Masocas por tradición

IMG_0997Ya sé que el título se las trae y sin embargo empiezo a pensar que somos masocas, que nos gusta sufrir y complicarnos. ¿Por qué? No lo sé. Puede que estemos programados desde que nacemos para el sufrimiento. Nos pasamos la vida pagando una factura que ya está pagada. Llevamos tan dentro lo de que para estar bella hay que sufrir, lo de que la fama se paga con sudor, que cuando las cosas nos van bien, pensamos que nos nos lo merecemos. Manejamos un autoengaño constante. Nos rodea el sufrimiento. Nos mola compadecernos de los demás hasta sentir lástima. Y si lo hacemos fuera, también lo hacemos dentro. Nos montamos cada película que ni el mejor guionista de Hollywood. Adelantamos sufrimientos, cuestionándonos si tanta felicidad no implicará una caída mayor, sintiendo miedo, como si tuviéramos que pedir permiso para ser nosotros mismos. Queremos sonreír pero preferimos el llanto. El arte nos lo muestra a cada instante. Pon la radio, en serio, hazlo. De cada 10 canciones, mínimo 7 son de desamor. ¿El cine? Dramas y más dramas. ¿Literatura? ¿Conoces alguna gran obra maestra que no sea un drama? Sin embargo es más fácil hacer llorar que hacer reír, cuando es lo que más añoramos en el día a día. Es como si ser feliz fuera inalcanzable, o un insulto para los que no lo son. Es como si tuviéramos que pedir permiso a quién sé yo para ser felices.

Somos vida… es algo más que estamos vivos

¿Es un galimatías? Puede ser. Piénsalo. Somos vivos. Somos vida. No es algo de fuera. Es lo que somos. Si estás leyendo esto es porque vives, respiras y sabes leer. Esa es la factura que ya está pagada. Venimos a la vida y vivimos desde el minuto uno. No tenemos que hacer nada para vivir. Somos vida. No es lo mismo ser que estar. Podemos estar malos sin ser malos. Somos vida. Somos nuestra vida, lo primero. No estamos embutidos en una especie de disfraz, con esa dualidad entre cuerpo y alma. No. Somos ambas cosas. Somos nuestras decisiones. Somos. Otra cosa es como decidimos ser. Porque en la mayoría de las ocasiones no vivimos desde nosotros. Nos pasamos la vida intentando agradar a los demás. ¿Nos agradamos primero a nosotros? ¡Uf! Cuesta ¿verdad? Nos hemos creído el discurso de la sociedad donde nos inculcan que tenemos que compartir, mirar a los demás. Está bien amar al prójimo, no hacerle mil tropelías. PERO, amar al prójimo no significa que lo ames en vez de a tí mismo. No tienes que elegir. No eres egoísta por tener tu propio criterio… aunque nos eduquen en esa falsa creencia de tener que complacer a los demás, de pensar lo mismo. Cuidado que de tanto mirar fuera, nos perdemos por dentro. ¿Por qué somos así? Nos pasamos la vida insatisfechos, con la mala costumbre de mirar más lo que nos falta que lo que tenemos o lo que somos. Es más que lo puramente consumista. Porque tratamos de llenar un vacío con cosas materiales o experiencias. No nos damos cuenta de que somos afortunados por ser y eso nos viene dado, hasta que perdemos lo que queremos o nos miramos en soledad, tan huecos, tan oscuros. Perseguimos sueños, cuando ya están cumplidos en su mejor versión y vivimos a la defensiva, preparados para unos golpes que puede que no lleguen nunca. En la mayoría de los casos, no llegan. Pero, da igual, nosotros nos preparamos, nos ponemos mochilas cada vez más pesadas y nos quejamos de que nos cuesta respirar, no podemos caminar bajo esa losa. Normal. Creemos ver humo, corremos por el fuego y en realidad es bruma o un mero espejismo. Es como si nos pasáramos la vida preparándonos para nadar en mar abierto y sin embargo nunca pasamos de la orilla. ¿No sería más normal dejarse balancear por las corrientes, disfrutar de ese momento sin presionarnos tanto?

Disfruta de la vida que eres

Es hora de dejar de ser masocas por tradición y disfrutar de verdad de nuestra vida. Ya basta de canciones tristes, arrastradas. Ya basta de historias dramáticas. Si se trata de vivir en una novela, prefiero una divertida a pasarme la vida sufriendo. El periplo heroico está muy bien cuando sabes para qué lo recorres. A veces se nos olvida. ¿Y si conseguir lo que queremos no significara escalar el Everest? ¿Lo tuviéramos tan al alcance de la mano que con relajarnos y mirar de verdad lo pudiéramos hacer? ¿Qué es lo que quieres de verdad? ¡Ojo! Es una petición, pero no al genio de la lámpara mágica. Si todo en esta vida es una conquista, una pelea, una dialéctica en la dualidad, es lógico que haya vencedores y vencidos. Pero, todos los que respiramos somos vencedores. ¡Ostras! ¡Eso cambia el panorama! No digo que no haya que esforzarse. Para hacer un tiro perfecto, muchas veces hay que practicar, practicar y practicar. A escribir se aprende escribiendo, haciendo borrones, y aprendiendo técnicas de escritura, formándote, leyendo. Pero lo que quiero destacar es en el punto de partida. En la vida hay drama y alegría. Hay esperanza mientras respiramos. Que parece que se nos olvida. Puedes estar desempleado, con mil deudas, viviendo un desamor profundo, hasta durmiendo en la calle, lejos de tu país… y no por ello sentirte un desgraciado, un desecho. Ten aspiraciones. Es lícito y formidable. Más no dependas de conseguirlas para vivir, porque eres vida. Recuerda, esa factura ya está pagada. Conseguir unas puede que te lleve a otras que nos esperabas y que sean mejores que las iniciales. Somos vida. Recuérdalo y vívete.

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