Hemos vuelto de nuestro periplo por Galicia. Han sido unas vacaciones muy interesantes, divertidas y de muchas historias que iré poco a poco contando. Nos alojamos en el Molino Catasol, en Melide. Al principio notamos mucho la humedad de Galicia; pero se pasó rápido. El tiempo ha sido estupendo. No sé cómo lo hacíamos que cuando caían gotas estábamos siempre en el coche. Hemos estado en Santiago, Noia, Finisterre, Coruña, Silleda… un sueño de viaje. Hacía que no estaba por allí desde el 2000 y quería que Dani conociera el mar en una playa especial. Se dió su primer bañito de pies en Riazor, cerca del estadio del Depor. Han sido días de desconexión: sin ordenador, sin televisión, sin cobertura de móvil. Un absoluto descanso y un disfrute para el paladar que comenzamos en el Palacio de Canedo donde el pequeño de la casa decidió que el potito se lo comiera su padre, que él prefería el lacón. En Melide degustamos el estupendo pulpo de la pulpería Ezequiel (no hay que perdérsela) con un poquito de vino. En Noia nos tomamos una mariscada donde las cigalas se las comió el peque, dejándonos a nosotros sólo su buena pinta. Vamos que nos hemos ido dando un pequeño homenaje. ¿Si no nos cuidamos nosotros quién va a hacerlo? Y para cumplir la tradición de este trío, hemos visto varios monasterios (Sobrado de los Monjes, Carboeiro, Samos), iglesias (Catedral de Santiago, Iglesia de San Francisco), Santuario (San Andrés de Teixidó). Nos hemos dejado mucho por ver. Es la excusa perfecta para volver (si es que la necesitamos claro).
Repito: Nunca dejes de soñar porque los sueños se cumplen
¿A qué viene el título? Pues viene a que para mi ha sido un sueño hecho realidad. Poder disfrutar de Galicia los tres, el primer bañito de Dani, poder ver de nuevo la «alfombra» de helechos, el olor de los eucaliptos. Ir por donde hace años fui caminando con otras gentes, en otro momento, cuando mi vida empezaba a montarse. Y ahora volver con mis «hombrecitos». Han sido muchos los recuerdos que se han agolpado en la mente, en los lugares que hemos ido recorriendo. Y muchos planes de futuro, pues sé que dentro de unos años haremos el camino, algo que será tremendamente especial. Los sueños se van cumpliendo si no perdemos la esperanza y nos ponemos a trabajar en ellos. Lo importante no es el tiempo, sino conseguirlos. Se van consiguiendo, aunque cuesten, aunque no se vean al principio. Es como los pasos del peregrino. Si no caminas, no llegas a tu meta. Y sí, se puede ir en coche; pero no es lo mismo.
Por hoy es lo que puedo escribir, porque tengo mucha faena, como pudo comprobar Oli en Santiago, Dani requiere mucha atención y ahora debo dejar el teclado para recorrer una vez más la casa con él.
