Aereon me ha otorgado un premio:
Ultreia: Por su forma de ser. Por no callarse. Por decir lo que piensa sin andarse con rodeos. Porque se nota que es una gran madre, y sacrifica su tiempo, no solamente por el nene, sino con nosotros también.
La verdad es que no me lo esperaba. Aunque debo decir que eso de que sacrifico mi tiempo no es del todo cierto. Ocupo mi tiempo en muchas cosas; pero ni Dani ni mis amigos cocteleros son un sacrificio, entendiendo sacrificio como algo malo, algo que cuesta. Estoy encantada de ser madre y de ser bloguera. Las dos cosas las elegí libremente por lo que eso de sacrificio es muy relativo. Y puedo asegurar que por mucho tiempo que emplee en cuidar a Dani, él siempre me dá mucho más que yo a él. Una sola de sus sonrisas descubriendo el mundo y todo cobra un nuevo sentido, es mi fuerza y mi alegría. Es felicidad en estado puro. Y el blog es una ventana por donde se puede ver el mundo y hay mucha gente buena al otro lado de la pantalla. Es una pasada ver como un texto, unas ideas que vuelco aqui, llegan a otras personas, llegan en un momento que pueden necesitar o aumentan las alegrías si se comparten. Así que, de sacrificio nada.
Recibir un premio siempre es algo bueno, es decirle a una persona «me gusta lo que haces» y se agradece. Porque cuando se entrega un premio en el mundo de internet no es algo obligado, ni tiene correspondencia material, sino que son premios sinceros, alegres… por eso es una gozada recibirlos y entregarlos. Creo que si no existieran, habría que inventarlos.
No me lío mucho hoy que tengo que preparar las cosas para mañana. No me llevaré el portátil por lo que estaré unos días sin publicar. A la vuelta os contaré nuestro periplo por tierras gallegas.
No se me olvida, tengo que nominar:
Mariana (la aldeana)
Mixcelaneas
Maga terrenal
Haradwaith
Bree
Y todas aquellas personas que me leen y que no lo han recibido aún.
