El post 10.000: Wabi Sabi

Martes 27, día mundial de las ONG, del Oso Polar y de los pokemon, al menos es lo que he leído. Lo de los días mundiales debe ser algo así como cuando tienes una familia numerosa, cada día alguien celebra algo. Seguro que más de uno diría que mejor es celebrar que enterrar. No diré lo contrario, aunque estoy de acuerdo en que la vida es cíclica y viene bien tanto la risa como el llanto. Las emociones, no me cansaré de repetirlo, no son buenas ni malas. Lo duro es bloquearlas, ahí es de donde surgen los conflictos.

La maestría de las 10.000

Soy mala para los nombres y para ciertas fechas. Mi memoria retiene muchos datos y selecciona por si misma lo que retiene y lo que deja ir. Lo digo porque, a la hora de citar, si me acuerdo del título del libro, no suelo recordar el nombre del autor, y al revés. Con las películas por ejemplo es rara la que recuerdo el nombre del director, supongo porque en la mayoría de los casos hago caso omiso a los créditos. Me dijeron en un curso que 10.000 horas de práctica dan lugar a la maestría. ¿Verdad o falacia? Si eso se aplica a los blogs, hoy cumplo los 10.000 post. Ya son unos cuantos. Y faltan los que he hecho en otros antes de alojar mi «rinconcito» en wordpress. ¿He conseguido la maestría? Llevo muchas palabras escritas en mi vida, en artículos, en relatos más o menos largos, borradores… y no tengo claro si la maestría se consigue. ¿Cuántas horas he pasado delante de un folio en blanco, digital o en papel? No podría decirlo con certeza. Por eso me quedo más con el concepto de Wabi Sabi, la belleza de la imperfección. En este caso lo aplico a mi vida, no tanto a la decoración. Escribir cada día es un reto, haber hecho una gran novela o un gran post no significa que en la siguiente lo consigas. Una vez más, la vida es cíclica y en este caso la repetición no lleva aparejada la perfección. ¿Cómo podría ser lo contrario si somos seres en constante aprendizaje, en constante evolución?

Seguir adelante y saber parar

Si pienso en el recorrido de este blog, he tenido altibajos. Temporadas en las que he creado mucho contenido y temporadas en las que no lo he actualizado. Creo que en este momento tengo el equilibrio perfecto. Actualizo una vez en semana, lo que hace que coja cierto hábito y al tiempo sirve como una apertura de ventanas. Cuando estoy enfrascada en un relato, a veces puedo perder de vista la realidad. Es normal, creo un mundo con palabras y no siempre concuerda con lo que me rodea. De ahí que escribir sea una de esas actividad que impulsa y da miedo al mismo tiempo. Los post son más breves, como gotas semanales, como anclajes a tierra, mirar desde mi ventana lo que me rodea. Es un equilibrio entre la acción y el descanso. La importancia de los espacios en blanco, algo de lo que hablé ya en enero del 2020. ¿Es raro citarse a una misma? No niego que me chirría un poco hacerlo.

Miedo y valentía. La comparación absurda.

Vivimos inmersos en la dualidad, es lo que tiene el cambio constante. Para cada «sí», existe un «no». No hay una emoción que no tenga su contraria. Y lo curioso es que esa dualidad puede ser real tanto en positivo como en negativo. Hace poco escuché decir que si consideras valiente a una persona, quizá es porque sus miedos son diferentes a los tuyos. Vivimos en una comparación constante y absurda. Constante porque todos los días nos comparamos o nos comparan con los demás. Cada uno creemos de verdad que nuestra opción es la mejor, haya o no estadísticas para demostrarlo. Y por eso mismo, es una rutina comparativa absurda. ¿Puedo compararme con otros escritores? Sí, muchos son los que venden más que yo. Pero también son muchos los que ni se atrevieron a mostrar su escritura. ¿Quién marca las etapas vitales? ¿Es un fracaso licenciarse en una carrera universitaria con 40 años? ¿Es un fracaso conseguir un sueño al séptimo intento? Conozco personas que se sacaron el carnet de conducir a la primera y que sin embargo son un peligro en carretera. Conseguir algo pronto o al tiempo establecido no significa que sea lo mejor. ¿Cuántos músicos consiguieron un gran éxito en su primera canción y después nunca más se supo de ellos? ¿Qué nos lleva a ese tipo de juicios en las decisiones de los demás? ¿Acaso está asegurado el éxito? Hace años se decía que para realizarte en la vida tenías que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Y después de eso ¿qué? ¿Mi vida ya estaba realizada con 30 años? ¿Todo el tiempo vital después de eso es una espera, un discurrir hacia la muerte? O en lo que nos ocupa… ¿Qué pasa con el post 10.001?

La vida por capítulos

Cada uno decide las metáforas que le acompañan en la vida. No es lo mismo pensar que la vida es como una losa, a que es una novela, o un reto. ¿Cuál es tu metáfora vital? Párate si quieres y termina esta frase «Para mí, la vida es…» Sea la respuesta que sea, está bien. Y si no te gusta, puedes cambiarla y también estará bien. Sí, ya sé que todos llevamos la mochila repleta hasta los topes de cosas, frases, creencias, que otros pusieron en nosotros con la educación o con los modelos sociales ideados para encajar. Nuestras victorias se asientan en las batallas ganadas de otros. Si yo tuviera que crear las matemáticas desde cero, es muy probable que no llegara ni a la raíz cuadrada. El avance científico se produce cuando vas más allá del trabajo de otros. Y otros harán lo mismo con el tuyo. Por eso es tan importante en las teorías que los experimentos se puedan replicar más allá de tu mesa de trabajo. Ocurre algo parecido con las historias. De hecho hay foros en los que los escritores continúan las historias que más les han impactado y llegan a lugares completamente insospechados para el primer narrador. De ahí que el post 9.999 sea igual de importante que el 10.000 y que el 10.001. Ocurre lo mismo al cumplir años. Todos son importantes, todos nos aportan algo, todos nos acercan un poco más al objetivo personal que nos hemos marcado. Aprendes ya sea el camino que te acerca, como el camino que te aleja. No hay pérdida. Todo es una oportunidad.

¿Te resuena? Si te atreves, te leo.