Cuestión de perspectiva

2gJzqDZ9QJ2zwDd9DB4mxgTodo es cuestión de perspectiva. Parece obvio, pero, a veces caemos en la trampa de dejarnos llevar por los instantes al estar inmersos en ellos. Pensamos, a veces, que cualquier tiempo pasado fue mejor. No es verdad. El mejor tiempo es hoy, ahora. En serio, lo es. Hacemos montones de planes, y la realidad los trastoca como si se riera de nosotros. Preparas a conciencia un proyecto y tras un chasquido, cambia todo por completo y todo lo preparado se va a la papelera de reciclaje. ¿Cuántos proyectos inicialmente triunfalistas han acabado en la papelera? En nuestra mente todo casa, todo es coherente, todo va perfecto. En la realidad, caray, no es tan sencillo. Te desvías del tema, te equivocas, tropiezas y te levantas, más dolorido si cabe, sin saber por dónde ir. Es como si la vida, el universo o llámalo X te diera con un muro en la cabeza. Ni todo es tan bueno, ni tan malo. Las posiciones no son eternas. Todo cambia y todo pasa.

¿Por qué me ha pasado esto a mi?

¿Alguna vez te has hecho esa pregunta? La respuesta es más sencilla de lo que parece. Te ha pasado. Puedes quejarte o aprender de ello. Es cuestión de perspectiva. Piensas en ir a comer a un sitio, estás emocionado, adelantando acontecimientos… y llegas y está cerrado. Todos los planes se derrumban. ¿Y ahora qué hago? Puedes quedarte en el bucle, en la idea antigua y entristecerte o enfadarte. ¡El mundo está en contra mía! Parece que los demás actúan para molestarme… ¿No os ha pasado? Nos pillamos unos rebotes por nimiedades que sería digno de estudio. El ordenador tarda en arrancar, internet va lento, no me escribe, no me llama… nos montamos cada película en nuestra cabeza por un detalle minúsculo que de verdad, ni el mejor guionista de Hollywood. Siento decirte que no, el universo no está contra tí. Tengo hasta mis dudas de que seas tan importante como para que se dé una conspiración cósmica. Es como si un grano de arena se quejara porque lo ha pisado un pie de un niño que corre tras la pelota. Porque eso es lo que somos. Granos de arena. ¿Quieres hacer la prueba? Piérdete en el bosque. O algo más sencillo, apaga el móvil un día. Desconéctate (después de leerme, por favor 😉 No te quedes a medias). Al día siguiente, veras que el mundo no se ha detenido porque no hayas visto la tv, escuchado la radio o leído los periódicos. ¡Que va! Todo ha seguido como siempre, con o sin ti. ¿En shock? Parece muy exagerado, lo sé, es a propósito. Pero, ¿cuántas veces actuamos así? Si eres sincero o sincera, más de una y más de dos.

Tienes derecho a fracasar

¡WOW! Sí, tienes derecho a fracasar. ¿De verdad crees que con 15 años puedes decidir lo que quieres hacer el resto de tu vida? En la educación actual elegimos nuestro camino muy pronto y eso produce que haya muchos frustrados. Eliges una carrera porque crees que tiene más futuro o porque en ese momento te apasionaba. En ese momento. Tuviste un profesor que te hizo ver las matemáticas de un modo que querías dedicarle tu vida. Al pasar de curso, descubres que por otro profesor, eres un negado y lo tuyo es la historia. ¿Cómo te enfrentas a eso? Con perspectiva. Ni antes eras tan bueno, ni ahora tan malo. Una cosa es apasionarse por algo y otra, el trabajo que conlleva esa pasión. ¿Te gusta la bicicleta? Pues tienes que dar pedales y estar dispuesto a sufrir. Te compensará. Tu elección hará que mires tu pasión más que tu sufrimiento. Pero tendrás que esforzarte. Y puedes fracasar. Lo maravilloso de esta vida es que hay segundas, terceras, cuartas y quintas oportunidades. Hay múltiples formas de llegar donde quieres. Quizá tu camino te haga dar rodeos, pero, si te empeñas, llegarás. No hablo de éxitos hacia ellos demás, sino de triunfos personales. En el interior de cada uno es donde pasa lo interesante, la magia. Puedes ser físico de profesión y poeta de devoción. No pasa nada. No eres de ciencias o de letras. Eres tú. Con múltiples intereses. Esas categorías, como camisas de fuerza, sólo están en nuestra mente. Puedes cambiar la perspectiva. Fijarte en los cuadros negros o en los blancos… o en las formas, en las líneas que los separan… ¿Por qué pensar como todos los demás? Hay opciones de pensamiento alternativo. Los dictadores del pensamiento unificado intentarán ponerte obstáculos, ceros en exámenes o quitarte esa idea de la cabeza. Si es tu pasión, tu propósito vital… por mucho que lo intenten, no lo conseguirán. No podrán convencerte. El truco, si es que lo hay y puede decirse, es la pasión. La pasión te dará la fe y la fuerza para seguir cada vez que fracases, para encontrar el camino por muchos rodeos que des. No persigas tus sueños, persigue tu pasión, lo que hace que sigas adelante, que te levantes por la mañana. No te conformes con menos. No es un hobby, ni una profesión, es tu respiración, lo que hace que vivas. ¿No lo has encontrado? Estás a tiempo de buscarlo, aunque tengas 90 años. Es cuestión de perspectiva y puedes empezar cada vez que quieras.

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