Otra vez la página en blanco. El año comienza en lunes, todo por descubrir, todo por vivir. Este año no he hecho rituales especiales para dejar atrás lo malo y atraer lo bueno. Sobre todo porque he estado pendiente de otras cosas. No, no sé cuántos libros he leído, aunque podría hablar horas y horas de lo que me ha emocionado. Atrás han quedado personas que me aportaron en un momento de mi vida. A otras ya les he marcado el camino de mi puerta. No es por nada, no hay enfados, como mucho decepciones. Lo que está claro es que no quiero en mi vida a quien me ha demostrado que solo se acuerda de mi cuando me necesita. Ocupo mi propio espacio más allá de grupos, tribus y comunidades peculiares. Quizá esté en modo solitario. Quizá es que me he vuelto más selectiva y no requiero de presencias que no me aportan más que mi propia soledad. Ya no me comparo, no dependo de lo de fuera para ser quien soy. No tiene por qué gustarme lo de antes.
¿Metas para 2024? Una mezcla de equilibrio entre desafíos en abundancia y la apertura del descubrimiento de nuevas experiencias. Sí, este año publicaré nuevo libro, sin prisa pero sin pausa, paso a paso. Porque cada uno tiene sus propósitos más allá de los básicos. Quiero desprenderme de las viejas creencias limitantes que me quedan, abrir horizontes a unas nuevas y aprovechar el año chino del dragón para fortalecer un poco más mis alas. A partir de ahí, objetivos semanales, sin llenar la agenda porque sí. Y sobre todo, respeto hacia mí, hacia lo que me hace crecer, lo que me llena, lo que me apasiona. No voy a hacer tantas concesiones, ni a beber chupitos de cianuro porque a otros les parezca bien.
Nunc coepi. O lo que es lo mismo, ahora empiezo. En enero siempre aparece esa frase en mi mente. Quizá por contemplar el nuevo calendario, la agenda del mes con tantas páginas en blanco y en vez del bloqueo ante la incertidumbre, las ideas empiezan a saltar, los dedos a correr por el teclado más rápido que las copas en nochevieja y la tormenta mental estalla en mil pedazos. Al tiempo que hay equilibrio entre el frenesí y el silencio. Los famosos espacios en blanco de los escritores que son donde nos nutrimos para nuevas ideas, donde retomamos aire, observamos desde la distancia y contemplamos el amanecer de nuevas historias.
Respira profundamente, adecúa tus pisadas a tu propio ritmo y disfruta del viaje que el 2024 te brinda. Mímate. No esperes que nadie lo haga por tí. Si tú no lo haces ¿por qué lo van a hacer los demás? No importa si lo inicias el 01/01/2024, lo iniciaste el 27/12/2023 o el 04/01/2024. El tiempo es relativo hasta en las fechas. Sigue tu propio ritmo, en el que puedes crecer y expresarte. ¿Encontraste tu propósito vital? Si no tienes ninguno, buscarlo puede ser un buen propósito. Si lo tienes, sigue a por ello porque lo que realmente te va a llenar no es tanto conseguirlo sino el aprendizaje del camino. ¡Ah! ¿Sabes cuáles son tus metáforas de vida? ¿Qué es la vida para tí? ¿Una sucesión de compromisos, una lucha constante, un camino? Parece algo superficial pero recuerda, lo que crees es lo que creas, si crees que la vida es sufrimiento, todo tu foco estará en el sufrimiento. Si crees que es dolor, eso es lo que te llegará. ¿Te suena muy new age, muy hierbas? Es normal, pero date cuenta del patrón que repites en tu día a día. Y repito, lo que crees es lo que creas. El 2024 será el año que tú quieras que sea. Tendrá cosas buenas y cosas para aprender, para que aceptes y para que superes. Todo es un aprendizaje y recuerda, nada ni nadie te asegura que llegue el «luego». Si quieres hacer algo, no esperes a luego porque quizá no llegue.
