Menudo aburrimiento

Cada día descubro más el aburrimiento reinante. Es tremendo darse cuenta de ello. Vivimos inmersos en el aburrimiento. Todo nos cansa, tarde o temprano. Queramos reconocerlo o no. Últimamente, por ejemplo, hay muchos que usan Facebook para jugar. Al principio son divertidos, hasta que empiezan a parecer más una obligación que un juego, o se vuelve monótono. Y terminas borrando la aplicación o sin entrar, que es lo mismo. Aparte del ser humano ¿alguna especie se aburre? No lo sé; pero sería interesante leer algo sobre el tema. El aburrimiento nos rodea. Hasta aquello que más deseamos, que más soñamos, nos termina aburriendo. Me da «miedo» decir lo siguiente; pero creo que hasta lo que más amamos nos puede aburrir. Imagino que no pocas parejas se habrán roto precisamente por haber perdido la novedad del instante, por haberse quedado en una serie de cómodas rutinas. Igual pasa con las amistades e incluso pueden dejarse trabajos por ello, aunque más que aburrimiento se podría definir como desmotivación, no encontrarle sentido a lo que hacemos.

¿Cómo luchar contra el aburrimiento? Recordando los motivos por los cuales nos gusta lo que hacemos, sea escribir, pasear, hablar con otra persona. Reconociendo que nos aburre ese hecho concreto, sabiendo que puede pasar y que, es bueno reconocerlo. Porque sólo sabiendo qué es lo que provoca el aburrimiento, podremos encontrar nuevas sorpresas, nos damos cuenta de que estamos hechos para algo más. De las cosas aparentemente malas, se puede aprender algo bueno. Y, también es cierto que dependiendo de la persona habrá diferentes cosas que nos terminen aburriendo. Lo que a algunos les puede parecer super interesante… a otros puede parecerlos un rollo macabeo. Mantener siempre la atención es complicado. Lo veo cada día con Dani. Se cansa rápidamente de todo. Hay que hacerle muchas actividades diferentes para que no se aburra. Leer diferentes cuentos, cantar canciones con mímica, contarle historias… y nunca se sabe lo que puede pasar. Lo que a nosotros nos puede parecer interesante, a él le puede cansar, aunque antes le gustara.

Nos cansamos pronto de todo, quizá el consumismo se nos ha colado en lo profundo de nuestra alma , quizá es que tenemos un «hueco» en el corazón y nos pasamos la vida buscando algo que lo llene, aunque no lo sepamos.