La vida puede ser maravillosa

Uso como título una de las frases más conocidas de Andrés Montes, un conocido periodista deportivo que ha fallecido recientemente en Madrid. Frase que yo creo que es muy real, la vida puede ser maravillosa y merece la pena ser vivida. Ayer, en Madrid muchas personas se manifestaron a favor de la vida. Dependiendo de a quién escuchemos las cifras varían desde los 55.000 asistentes según la delegación del gobierno socialista, al 1.200.000 asistentes según los organizadores. Así que yo prefiero decir que fueron muchas personas.

¿A qué se debe el baile de cifras? Bueno, la delegación del gobierno… ¿responde a intereses partidistas de un gobierno que quiere aprobar una ley que permitiría abortar hasta las 16 semanas sin problemas y a las menores sin consentimiento de sus padres? Porque no sé, si las matemáticas no me fallan, de 55.000 a 1.200.000 van 1.145.000 que yo creo que son muchas personas. He oído también que eran cuatro familias numerosas, un montón de religiosos y copias de los mal llamados «bebés aídos», en alusión a la ministra que pretende decir aprobar esa ley que según ella es a favor de las mujeres. Bueno, cierto es que habría familias numerosas y religiosos y bebés aído… pero creo que había ciudadanos, de todos los tipos de izquierdas y de derechas, que no están de acuerdo con que se vulnere un derecho que recoje la constitución, porque no olvidemos que no existe el derecho a matar, y el aborto es matar una vida.

Lo que sí que existe es el derecho a vivir. La Beata M. Teresa de Calcuta, sí, lo sé religiosa; pero PREMIO NOBEL DE LA PAZ (y en mi opinión con más méritos que el presidente de los EE.UU. Barack Obama) decía que si las madres no querían a esos niños, que no los abortaran, sino que se los dieran a ellas, a las MIsioneras de la Caridad, que ellas sí que los querían, pues eran hijos de Dios, amados de Dios. No es un mal día para recordar que hay otras opciones, al estilo red madre No sólo hay religiosos. Hay ONG’s aconfesionales que saben que el aborto es un drama, no sólo para la vida que se siega, sino para la mujer que se somete a esa operación.  Porque, aunque no lo digan, no es todo tan fácil como quieren hacer creer.

La manifestación de ayer no quería ser anti nada. Algunos la quisieron politizar. Y criticaron que fueran políticos del PP, argumentando que cuando estuvieron en el poder no hicieron nada contra de la ley del aborto. Pero eso no es lo importante de ayer. La manifestación de ayer no era de signo político. No era el PP quien la hacía, sino una serie de organizaciones de ciudadanos que piensan que la vida sí importa, que es maravillosa, aunque sea dura y que era una fiesta a favor de la vida, de la maternidad y de la mujer. Iba más allá de las ideas políticas. Seguro que habría más de un político desconocido, al igual que había ciudadanos de a pie, Y sí, había religiosos, curas, monjas, seglares. Visibles e invisibles. Porque ayer, muchos monasterios de clausura estaban rezando por los frutos de la manifestación. No por el número de asistentes, que nadie se engañe, sino por el corazón de las personas que piensan en abortar a esos pequeños, por los profesionales que pudiendo aconsejar dan la opción más sencilla aparentemente. 

¿Por qué aconsejan eso? Quizá porque eso es lo que lleva menos tiempo, te quitas la carga lo más rápido posible. Un hijo es para toda la vida, lo otro,una operación… No, no voy a juzgar porque imagino que debe ser durísimo y no lo dicen. Pero, más duro es para esa vida que se ha segado, que se le ha quitado la oportunidad de ver el sol, de sentir el calor del sol, quizá de sentir hambre y dolor, pero tambien de enamorarse, los primeros pasos, el abrazo de los que te quieren, los nervios de los exámenes… tantas cosas que ofrece la vida que miles de niños no podrán vivir porque han sido abortados. Calcularlo da miedo. NIñas y niños que podrían haber sido médicos, ingenieros, periodistas, escritores, que podrían haber hecho muchas cosas y que nunca lo sabremos porque no se repetirán. Santos inocentes de hoy en día que no tuvieron el privilegio de nacer

Ayer fue la manifestación y hoy es el Domund. El día de los misioneros, de las personas que lo dejan todo por ir allí donde no quiere ir nadie con los que no quiere nadie a estar con ellos y anunciarles que alguien les quiere, que está dispuesto a atravesar selvas, desiertos, a atenderles en las enfermedades, a contagiarse, a morir con ellos. Porque los misioneros mueren donde van. Les quema el amor de Cristo. Y las pasan «canutas» pero lo hacen por amor. No saldran en televisión, ni les pagarán. Para irse les pondrán mil pegas, incluso sus propias familias; pero lo harán por Cristo. Es difícil explicarlo, hasta para quien tiene fe entenderlo es complicado, hay que vivirlo, hay que saberse amado así, experimentar ese amor que quema por dentro si no se transmite y que cambia la vida por completo. No es sencillo, se trata de amar de verdad y en este mundo en que parece que los éxitos y los triunfos los marca el mercado y las cuentas corrientes, pues evidentemente los misioneros parecen fracasados.

Hablan de crisis de conversiones, de pocos misioneros, de muchas cosas… se habla de pobreza, de hambrunas… ¿quién llega a ellos? ¿quién se queda cuando dejan de ser noticia? ¿Quién está con los más pobres de los pobres? Hace falta una grandísima razón para permanecer cuando un cuchillo y una mirada de odio está en frente de ti. Me contaron hace poco cómo una monja de Aravaca se estaba recuperando para volver a Ruanda. Estuvo allí cuando la matanza de Hutus y Tutsis. Los soldados le dijeron que se marcharan porque en su casa acogían a mujeres embarazadas de las dos etnias y que eran objetivo, que las iban a matar si se quedaban, que era mejor marcharse ya que eran occidentales. Ella se quedó, como el resto de sus hermanas. Tuvo el cuchillo en el cuello y una mirado de odio de un muchacho que no la conocía de nada. No murió. Dios obró el milagro, no sé cómo.

Ahora estaba en España, deseando volver allí donde se les necesitaba. Algunos dirán que los misioneros eliminaron la antigua cultura, que llevaron enfermedades que eliminaron a los indígenas, que imponen ideas… No sé lo que hicieron en siglos pasados; pero conozco a varios en la actualidad y van a hacer casas, a ayudar allí donde se les necesita y a dar lo que han recibido… es en su forma de hacer cuando los demás descubren que les mueve algo diferente. Y se contagian de enfermedades, y pasan hambre, sed, sueño… pero son felices de verdad, con una felicidades que ni el bote del euromillón lo dá. Descubren la verdadera humanidad. Quizá lo que el primer mundo necesita ahora más que nunca son misioneros que recuerden con su trabajo, con su manera de ser que otra manera de vivir es posible, que la vida puede ser maravillosa en medio de los líos, de las movidas diarias. Lo que decía de las dos potencias en un post anterior, que se empeñen en aportar algo bueno en la vida corriente, allá donde esté cada uno.

La vida puede ser maravillosa, si, no sólo porque gane tu equipo de futbol, tu escudería de fórmula 1 o gobierne tu partido político. La vida puede ser maravillosa, tengas 7 ceros en el banco o tengas que hacer magia para llegar a fin de mes. Si la compañía es adecuada, la vida puede ser maravillosa, aunque llueva hiele, te duela el cuerpo o tengas hambre. El problema es no ver la compañía, no ver las oportunidades que te ofrece la realidad para decir esa frase, para ser feliz de verdad, en medio de las circunstancias de cada uno. La vida es un don que se nos ha dado y que hay que aprovechar, porque estamos vivos porque otros apostaron por la vida. Y es la única con la que contamos. Creo que en la otra vida; pero nadie ha vuelto para decirnos si es de una forma o es de otra.  Por lo que, por ahora, sólo tenemos ésta. Quizá demasiado corta para leer todo lo que se publica en el mundo, o para todas las cosas que nos gustaría hacer. Y sin embargo, a veces despilfarramos nuestro tiempo en no hacer nada, o lo perdemos, aun sabiendo que es tiempo que no se va a repetir. Quizá es porque no somos conscientes de que pasa rápidamente. Sí, merece la pena decir que la vida no puede ser, sino que es maravillosa.