lo critican? Algunos no han pasado del baloncesto base, compartiendo la misma posición que el jugador que es «tan malo». Sus palabras dicen más de ellos que del otro, una vez más.
Termino ya, tengo libros que clasificar. Solo recordarte una vez más que tienes la capacidad de acción y de decisión. Si lo hiciste mal, puedes hacerlo bien. Si hablas mal de una persona, también puedes hablar bien. Quizá te sorprenda el resultado.
Si te resuena y te atreves, te leo en comentarios. Que pases una fantástica semana y te espero el viernes con un nuevo relato.
Cris
