La autoescuela

Miércoles, 12 de noviembre de 2025. Un día más, las gestiones administrativas hicieron que ayer no pudiera publicar. La agenda propone y la realidad dispone. Es cuestión de ser flexible y adaptarse aunque por ello vuelva loco al algoritmo de las redes sociales un poco más de lo normal. No pasa nada porque no deja de ser un algoritmo, una fórmula que también es cambiante y adaptativa.

El tema de esta semana es, como indica el título, la autoescuela. Para muchos, es un paso hacia el ser adulto. El primer requisito para sacarse el carnet de conducir, a día de hoy, en España es tener 18 años, ser mayor de edad. Sí, puedes hacerlo recién cumplidos o ser más mayor, no importa. Tenerlo no es obligatorio pero sí que altamente recomendable a pesar de las medidas para reducir los coches. No estaría de más que implantaran carnets de conducir para otro tipo de vehículos como bicicletas y patinetes eléctricos, porque cada vez hay más en las calles. Algunos no son conscientes de lo que implica o parece que se han olvidado de cualquier indicio de seguridad vial.

El transporte público está muy bien en la mayoría de las ciudades. Todo puede mejorarse, por supuesto, pero es una forma rápida de moverse. Ahora bien, las dificultades llegan cuando no hay buena conexión. Por muy bueno que sea un trabajo, si tienes que sumarle tres horas diarias o más de desplazamiento, entre idas y venidas, no compensa. Habrá quien lo haga, pero tarde o temprano buscará algo más cerca. También ocurre con los planes de ocio.

Apuntarse a la autoescuela es un paso más en la vida adulta. El paso entre ser pasajero o conductor. Aunque luego no conduzcas por lo que sea, el carnet te habilita para ello. Un conocimiento práctico e inmediato que te hace más independiente. Si no lo tienes, dependes de otros, te condiciona para hacer o no hacer. No te digo nada si además tienes coche propio. Sí, conlleva una serie de gastos que antes ni veías. Combustible, mantenimiento, seguro, aparcamiento… la libertad, una vez más, tiene precio.

Las autoescuelas son otro tipo de enseñanza. No están en el sistema educativo reglado como en otros países. No sé si eso es bueno o malo, porque no tengo experiencia. No hay fecha de inicio de curso. Cada uno se apunta cuando puede, cuando quiere, a partir de los 18. Sin fecha fija de inicio, ni fecha de finalización. Los cursos no empiezan en Septiembre ni acaban en Junio, como el curso escolar. Es una enseñanza personalizada, que se adapta a tu día adía. Hay personas que lo consiguen en una semana, conozco casos, y otros que tardan meses. Aunque lo parezca, no es importante cuando ya tienes el carnet.

Hay una curiosidad que hasta ayer no sabía. Ahora que estamos inmersos en el debate de combustibles fósiles o coche eléctrico, la enseñanza en las autoescuelas es de cambio manual. En otras palabras, te enseñan a conducir con tres pedales en el coche. ¿Por qué si parece que el futuro es de los automáticos, de dos pedales? Respuesta clara: Si aprendes con un manual, puedes conducir un automático. Al revés, no. Si no me crees, revisa el código 78.

Los conocimientos son prácticos, útiles. Sí, puede que en tu día a día no te encuentres con todas las señales y todos los supuestos del código de circulación, pero sí que estarán todas las que vas a usar. Se pueden quitar señales, como se pueden incluir nuevas. Ocurre lo mismo con los límites de velocidad, recuerda, el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento.

Cuando vas de pasajero no eres consciente de lo todo lo que implica ser conductor. Quien lleva el volante debe estar más atento, los viajes cansan más. Es una responsabilidad que cuando eres novato pesa, y mucho. Eres responsable de la vida de los que te rodean. Suena fuerte, pero es la verdad. Con el tiempo se te puede olvidar porque conducir será algo tan habitual que lo tienes interiorizado. Por eso conducir implica madurez no solo conocimientos y reflejos.

Aunque nos gustaría, no vamos solos por las carreteras. Conducir es un contrato social. Das por hecho que el que lleva el volante en el carril de al lado va a cumplir su parte. Los accidentes se producen, pero deben ser excepciones. Como todo en la vida, no todo depende de ti. Hay otros factores, como los otros conductores, el estado de la red de carreteras, del vehículo, la climatología y las circunstancias imprevisibles. No caigas en el espejismo, al volante nunca se controla todo.

Aprender a conducir da autonomía, libertad, pero conlleva responsabilidad, madurez y si te gusta o no marca la diferencia. Hay gente a la que se nota que ponerse al volante es un suplicio. Dan ganas de ponerles los limpiaparabrisas por dentro. Esa tensión se transmite a los demás. Al anuncio de si bebes no conduzcas habría que añadirle, si no te gusta, tampoco te pongas al volante. ¿Por qué aprenden si no les gusta? Algunos porque es lo que toca, un paso más en la vida, una etapa. Otros por circunstancias de las que se escaquean en cuanto pueden.

En la autoescuela todo es nuevo, suena a un idioma desconocido, parece complicado, como escalar el Everest. Con el paso de los días, te vas dando cuenta que son conceptos que implican entrenamiento, experiencia. Te puedes arrepentir de haberte matriculado en una carrera, no conozco a nadie que se arrepienta de sacarse el carnet. Abre más puertas que cierra.

Las autoescuelas son un negocio privado. Una vez más, no todos valen para enseñar. Cuanto más profesionales, mejor. No solo en medios materiales sino también en calidad humana. Y eso conlleva un precio. ¿Barato? ¿Caro? Me resulta curioso que hay pocas webs de autoescuelas que indiquen el precio de sus servicios a la vista. ¿Cómo elegir la mejor para tí? Al ser negocio privado, busca información y fíate de tu intuición. Ninguna ofrece clase de prueba.

¿Qué es lo que quiero que te lleves del artículo de hoy? Una palabra: Responsabilidad. Tú eres el responsable de tus decisiones. Convives con los demás, estamos en una sociedad. Sin embargo, haz tu parte, asume tu responsabilidad. La etapa infantil quedó atrás. Cuando te pones al volante ya no puedes justificarte con los demás.

Si te resuena y te atreves, te leo en comentarios. Te espero el viernes en un nuevo relato.

Cris