Martes 26 de marzo de 2024. Martes Santo. Hoy el texto es breve, porque un virus, no tengo claro si gripe o catarro, está en guerra con mi cuerpo. Y ante esta situación puedo enfrentarme con él, ya os digo que va ganando por goleada, o bien aceptarlo, coger un buen libro y dejar que pase.
Todo lo que nos ocurre forma parte de nuestro aprendizaje, es una oportunidad de crecimiento. ¿Qué es lo que me dice esta situación? Puede ser defensas bajas, con lo que aumento la ingesta de Vitamina C, puede ser un ritmo estresante de trabajo y actividad, o paro o el cuerpo me parará, demasiados nervios y preocupaciones, tomarme las cosas con más calma.
Aunque tengo la cabeza embotada y la nariz como si fuera un surtidor de fluídos, puedo observar la situación, revisar las causas más allá de los síntomas. No significa que no vuelva a enfermar, sino que lo que cambia es la actitud con la que afronto el momento. Digamos que hasta me doy permiso para estar débil, escribir un rato desde la cama y dejarme cuidar por los que me rodean. Eso nos suele costar a las mujeres, todo sea dicho.
¿Podría no publicar hoy? Podría y no pasaría nada. Hace tiempo que la voz interna es más consejera que inquisidora. Es un trabajo diario con lo que se llama “mi sombra” hasta convertirla en maestra, me enseña a aprender porque está siempre atenta, no falla, más que intentar aniquilar esa parte, que ya digo que no es posible hacerlo mientras tenga un cuerpo físico y viva en la dualidad. Sin embargo, me propuse publicar y puedo hacerlo también, como recordatorio de una decisión, de mantener mi palabra y mi actitud. La novela tendrá que esperar hasta que la cabeza carbure para volver a ese multiverso.
¿Te resuena? Si te atreves, te leo. Pasa una gran semana.
