Sobre el aborto y la dignidad de la mujer

Ayer vivimos uno de esos momentos que quedarán marcados en nuestra memoria. La nueva ley del aborto pasó la primera prueba en el congreso. Y varias personas se felicitaron. No sé por qué. Ayer el Congreso hizo algo más que aprobar la ley del aborto. Anuló la constitución española. ¿Exagerada? Bueno, anular la patria potestad y la responsabilidad de los padres en lo que se refiere a la educación de los hijos, que si no me equivoco está recogida en la constitución, y por eso creo que es anular la constitución. Si al gobierno no le importa usar a su antojo nuestra carta magna, ¿qué se puede esperar de esta sociedad? Una niña de 16 años puede abortar sin hablar con sus padres. ¿A quién llamarán los médicos si hay problemas en esa intervención? ¿A la ministra? Por no hablar de que se usa el aborto como un método anticonceptivo, como si fuera la píldora o un condón. Algo que puede borrar el error de una noche de fiesta, o un calentón en un servicio o entre dos coches. O algo peor. Porque con esta ley, más que dar dignidad, en cierta forma, se demuestra lo sencillo que es abortar y algún loco puede pasar una línea hacia otros delitos.

¿El aborto da dignidad a la mujer? ¿De verdad alguien se cree eso de «nosotras parimos, nosotras decidimos»? En el momento en que hay concepción, ya hay dos vidas, dos cuerpos, dos personas… estar embarazada no es estar enferma. Y quien lo ha estado, lo sabe. Esta ley cambia la concepción para tener acceso al aborto. Aborto de un feto de hasta 16 semanas. Aborto de una vida humana porque eso es lo que es, una vida humana, indefensa. Y deja secuelas en la vida de la mujer. Secuelas físicas y psíquicas de las que no se hablan; pero que están ahí y que siempre estarán ahí. No, el aborto no es la solución. Y que nadie diga que es aprobada una ley para que ninguna mujer vaya a la cárcel porque creo que no hay ninguna mujer en la cárcel por ello. Nos venden la ley como una manera de dar dignidad, de liberación de la mujer… y es todo lo contrario, nos la quita y nos esclaviza. Y lo hace un gobierno que anula la objeción de conciencia de los médicos y que pretende inculcar sus valores a un pueblo que ha demostrado que no está de acuerdo con ellos. No sólo los votantes del partido de la oposición, sino que muchos de los votantes del PSOE no están de acuerdo con esta ley que ni era necesaria ni debería aprobarse. ¿El Gobierno no tiene nada más interesante que hacer? ¿Creen desde el Ministerio de Igualdad que esta ley fomenta la igualdad? ¿De verdad piensan lo que están haciendo? ¿De verdad son conscientes de lo que están aprobando? ¿Se dan cuenta de los cientos de miles de inocentes que no verán la luz por su nueva ley? ¿Es motivo de felicitación la muerte? Si de verdad les interesa la dignidad de la mujer podían hacer muchas otras cosas: ver la conciliación entre la vida familiar y la laboral, mirar los salarios de las mujeres, ayudas a la maternidad y a la paternidad… Hay tantas cosas buenas por hacer, que elegir lo malo por ser lo más sencillo no es dar más dignidad.