Distintas potencias

Llevo desde ayer con la extraña sensación de que la historia de la humanidad me está golpeando la cabeza. ¿A qué me refiero? A que me parece que las potencias humanas están dormidas y cuando se despiertan, sólo es para hacer el mal. Pensadlo un momento. Durante toda la historia, los mayores avances se han empleado para hacer daño. La mayoría de los presupuestos militares superan con mucho los de educación, sanidad… En vez de fomentar lo bueno, aprovechamos los conocimientos para hacer de los otros un simple objeto para nuestros fines. Se usan las mentes más brillantes para que investiguen en la guerra, en vez de potenciar otro tipo de descubrimientos. Muchas personas hablan de que puede haber cura para el cáncer, para el sida… pero que no le interesa a las famaceúticas por el elevado coste de los tratamientos paliativos. ¿Puede ser que por hacer negocio se esté dejando que personas estén muriendo? Es casi increíble.

¿Por qué escribo de ésto? Porque creo que todos llevamos dentro dos potencias: la bondad y la maldad. Y lo que no tengo muy claro es por qué siempre nos inclinamos por lo malo. Nos cuentan algo y, casi siempre aplicamos el «piensa mal y acertarás». Podemos hablar de alguien y seguramente hablaremos de algo turbio o malo antes que hablar de cosas buenas, de cosas que pueden recordarnos lo bueno de la vida. ¿Cuántas cosas por otros hacemos a lo largo del día? ¿Nos lo proponemos alguna vez? Hoy en Facebook me he encontrado un estado en el cual se proponía ayudar a alguien. Es algo extraño… pero creo que merece la pena. Hacer el mal es sencillo. Le pegas una patada a una persona, así de sencillo. La famosa violencia gratuita, dar una paliza al dueño de un bar porque pide que se le pague una consumición, o mandar al hospital a tres personas por la caja registradora de un bar de un pueblo pequeño. Sin embargo hay otras que demuestra que el ser humano tiene la bondad dentro y que a veces se acuerda de que puede potenciarla. A veces se olvidan de todo, de las diferencias ideológicas, de edad, de raza, de religión y echan una mano a los otros por el mero hecho de ser seres humanos. Una catástrofe ambiental, una causa justa… y a veces pasa.

El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor… si somos capaces de ambas cosas… ¿por qué quedarnos siempre en las mismas cosas? ¿No va siendo hora de que empecemos a mirar con otros ojos?