El amor es eterno mientras dura

Después de un día malo a nivel de salud, puedo volver a escribir. El título del texto de hoy es de una canción de Ismael Serrano. Y, aunque parezca lo contrario, creo que tiene razón. El amor es eterno mientras dura. Porque si partimos de la base de que el amor es eterno y no hacemos que dure, el amor se pudre y se muere. En mi relación diaria con mi marido, los dos intentamos decirnos, y a veces no sólo con palabras, «te amo». El amar y el querer no es lo mismo, aunque puedan confundirse. El amar es donación total de uno mismo y el querer lleva implícito una parte de ganancia personal.

Ayer, en ese dia tan malo, en el cual no sabía si podría aguantar físicamente, mi marido se olvidó de sus dolorcillos, de sus cosas para cuidarme una vez mas. Se levantó temprano para comprar unos pocos buñuelos, compró pan y pensó el menú del día. Hizo arroz a la cubana, con arroz de calasparra, que es con el que mejor queda. Lo hizo despacito, cuidando los detalles, emplatando para que quedara con un aspecto muy apetecible. Hizo plátano frito y todo. Y, aunque no se lo dije, a mi me hizo sentirme fatal porque no podía corresponder a todo lo que estaba haciendo. El embarazo es cosa de dos, no sólo de la madre y sé que yo ahora estoy cuidando a nuestro pequeño. Él dice que su labor es cuidarme a mi, al igual que yo cuido de nuestro peque. Y está cansado, como nunca le he visto; pero se le olvida todo para cuidar a su esposa y a su hijo. Yo le pregunto muy a menudo si es feliz, y él siempre me dice que mucho. Sé que va a ser un buen padre, tan pendiente de nosotros y tan olvidado de sí mismo. Esas muestras de amor, son eternas, porque se cuidan.

Recuerdo cuando empezamos a salir, una tercera persona, importante en aquellos momentos para mi, se opuso indicando que él era mayor que yo y que además no era creyente, por lo que no podía saber lo que era el amor. Y yo me pregunto si esa persona sabía lo que era el amor. No daba un duro por nuestra relación, casi haciéndome tener cargo de conciencia por salir con él. Bueno, el tiempo pone a cada uno en su lugar, y nos casamos y esperamos un hijo. Hace dos años que no veo a esa persona, que tan sabia que era, se sintió ofendido por decantarme por lo que decía mi corazón. Ayer le vi en la televisión y los recuerdos afloraron. A veces echo de menos hablar con esa persona; pero no me arrepiento de mi decisión. Seguí lo más importante para mi, el amor que empezaba a sentir en mi corazón. Varias veces he intentado arreglar las cosas con esa persona, pero su orgulllo jamás lo permitió ni lo permitirá. Aún así, espero que le vaya bien y que no pase desgracias. A su lado aprendí muchas cosas y es uno de los padres de mi alma. Me gusta pensar que todo lo que me dijo, lo dijo pensando en mi bien.

Volviendo al amor, a su eternidad y a su duración. Cuando estamos en un buen momento, nunca pensamos que se puede acabar, y hacemos muchos planes, muchos pájaros, que nos ocultan la verdad. Si no cuidamos esos pequeños detalles se acabará. Incluso el peor de los incendios se termina apagando. Como decía el refrán, no hay mal que cien añor dure ni cuerpo que lo resista. Y si eso pasa con el mal, seguramente pase lo mismo con el bien, si no se cuida. Sin las cosas pequeñas, las grandes se terminan viniendo abajo. A veces hace más daño un gota a gota durante meses, años, que un grifo abierto durante una hora.

Con las personas que tenemos a nuestro alrededor pasa lo mismo. Hace tiempo varias personas pusieron su confianza en mi, y me hablaron de sus cosas. Con ellos aprendí a escuchar, me enseñaron mucho mas que yo a ellos. Me eligieron como su madrina de confirmación. Y lo reconozco, llevo una temporada que no les cuido demasiado. Desde que me casé mi vida ha cambiado tanto que he podido descuidar esas obligaciones libremente elegidas. Me gustaría tener tiempo para dedicarles; pero ahora no puedo más que escribir y esperar que alguna de las palabras que les mando por mail o por este blog les ayude. Pienso en tantos amigos que se alejaron y en los que, estos dias de baja solitaria, me trae a la mente. Son las vueltas de la vida, el paso de etapas que hace que se pasen hojas demasiado rápido. Ya no soy la que fui, y algunas de esas amistades siguen pensando en la que fui y no en la que soy.

A veces pasa, dejas de ver a una persona y mantienes el contacto por teléfono o por mail. Un buen dia, descubres que ya no hay contacto y que si te llama, no tienes muy claro de qué hablar, porque sois dos desconocidos. Es la amistad, esa faceta del amor, que es eterna mientras dura, mientras se cuida. Piensas en que te has equivocado, coges el teléfono para llamar. Pero, no marcas porque no sabes qué decir. Sí, quedaron muchas cosas por decir; pero el tiempo pasó y ahora quedaría ridículo. Sigues adelante, pensando que el pasado pasó y que el presente tiene muchas posibilidades, muchos proyectos y personas fantásticas. Ya no puedes pensar lo que pensabas con 20 años, y encuentras la mejor de las excusas: la otra persona tampoco te llama. Si no se preocupa por tí ¿por qué lo voy a hacer yo?. Piensas que en cuanto vuelvas a la rutina laboral, te olvidarás de todo eso.

Ayer también recibí un sms de la Misión Joven que se está montando en Madrid. En mi pasado hay mucha parroquia, mucha Iglesia. Ahora, esa faceta se reduce al pasado. Me casé, cambié de diócesis, encontré trabajo, ahora voy a ser madre. Mi lugar está lejos. Ya no es mi sitio. Estuvo bien en su momento; pero no ahora. Es una experiencia que recomiendo y que dejo para aquellos que tengan edad. Me gustó que se acordaran de mi móvil, aunque no me siento llamada a ello.

En general el amor, las cosas buenas de la vida, son eternas mientras se cuidan, se les da libertad y hay respeto por medio. No vale la pena pensar en las oportunidades perdidas, cuando hay tantas cosas tan buenas alrededor. Si tienes oportunidad de ver a personas que ya no están en tu vida o que dejaron de tener un papel relevante, no lo dudes, agradécelo, el haberlos tenido y sé fiel a su recuerdo, a todas las cosas buenas que vieron en ti. Es la mejor opción que puedes tomar, no intentes volver al pasado, sino que aprende en el presente.