Martes, 23 de julio de 2024. Esta semana se han cumplido 13 años desde que abrí esta bitácora, este blog. Han cambiado muchas cosas desde entonces, desde el diseño a la temática predominante. Hay muchos momentos felices y otros de gran aprendizaje. Los motivos por los que lo abrí perduran en esencia aunque han evolucionado hasta encontrar mi propia voz, mi propio estilo.
Los objetivos están más allá de los miedos
A veces pienso que somos un poco masocas. Me explico. Nos ponemos un objetivo vital que nos entusiasma y nos da un miedo atroz al mismo tiempo. ¿Un ejemplo? Queremos viajar pero nos da miedo salir de nuestra mal llamada zona de confort. Concreto un poco más. Hace tiempo, yo quería agradecer a una persona todo lo que me había aportado con sus libros, con sus talleres y con sus palabras. Y tuve la oportunidad de hacerlo en un evento. ¿Os imagináis que ocurrió? ¡Correcto! No me atreví. En mi cabeza empezaron esos pensamientos recurrentes de: ¿Qué va a pensar? ¿Qué va a decir? y mi mente comenzó a imaginar los peores escenarios posibles. No sé si os ha pasado, pero no hay nada peor que la sensación de haber perdido una oportunidad, ya que los pensamientos que vienen después son una mezcla de juicio, culpa y arrepentimiento. Porque, además, si hay algo que he aprendido en esos cursos es a romper las cadenas que me bloquean con lo que los pensamientos de estar fracasando, defraudando, eran muy fuertes. PERO, y este pero es importante, en la vida hay muchas segundas oportunidades. Aprendí que hay diferentes fases en mi proceso y era posible que no fuera mi momento. Quería hacerle un regalo pero no fui capaz de hacerlo en persona. Así que se lo dí a través de otra persona. ¿Qué ocurrió? Que en la siguiente oportunidad en que nos vimos, sí que pude acercarme y estuvimos hablando un rato. No pasó nada de lo que mi mente se había imaginado.
Las críticas siempre vienen de los que están detrás.
Cuando nos atrevemos a exponernos a algo nuevo, a mostrarnos en una reunión o en las redes sociales, cuando compartimos nuestro trabajo, nuestra experiencia, muchas veces nos vamos a encontrar a gente que nos apoya y a gente que nos quiere hundir, que nos odia y que vuelca lo que lleva dentro (para mal) en nosotros. ¿Cómo reaccionar? Bueno, depende de la autoestima de cada uno y de lo convencido que estés de lo que expresas. Vuelvo a explicarme. Si tú crees que lo que haces es bueno y te apasiona y te «quema» por dentro, sigue y que te importen tres pimientos lo que digan los demás. Sean quienes sean. Aunque alguno lo haga con la mejor de las intenciones. Son sus límites, no los tuyos. Si quieres publicar un libro, o cualquier meta que te propongas, y hay gente que te desanima o te intenta detener, escúchales… pero decide tú. Porque donde quieres llegar, solo te llevarán tus pies, tu movimiento. Y los que critican son los que no lo intentaron, los que buscaron un acomodo mejor. Es su historia, que no bloqueen la tuya. Los que lograron conseguirlo saben lo que cuesta andar ese camino y en la mayoría de los casos no te desanimarán. Te dirán lo que puedes mejorar o cómo lo hicieron ellos, pero no te hundirán en la miseria.
¿Qué hacemos con los haters?
Cuando empecé con este blog, era muy habitual tener en una de las columnas una imagen de un bicho y una frase: Don’t feed the troll (no alimentes al troll). La mayoría de los blogs la teníamos y era una forma de decir que no se permitían los comentarios negativos. Se borraban y era muy posible que se bloqueara a quien los hacía. ¿Por qué? Porque no lleva a ninguna parte discutir con un troll. En muchos casos son personas que necesitan vomitar todo el veneno que llevan dentro y que lo hacen con burlas, desprecios, o insultos. Es fácil hacerlo desde el anonimato. Hay muchos que van a los partidos de futbol a desahogarse con un jugador o con un árbitro por lo mismo. Y las redes sociales es un caldo de cultivo para ello. Lo mejor es seguir a lo tuyo, no alimentar al troll. Tus redes sociales, tus perfiles, son tu casa, tú decides a quién dejas entrar y con quién quieres hablar. Porque si no te aporta, te aparta, como me lo han dicho varias personas no pondré nombre de autor. Aunque agradezco su enseñanza, igual. No te tomes nada como personal, porque sus comentarios hablan de ellos, no de tí. Si les dedicas tiempo, pueden desviar tu atención de tu objetivo, de hacia dónde quieres dirigirte. Si te apetece, contéstales lo que no se esperan, utiliza su fuerza a tu favor. Pero no pongas en ellos tu energía, 0 calorías. No merece el esfuerzo y puede que te generen muchas penas. Es un bucle del que no vas a sacar nada. Tú les aguantas 5 minutos, ellos tienen que aguantarse toda su vida. Sé que es fácil decirlo, duele más cuando te estás construyendo como persona y te sientes frágil. Sin embargo, son dos caras de una moneda, si hay gente que te odia, hay gente que te ama. Tú decides a quién les dedicas tu tiempo.
Sigue, no te rindas
Si lo que quieres conseguir es tu gasolina para levantarte cada manaña, no te detengas. El único modo de escalar una montaña es empezar a hacerlo. Parece obvio, aunque no siempre actuamos así. Si tienes un sueño, pon los medios que tienes a tu alcance para conseguirlo. No digo que puedas conseguirlo, sino que vayas a por él. Cada paso, cada etapa, te enseñará mucho de ti. Hay algunos que se desinflan como un globo y eso te muestra que no eran tan soñados como pensabas. Los escritores a menudo tenemos una idea que nos parece muy potente y al desarrollarla nos damos cuenta que no vale ni para un capítulo. ¿Qué hacemos? Buscar otra, que se pueda enlazar o convertirla en un relato corto en vez de en una novela. Las estructuras narrativas nos permiten hacerlo. No es fracaso, sino un gran aprendizaje. Un reflejo concreto de lo que puede ser una vida. Si quieres ir a Barcelona desde Madrid en coche, y la A2 está cortada, buscas otro camino. Lo importante es tener muy claro de dónde partes y hacia dónde te diriges. Lo que pasa en el medio no lo controlas por completo. ¿Qué es más importante, ir rápido o que llegues? Si quieres rapidez, lo mismo te saltas etapas y si al primer contratiempo, te rindes y abandonas, no sabrás lo cerca que estabas de conseguir lo que te proponías. Claro que hay un momento en que no merece el esfuerzo de seguir. Pero solo lo descubres, si estás dispuesto a caerte un par de veces. En otras culturas, creo que ya lo he dicho en otro artículo, en los Curriculum Vitae, la gente escribe sus éxitos y sus fracasos. Puedes haber quebrado dos empresas, y seguir intentando que el próximo proyecto triunfe. Muestra perseverancia, pasión y aprendizaje. Si algo sale mal, ya sabes que por ahí no es. Si algo te sale a la primera, ¿puedes replicarlo? Si te sale mal, modificas y pruebas. El método científico llevado a lo cotidiano.
Si te resuena y te atreves, te leo. ¡Que pases una fantástica semana!
