De baja

Llevo desde el martes en casa, de baja. Los médicos no saben realmente lo que tengo; pero creen que estoy incubando algo y con el tema de la gripe A, han optado por dejarme en casa unos días descansando, hasta que me encuentre mejor. Así que aquí estoy, con el cuerpo como si me hubiese pasado una apisonadora por encima, pero con la cabeza bien lúcida, sin síntomas aparentes de catarros, ni gripe. He tenido fiebre, sí, pero no demasiado alta. Me duele un poco la garganta; pero eso pasa siempre por el trabajo que tengo, en el que no paro de hablar. Así que estos días estoy aprovechando para dormir un poco más, leer y descansar.

Me acabé ya el libro de «El vencedor está solo» de Paulo Coelho y puedo asegurar que es su primer libro que no me ha gustado nada, nada, nada. Quizá porque ese toque de novela negra a retazos a Coelho no le pega, el mensaje se difumina y si quiere hablar de lo que es el éxito verdadero, sus lectores habituales tendrán que hacer casi un esfuerzo titánico, leer entre líneas… bueno, casi entre párrafos. Prefiero libros al estilo «La quinta montaña» o «Brida».

Entiendo que le apetecía explorar otros mundos… ¿a qué escritor no le apetece de vez en cuando probar otros registros? Pero no sé… podría haberlo hecho de otras formas. Quizá el mundo de las celebridades de cine quedaba demasiado artificial y demasiadas historias entremezcladas con un final, quizá, demasiado forzado para mi gusto, extraño… no sé… lo he visto quizá un libro demasiado comercial para Coelho. No, no me ha gustado. Puede que esperara demasiado de uno de mis autores favoritos, hasta el mejor escribano echa un borrón de vez en cuando. Quizá me he vuelto demasiado exigente. No sé.

Ahora ando buscando un libro que me quite el sabor, el extraño sabor que me ha dejado este último. Porque eso de no poder leer antes de dormir no va conmigo. Aunque sólo sea un párrafo. Si consigue engancharme mejor. Pero realmente, en los últimos tiempos, no es lo normal.

LLevos meses con «La mano de Fátima» en la mesilla y no consigo que me enganche. ¿Será acaso algo dentro de mí más que en los libros? ¿Será que me he vuelto demasiado exigente? Puede ser, también me pasa con la música. Escucho un ábum y es como si no me llenara… me cansa demasiado pronto, cuando antes podía estar con un mismo álbum días y días. Quizá estos días de estar en casa en soledad vengan bien, sean como una especie de retiro, como si el propio cuerpo me forzara a entrar en boxes y a hacerme una revisión interna para ver qué ocurre.

LLevo ya un año currando, sin vacaciones, con el tratamiento contra la migraña y sin parar… quizá llegó el momento de parar para recapitular, ver de dónde vengo, dónde estoy y a dónde voy. Saber qué es lo que quiero y los medios para conseguirlo. Quizá toca hacer examen de este año de trabajo. Nunca he creído en las casualidades y si mi cuerpo ha decidido pararse, hacer que mis piernas no puedan sostenerme, no me permitan dar un paso, será por algo.  Quizá responda a un parón interior.