Quién lo iba a decir

Esto de los costipados, procesos gripales, catarros o virusetes es de lo más curioso. Llevo toda mi vida despotricando contra el Vicks Vaporud y resulta que ayer, por iniciativa propia me embadurné con ese potingue apestoso… y esta noche he dormido casi del tirón, me encuentro mejor y he podido respirar. Yo que tantas veces me he reído cuando en cuanto tosíamos mi padre nos decía en plan sentencia «Vicks Vaporud» me veo usando el antiguo potingue como si siguiera en casa de mis padres. Eso sí, creo que nunca me había echado uno con un año caducado. Pero lo importante es que ha funcionado y he podido descansar que es mucho. Así que esta noche entre el caldito de pollo, la leche con miel y el vicks espero poder recuperar mi salud original. Todos los remedios caseros unidos al zumo de naranja y al bisolgrip… pobres de mis virusetes les voy a echar de menos.

Pero estando ahora trabajando no puedo permitirme estar tan cochambrosa como estoy. Todo eso lo estoy preparando mientras escucho un antiguo de Extreme, «III Sides to every story». Me trae muchos recuerdos y mi discografía no sólo se limita a Luis Miguel, Rosana o música actual. En mi mp3 siempre habrá un huequecito para el heavy suave de los chicos de Gary Cheronne y Nuno Betancourt… al que ví en un antiguo programa tocando la guitarra con un taladro pequeño. Impresionante. Three sides to every story o lo que es lo mismo, las tres caras de toda historia. Porque cualquier hecho siempre tiene esos tres aspectos: tu verdad, mi verdad y la verdad. Quizá es porque llevo muchas cosas en la cabeza que merecen que las piense con tranquilidad, viendo esos tres aspectos, quizá porque es la música que me ha acompañado en momentos puntuales extraños de mi vida… pero mi cabeza anda recordando momentos dulces y amargos.

Es difícil escribir sin querer dejar que afloren los pensamientos. Porque si, como dice una canción, si lo que vas a decir no es mas bello que el silencio no lo vayas a decir. Siempre he traducido esa frase como si lo que tienes que decir no es precisamente algo bonito, mejor piénsatelo dos veces y no lo digas. Es como si todos tuviéramos como esas dos figuritas que salen en los dibujos animados, uno rojo que parece que se lo pasa muy bien y otro blanco que casi parece un tontorrón. Hay casos en la vida que es mejor escuchar al de blanco y callar antes de dejarse llevar por el momento de enfado. Uno se siente mejor dejando que pase el tiempo. Aunque sea difícil no contestar a la provocación. Dar la callada por respuesta haciendo caso al refran de «a palabras necias, oídos sordos». Total si cada uno al final se pone el solito en su lugar y en mi vida actual hay demasiadas cosas buenas para dejarme amargar por los marrones de otra persona. Sé lo que es lo importante en mi vida, mi estabilidad tiene unos pilares recios que no se rompen con facilidad. Ni las charlas de los clientes, ni los problemas de la vida o historias que llegan sin saber de dónde afectan a mi serenidad. El trabajo se queda en la oficina, en casa sólo entran cosas buenas.

¿Alguien puede decirme cómo he acabado así si he empezado hablando de los remedios caseros contra los virusetes? Quizá sean los efectos secundarios de respirar un vicks vaporud caducado, o que al llevar una semana ya trabajando mi cabeza empieza a desvariar, quien lo sabe. ¿Trabajo? Hoy me he divertido mucho más que ayer, es algo normal, empiezo a pillarle el ritmo, recobrar dinero es muy divertido aunque salga algun cretino con la absurda amenaza de que te va a denunciar. Jajaja. De verdad que me dan ganas de reirme en sus caras. Se creen que por ser clientes y soltar cuatro gritos y palabras mal sonantes nos van a amedrentar. Jajaja. Ellos solitos se quitan la razón al gritar e insultar. Sí, no es un rato agradable tratar con uno de esos que se cree que está en posesión de la verdad y que cree que se tiene la baja al no pagar. Craso error, las cosas hay que hacerlas bien y seguir los procedimientos marcados para ello. De verdad que creo que he recuperado el gusanillo del recobro. Y aunque he salido casi sin voz, ha sido una mañana provechosa.

Ya me he ido de nuevo del tema. Creo que por hoy hay que parar… cualquiera sabe donde puedo acabar si sigo dejando a mis dedos que sigan en el teclado.