Es Viernes Santo y sin tener muy claros los motivos, este año me he propuesto hacer potaje de garbanzos. Lo llevo pensando desde el sábado pasado. He buscado una receta, he comprado los ingredientes y me he armado de valor para hacer este típico plato de la Semana Santa. No sé cómo me saldrá. No lo he hecho en mi vida y en casa no es tradición hacerlo. Creo que sólo lo he comido cuando iba a casa de mi abuela. No pasa lo mismo con las torrijas, que también voy a atreverme a hacer. Lo único que puede pasar es que me salga mal y mi marido y yo practiquemos el ayuno total en Viernes Santo. Bueno, lo practicaría yo porque él siempre tiene el recurso del Telepizza, ya que no es creyente.
He aprovechado una de las tomas del peque para sacar las espinacas y el bacalao del congelador. Pensando que como en la receta es para cuatro, tengo que dividir, porque, aunque en casa somos tres, realmente somos dos a comer (mi marido y yo, el peque es muy peque para comer biberón de potaje). Lo divertido empieza al llevar el portátil a la cocina, para ver el video de la receta. Parece fácil; pero surge la primera complicación. Sí, muy bien, dos horas de cocción para los garbanzos, ¿y para lo demás? Porque no creo que el bacalao sea meter en la olla y listo. Hablan de dos huevos cocidos; pero no decían nada de que había que rebozar, por lo que los dos huevos para cuatro, se convertirán en uno para dos. ¿Y cuánta cantidad de agua? Porque, como está hirviendo, se baja un montón ¿qué hacer entonces? ¿Echo agua o tapo la olla para que no salga el vapor? En fin, no nos agobiemos, que seguro que nos sale bien.
He decidido que en vez de comprar los crostones, los voy a hacer, de forma casera, con pan bimbo. ¿Y qué ha pasado? Pues lo de siempre, cada vez que uso aceite. Ha saltado y me he quemado un poco la mano. Eso sí, me han quedado estupendamente y eso que tenía mis dudas cuando los he hecho, porque al cortar las rebanadas de pan se han aplastado un poco. Después toca las bolitas de espinaca. Me imagino que un buen cocinero habría cambiado el aceite para hacerlas en la sartén; pero yo he aprovechado el mismo en el que he frito los crostones. Y tiene dificultad, porque el cocinero cortaba genial las espinacas, mientras que a mi me ha tocado renunciar al corte y coger pellizcos con la mano. En fin, una vez mas me he quemado. Menos mal que para hacer el huevo cocido no hay que usar aceite que si no, me tocaría la tercera quemadura.
A la horas y media de cocción de los garbanzos, ya estaba cortando el bacalao. Siempre me había gustado esa frase de cortar el bacalao, hasta hoy. ¿Cómo haces el corte? Porque claro si corto desigual no se cuece igual. ¿Seguro que hay que dejar la piel? En la receta se ve que la dejan; pero luego a la hora de comer, no sé yo. Y bueno, hay que decir que lo he comprado desalado. Algo que nunca entenderé. Si lo que quieres es comer bacalao ¿por qué siguen salándolo y secándolo? Que se hiciera en la antigüedad vale, porque no había los medios, pero ¿ahora? Yo no me he complicado y eso que podía haberlo hecho porque como no duermo la noche de un tirón podría haberme levantado a cambiar el agua. Me he vuelto cómoda y no he querido jugármela. Vamos que si después de todo, sale el potaje salado por el bacalao, a mi me da algo.
¿Qué hacer mientras se cuecen los garbanzos? Para algo tengo el ordenador, ¿no? Puedo entrar en las noticias y leer cómo va el país. Siempre pendiente de la hora, claro. Puedo dejar la cocina también y ver cómo se apaña mi marido con el pitufillo, leer los mails de hoy, escribir borradores para el blog… se pueden hacer muchas cosas en dos horas de cocción. Hasta pensar un poco en lo que se celebra hoy. Viernes Santo, la Muerte de Jesús, el abandono, el fracaso, el sufrimiento, el Calvario, las burlas, la no comprensión… La Iglesia recomienda que hoy se rece el Vía Crucis meditándolo. Recuerdo una vez que me imaginé las escenas, como si hubiera estado allí. No creo que sea algo blasfemo, porque, total usamos la imaginación para cada cosa, que por imaginarme la historia no va a pasar nada. Claro que, en mi imaginación, las escenas eran menos «gore» que en la Pasión de Mel Gibson y, tampoco hablaban en latín, sino que les entendía perfectamente… era mi imaginación, podía hacerlo como quisiera. Además, siempre he sido de la idea de que es preferible la misericordia al sacrificio, por no hablar de que creo que es mejor portarse «bien» todo el año que salir de penitente. ¿De qué sirve ser un «picao» o un «empalao», vestirse de nazareno, procesionar descalzo y con cadenas si luego a lo largo del año eres lo que se suele decir un «cabronazo» (y perdón por la palabra mal sonante)? Para mi es un poco hipócrita vivir de cara a Dios estos días y el resto del año ir a tu bola. Bueno, aunque a veces parece idolatría por una imagen más que vivir de cara a Dios.
En fin, volviendo a mi potaje. Al final ha quedado bien, para ser la primera vez, hasta se podía comer. Eso sí, a las espinacas le faltaban un poco de sal y la salsa podía haber estado un poco más ligada. Pero bueno, para ser la primera vez… lástima de las torrijas, tenía todo para hacerlas menos huevos. Mañana compraré y el Domingo me atreveré a hacerlas, con lo que tendré otra quemadura más.
