¿Dónde estarán los fondos reservados?

Llevo unos dias hablando del cole de Dani y de mi estupendísimo ordenador, por lo que ya toca ponerse las pilas y escribir algo decente, antes de tener que darle la razón a los que opinan que los blogs es como darles un megáfono a los pensamientos de los más aburridos. El caso es que con la actualidad, tanto política como financiera, me he acordado de aquellos fondos reservados que desaparecieron en la época de F. González. Si ZP sabe en qué lugar de la bodeguilla de la Moncloa se escondieron, sería un buen momento sacarlos a la luz. Para quién no lo sepa, los fondos reservados supuestamente se los llevaron el responsable del banco de España, Mariano Rubio, y el responsable de la Guardia Civil, Luis Roldan. ¿Para qué hacen falta ladrones y chorizos si los mangantes estaban de traje y corbata en los despachos de las instituciones que debían protegerlos? Con la crisis tocando de lleno a los españoles, sin gobierno que la ataje, sin oposición que los ponga en su sitio, sin sindicatos que exijan los derechos de los trabajadores de verdad (no de los figurines muy empeñados en no hacer nada que hay en muchos comités de empresa) y con la patronal aprovechando el tirón para hacer despidos después de haberse forrado en tiempos de vacas gordas, los fondos reservados serían un buen balón de oxígeno para las maltrechas economías de los españolitos que engrosan las listas del INEM, que si nadie lo remedia va a entrar en décifit dentro de poco. Sé que soy muy ilusa, porque el dinero reservado nunca se encontró, imagino que alguien debe tenerlo en las Caimán o en otro paraíso financiero.

Mucho me temo que nos quedan meses de apretar el cinturón; pero veamos las cosas positivas. El nivel de salud de muchas personas va a subir en España, por «dieta forzosa», si pagas la hipoteca puede que no puedas comer todos los días, se potencia el ayuno con lo que los kilos de más van a ir bajando por sí mismos. No hay nada mejor que una dieta realizada con otras personas. También se potencia la convivencia, el estar sentado en la calle sin tomar nada, así no se gasta y te puedes pasar un buen rato de charla como se hacía antiguamente en los pueblos. O puedes hacer nuevas amistades en las largas colas de desempleados. Quién sabe si alguno encontrará el amor de su vida un lunes o un martes a las 8.00 de la mañana esperando a que abran la oficina de empleo. También está aumentando la religiosidad, porque cada vez más gente dice «Dios mío, ven en mi auxilio» cuando recibe las facturas o ve que el sueldo casi se ha ido antes del 10 de cada mes. Gracias a la crisis se están fomentando una serie de valores que, a lo mejor, no casan con la EpC; pero que desde luego hacen más llevadera la dura vida que nos toca vivir.

¿Y el Euribor? El sustituto ideal de los monstruos infantiles… me veo a más de una madre diciendo «duérmete niño, duérmete ya, que viene el Euribor y te subirá». Estas crisis mundiales son buenas para agudizar el ingenio. Por ejemplo, si te hacen falta zapatos, pásate primero por el kiosco, con la cantidad de colecciones y regalos que hacen las revistas, puede que encuentres unas chanclas no demasiado cantosas que te sirvan para estar por casa o para ir al trabajo si nadie te ve los pies. ¿Necesitas complementos? Lo mismo, una visita a ese gran bazar que son los kioscos en Septiembre y puede que consigas, un bolso, unos pendientes, un pañuelo, un colgante y algun que otro chisme sin pasar de los 10 euros en su conjunto. ¿Y lo que ahorramos en agua? Como no comemos los platos siguen relucientes en la alacena y son litros y litros que se mantienen en nuestros embalses. Como podéis comprobar la crisis tiene unos efectos muy beneficiosos para la salud que nos hace ser optimistas y pensar que no es tan grave como algunos catastrofistas nos quieren hacer creer. Al final tendrá razón nuestro presi ZP… aunque, sigo pensando que me gustaría vivir en ese mundo idílico llamado Moncloa, donde los políticos son honrados ciudadanos y sigue habiendo un sueldo a final de mes.

Los fondos reservados era dinero previsto para ocasiones especiales, del que no se rendía cuentas en los presupuestos. En economía doméstica se trataba más o menos del dinero que se guarda debajo del colchón o que se esconde para ir ahorrando hasta que haga falta en un caso extremo o para un evento familiar, al estilo BBC (Boda, Bautizo, Comunión). Los previsores suelen reservar una parte del dinero de los buenos momentos, por si llegan los malos. Mucha gente a eso lo llama «ahorro». Cuando es el Estado quien hace ese «ahorro» se llaman fondos reservados. Hace tiempo algunos se los reservaron para ellos mismos, gastándolo en caprichillos al estilo «aviones privados», tener un despacho en cada ciudad, viajecitos con la familia a algunos paraísos… y lo que era de todos pasó a ser de uso y disfrute de unos pocos. Había muchos «egipcios» que recibían dinero por delante y por detrás. Como nadie pedía cuentas del mismo, se gastaba porque siempre había. Hasta que alguien descubrió el pastel y aquellas personas tan idealizadas acabaron con sus huesos en la cárcel, eso sí, después de un periplo vacacional por distintos estados. ¿Seguirá habiendo partidas de fondos reservados? No lo sé, porque eso de guardar una parte de los buenos momentos no pega mucho con los actuales mandatarios, al menos a nivel nacional, que seguro que sus cuentas no están en rojo, a pesar de ser «socialistas». Aquellos fondos no se encontraron, deben estar al lado de los grandes enigmas de la historia con las llaves perdidas, los calcetines que desaparecen en la lavadora, el carro de Manolo Escobar, el mes de Abril de Sabina, o el Unicornio Azul de Silvio Rodriguez. La cantidad de cosas que se han perdido y, como ya no tenemos a Paco Lobatón en plan buscador, no se encuentran tan fácilmente.

Lo sé, este post es un tanto raro; pero es que se debe a un comparecencia del presi en el congreso en la cual habló mucho y dijo muy poco… los nacionalistas siguieron a lo suyo sin pensar en lo de todos, las ideas de la clase política demostraron que están más perdidas que los fondos de los que he hablado y todo ello aderezado con el «bum-bum-bum» de mi vecino batería y del poco dormir esta noche por la feria de las fiestas. Que yo entiendo que estamos en fiestas, pero superar los decibelios permitidos hasta pasadas las 3 de la mañana, yo no creo que sea muy legal. Hay gente alrededor que no quiere comprar el perrito piloto de turno, que se ha cansado de Chenoa, Bisbal, Baute… etc y que cambia la canción de Rihanna por un «please, stop the music» pues al dia siguiente, hoy, el despertador no sabe de vueltas en la cama, de abrazos entre la cabeza y la almohada, de tapones de oídos y litros de tila corriendo por las venas. Porque sí, hay gente que hoy ha tenido que madrugar e ir a trabajar para poder comer y poder pagar las facturas. Yo comprendo que los feriantes tienen que trabajar, pero de verdad que no van a conseguir más clientes por tener la música tan alta. Y podían ponerse de acuerdo porque si cada puesto tiene su música, al final todo es un «chunta-chunta» insoportable que dan ganas de poner el cartel de «se vende» en el balcón… ¡ay si nos tocara la lotería!