Filosofía Futboling

¿Conoces futboling? Suena raro. Reconozco que cuando un amigo mío me mandó el enlace me sorprendió. Es el típico amigo que conoces de Facebook que anima, que da buenas ideas con temas tecnológicos y de la vida. Así que cuando me mandó el enlace, en confianza, hice click. Y el concepto es sorprendente. En la fanpage no se dice lo que es futboling. Se entiende que es algo de un futbolín, quizá con un diseño más o menos original. Pero poco más. Hay fotos de diferentes futbolines, noticias relacionadas con fútbol. Pero… ¿Fun for a better world? Pica la curiosidad por lo menos. Y ver, que a día de hoy, hay 2.108 seguidores de una página, de un proyecto del que no se conoce casi nada, es sorprendente. Vayamos por partes, que las buenas historias merecen ser contadas paso a paso.

¿Qué es Futboling? Para conocer todos los detalles habrá que esperar a la Keynote que se celebrará el 02/06/2012 en el Hub Madrid. Quedan 103 días. Mientras tanto puedo decir que Futboling es un sueño. El sueño de un emprendedor que cree verdaderamente en que otro tipo de empresa es posible. A veces vemos las empresas como máquinas de hacer dinero, formas de conseguir vivir muy bien sin importar si para ello hay que pisar a muchos o a pocos. Algunos dirán que es un concepto capitalista. Que nadie se engañe, de la idea marxista se concluye que en realidad la finalidad es vivir bien, sin importar el precio. Como el sujeto A vive mejor que yo, lo que quiero es quitarle a él y ponerme yo en su lugar. Lo puedo disfrazar de justicia, de igualdad o de lo que se quiera, lo puedo llamar comunismo, socialismo, justicia social… da igual… en el fondo lo que quiero es vivir bien, tener la capacidad de disfrutar del lujo, ya sea un reloj, un crucero o lo que hagan los ricos. Bien, que nadie busque esta idea “cafre” en futboling. Por supuesto que es una entidad con ánimo de lucro; pero no a cualquier precio. Otra empresa es posible. Ya hablaba de ello en el post de la empresa gamberra. Y estoy convencida de ello, de que existe, y si no existen hay que inventarlas. ¿Por qué? Porque el ser humano está hecho para algo más que consumir, consumir, consumir. Para algo más que competir y pisar al otro. No somos objetos inanimados que usar al antojo, somos personas de carne y hueso, con vivencias, con sueños, con ideas y sentimientos. Con nuestros días buenos y nuestros días malos. Porque tenemos derecho a fracasar, no sólo a triunfar. A veces se nos olvida. Y sin embargo se aprende más de los fracasos que de los éxitos. Se valoran más lo sueños.

Futboling es un sueño. El sueño de una persona que creyó que se podía vivir mejor, mirando a las personas a los ojos, sin ver para lo que te pueden servir, sino ver lo que son. Es una locura que como una enfermedad se propaga. Por ese soñador, ese loco, no pensó en las consecuencias de su sueño, sino que decidió intentar llevarlo a cabo y se lo contó a otras personas, que creyeron en esa locura. Algunos dejaron otras actividades, otras ideas y dieron su tiempo, su esfuerzo en la consecución de esa idea que, daba felicidad. Una persona convencida por una idea, sea grande o pequeña, es más poderosa que un mercenario. Sí, ese grupito de personas, de locos, se encontraron con los dos grupos que siempre podemos observar en toda actividad: el inquisidor y el animador. El inquisidor es el típico que ve todo con dobleces. Que le presentas una idea y empieza a mostrarte los extraños recovecos de la misma: cómo se hace algo para deducir impuestos, cómo llenarse más los bolsillos aparentando lo que no se es, o que te quita las ganas diciendo que no vas a poder, que eres pequeño, insignificante y que no puedes sublevarte, cambiar el mundo. Si fracasas, el inquisidor pronunciará la sentencia de “te lo dije”. El animador, por contra, es el típico que te da palabras de aliento desde su sitio, sin mojarse, sin bajar a la arena. ¿A quién hacer caso? Si me aceptas el consejo, a ninguno de los dos. Porque ni todo es tan malo, ni todo es tan bueno. No basta con tener buenas ideas, hay que llevarlas a la práctica y ser muy realistas en el entusiasmo y muy entusiastas en la realidad. Escúchales a los dos; pero luego decide por tí mismo.

Futboling reúne a un grupo de locos que sin saber nada del proyecto, se embarcan en la aventura, conscientes de que de ahí puede salir algo grande y quieren estar en primera fila. Y lo que era un sueño, va cogiendo forma. Se retoma algo que parece olvidado, en desuso, como un futbolín y se le hace vehículo de conexión de personas. ¿Quién no ha jugado al futbolín alguna vez? Por pasar el rato, por competición entre amigos. Algunos, aún sabiendo que si perdían les tocaría pasar por debajo. ¿Y quién no lo ha movido a lo bestia porque la bolita se ha parado? O te ponías a hacer que los muñequitos giraran todo el rato para evitar que te metieran un gol, y terminabas metiendo la bola en tu portería. El futbolín es algo sencillo, divertido, ruidoso, diría que algo muy mediterráneo. Evoca imágenes divertidas, risas, buenos momentos. A todos nos gusta jugar. Desde pequeños, nuestro aprendizaje se hace a través de juegos. Somos homo ludens. Nos comunicamos y avanzamos a través de los juegos. De hecho, diría que lo único que diferencia a un niño de un adulto es el precio de sus juguetes. Nada más. Y así, al futbolín se le añade la G. G de ganas, G de girar, hasta si se quiere G de grupo humano. Nace una empresa gamberra (con G), de sueños e ilusiones, de oportunidades en medio de la crisis, de altas miras aunque de presupuesto bajo. Genial (con G) el que los sueños no dependan del dinero y sí de las ganas de los soñadores. Se van embarcando personas, se van dando pinceladas, se van haciendo más grandes (con G) los sueños. Un paso, otro paso, otro paso… como en la escena de Forrest Gump (también con G) en que empieza a correr y se van uniendo personas que van aprovechando ideas para cambiar, con uno sólo que se mueva, la cadena humana se mueve y se vuelve más humana, más personal. Y todo comienza con un juego.

Futboling es una filosofía que pica la curiosidad, que es de gente (otra vez la G). Gente normal y al mismo tiempo extraordinaria. De gente para gente. Por eso llama la atención, por eso conecta, por eso ilusiona. Se puede tocar, se puede ver, se puede intuir. Otra empresa es posible, otro mundo es posible. Sí, la idea en el origen es buena; pero puede corromperse. Por eso es tan importante que haya un grupo detrás. Porque entre todos, se puede ver mejor si el barco se desvía de su rumbo, aunque sea el capitán quien coja el timón.

Merece la pena dar a “me gusta”. Lo hacemos a diario en páginas que, quizá no nos aportan nada. ¿Por qué no hacerlo en este proyecto, aunque no sepamos todos sus entresijos? No perdemos nada y podemos ganar mucho. Desde los recuerdos que pueden hacerse presentes en nuestra memoria, a conocer gente diferente que de otro modo quizá nunca conoceríamos.

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